La reforma educativa ausente: las Normales en México

blogeditor · 5 de junio de 2013

La reforma educativa ausente: las Normales en México

Por: Raúl Zepeda Gil (@zepecaos)

La discusión de la reforma educativa en México se ha centrado, no sin justa razón, en romper los elementos más dañinos de la simbiosis SNTE – Secretaría de Educación Pública, que no permitía la profesionalización del sistema educativo nacional. La reforma para ello propone un órgano regulador de amplias facultades – El Instituto Nacional de Evaluación Educativa – y un sistema profesional de carrera para los maestros. Estos avances son significativos pero parece ser que la preocupación se centra más en la evaluación y en la expulsión de profesores, en lugar de la formación y actualización que ellos reciben. En Democracia Deliberada destacamos estas ausencias de la discusión en nuestro decimocuarto comunicado[1] y en específico quiero destacar el tema ausente de la reforma que es la formación de profesores.

En México el sistema docente forma sus miembros en dos fuentes principales, preponderantes pero no exclusivas: las Escuelas Normales en todas sus modalidades, fundadas desde 1883, y la Universidad Pedagógica Nacional (UNP), desde 1978[2].

Estos dos sistemas, narra Alberto Arnaut, pasaron por una serie de reformas sucesivas y fueron creados en condiciones heterogéneas, algunas creadas en sistemas estatales, otras dependientes del sistema federal educativo. Pasaron a control tanto de la federación como de los estados en las reformas mencionadas desde los años de 1978. que se organizó en un solo sistema a las Normales en la Subsecretaria de Educación Básica y Normal de la Secretaría de Educación Pública, hasta la definitiva federalización en el sexenio de Carlos Salinas ejecutada por el Secretario de Educación Pública, Ernesto Zedillo[3].

El sistema heterogéneo de Normales se debe a la fundación en contextos diferentes por ejemplo, con las Normales rurales creadas antes de las Normales federales, así como la necesidad de ampliar la planta de profesores de educación básica para satisfacer con el crecimiento de la población la búsqueda de la cobertura universal; para esa demanda se llegó a tener 332 mil estudiantes a profesores en Normales en 1980 como máximo y que desde 2002 se mantiene 166 mil estudiantes[4]. Lilia Figueroa nos explica que este sistema de Normales ha vivido una serie intensa de reformas administrativas y de currículos desde su fundación, siendo que la primera generación de ellas eran bachilleratos profesionales para la docencia hasta la reforma de 1985, que transforma los planes de 2 o 3 años en planes de cinco años, con requisito de bachillerato previo y se instituían las licenciaturas en docencia y pedagogía especializadas en campos, a diferencia de los títulos generales de profesor con especialidad en niveles.[5] No hay plena seguridad de los presupuestos locales a las escuelas Normales en México debido a que éstos se encuentran en el Fondo Especial para la Educación Básica y Normal del Ramo 33 del Presupuesto Federal que esencialmente reportan los gobiernos estatales, donde la información es poca. El último año este fondo recibió $278,503,059,277.00 pesos, sin estar claro cuánto es para educación básica y cuánto es para educación Normal.[6]

A pesar de esta información no hay un diagnóstico certero de la formación en las Normales de México. Lo que es claro es que los diversos sistemas de formación en el resultado final de quienes ocupan las plazas de profesores no ha sido satisfactorio en las evaluaciones. Por ejemplo en el Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes 2010-2011, de  84,207 aspirantes a profesor de nuevo ingreso, sólo lo aprobaron 21,753, es decir, el 25.8% de los aspirantes. Eso quiere decir que al menos en conocimientos y habilidades docentes más del 70% de los formados en Normales, UPN y sistemas privados (que son la minoría de los concursantes) no cumplen lo requerido para la docencia en las escuelas de nuestro país. ¿Entonces por qué ahí no está la atención de la Reforma Educativa? ¿Qué sucede en nuestras Normales como para tener estos porcentajes?

Los sistemas profesionales no son de manera primaria sistemas de corrección de los profesionales ya en el servicio, sino una serie de reglas para la selección de los mejores profesionales de primer ingreso que substituyan progresivamente a los funcionarios no profesionales. Por ejemplo, Eduardo Andere en su revisión cualitativa sobre la mejor educación del mundo encuentra que los sistemas de contratación de profesores en la mayor parte de los países sea hace con los mejores perfiles, con niveles educativos más elevados y por medio de comités académicos de evaluación colegiada (autoevaluación) en las escuelas.[7] Es evidente que un enfoque que busque sólo evaluar a los profesores formados en un sistema donde sólo 25% tiene habilidades y capacidades aceptables, deja un amplio camino que recorrer. La corrección de las habilidades docentes de los actuales maestros así como una verdadera formación magisterial es indispensable, más allá de hacer concursos y esperar evaluar en el sistema. Los retos son de formación y de actualización docente, más que de evaluación y de castigos en el sistema.

Esto requiere una evaluación del rol de la Normal en la formación de profesores en el país, entre ello reconocer la heterogeneidad de todas las Normales y ver su funcionamiento. Un elemento destacado de la reforma, por ejemplo, es que excluye de los esquemas del sistema profesional docente a la educación universitaria, además que tanto el SNTE como los gobiernos locales son quienes tienen la discreción de nombrar a los profesores de las Normales de México. En el caso de las Universidades estatales, las cuales viven en penurias presupuestales como anualmente reporta la ANUIES, tampoco hay esquemas de formación profesional de los que estudian pedagogía y licenciaturas del tema educativo. Si no se cambian las condiciones de la educación superior para profesores, éstos seguirán entrando en malas condiciones al sistema educativo, por más que este sea profesional con concursos de oposición.

Además de los maestros que actualmente están en el sistema, si el esquema de evaluación mixto que han anunciado los miembros del INEE sigue teniendo pocos conocimientos y habilidades para la enseñanza en los porcentajes señalados, la actualización docente deberá ser tomada en serio y ser un esfuerzo bastante amplio y sistemático, más allá de cursos aislados como funciona hasta ahora.

Es necesario centrar la atención en la formación de profesores nuevos y en la actualización docente o la reforma educativa quedará coja. El reto entonces para la Secretaría de Educación Pública es tomarse en serio las palabras de su titular, Emilio Chuayffet: que la rectoría de la política educativa es del Estado.

 

* Raúl Zepeda Gil es Politólogo por la UNAM, miembro de Democracia Deliberada y servidor público del tema de educación para la paz.


[1] Los maestros como botín, Decimocuarto comunicado, Democracia Deliberada

[2]Tanck de Estrada, Dorothy (2010), La educación en México, El Colegio de México, México, págs. 133 y 225.

[3]Arnaut, Alberto (1994), “La federalización de la educación básica y Normal (1978 a 1994)”, Política y Gobierno, 1(2), págs. 223 – 274. 

[4]Arnaut, Alberto (2004), “El Sistema de Formación de Maestros en México, Continuidad, Reforma y Cambio”, Cuadernos de discusión hacía una política integral de la formación y el desarrollo profesional de los maestros de educación básica, 17, Subsecretaría de Educación Básica y Normal de la SEP, México.

[5] Figueroa Millán, Lilia M. (2000), “La formación de docentes en escuelas Normales: entre exigencias de la modernidad y las influencias de la tradición”, Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, XXX (1), Págs. 117-142.

[6] Anexo Presupuesto de Egresos de la Federación Ramo 33, (Consultado el 26/05/13)

[7] Andere, Eduardo M. (2007), ¿Cómo es la mejor educación en el mundo? Políticas educativas y escuelas en 19 países, México, Aula Siglo XXI.