La raza es envidiosa

cynthiaram · 26 de septiembre de 2012

La raza es envidiosa

“Si hubiera un solo hombre inmortal sería asesinado por los envidiosos”

Chumy Chúmez

 

Desde 2004 Consulta Mitofsky realiza una encuesta para evaluar la confianza que los mexicanos le profesamos a algunas instituciones (empezaron evaluando 12 y ahora lo hacen con 15).  Y año tras año, con ligeras variaciones entre el último y el penúltimo lugar, los diputados han resultado los funcionarios que menos confianza inspiran a los ciudadanos.

Y algunos pueden pensar que esa desconfianza es justificada y hasta se arriesgarán a enlistar, así de botepronte, algunas cosas en las que fundan esa suspicacia. Por ejemplo:

  • La relación trabajo –salario de los legisladores
  • La inasistencia a sesiones
  • El parco trabajo en comisiones
  • La poquísima transparencia con la que manejan el dinero público que reciben
  • Las tomas de tribuna
  • Los chiflidos, rechiflas y desmanes durante las sesiones
  • Las interminables intervenciones por “alusiones personales”
  • ETCÉTERA

Pero gracias a Hiram Rubio García (PRI), que hoy deja su hueso de Presidente de la Mesa Directiva del Congreso de Querétaro, sabemos que  esos ciudadanos “desconfiados” que levantan su dedo flamígero en contra de los diputados en realidad no sienten desconfianza, sino envidia. Así como lo leen: La raza es bien envidiosay si se sienten ciudadanos, ¡peor!

Por boca de Hiram Rubio García nos enteramos que él y “algunos de sus compañeros”, sienten que la mala onda que le tiran los ciudadanos a los diputados “es un tema de envidias o de mala vibra o de mal sentimiento” y, en su infinita intelección,  nos concede que esa envidia podría tener sus razones ya que hoy “un profesionista, o cualquier persona con los salarios que tenemos en el país, pudiera suponer que los Diputados tenemos como parte de nuestros salarios esos recursos y que además no los comprobamos, por supuesto que pudiera generar este sentimiento”.  Pero una cosa es que  por piojos tengamos alguuunas razones para envidiar 177 mil pesos mensuales, y otra es que andemos de metiches queriendo saber en qué se gastan las prerrogativas: “Yo no sé en qué, realmente, en qué le beneficie al ciudadano”. Querer saber tanto, sí es abuso.

¿Eh? A  ver envidiosos contéstenle, ¿en qué nos puede beneficiar semejante y descabellada solicitud de transparencia?