blogeditor · 16 de enero de 2014
Por: Raúl Méndez
El 24 de enero (casual o predestinadamente la fecha de cumpleaños de quien esto escribe) es el peor día del año. No es un asunto de mero pesimismo, ¡es una comprobación matemática! Al menos eso ha señalado Cliff Arnalls, profesor de la Universidad de Cardif, quien hasta desarrolló un algoritmo al respecto.[1]
Las razones no son difíciles de comprender: para cuando llega el 24 de enero ha transcurrido un mes desde la euforia de la cena de navidad, la báscula te pasa la factura del pavo y los festines etílicos; ya te has dado cuenta que tu lista de propósitos de año nuevo y la colonización del espacio tienen la misma probabilidad de cumplirse pronto, y, al menos para los que vivimos de este lado del Ecuador, el clima es verdaderamente deprimente.
Por si esto fuera poco, a este escenario de verdadera desolación se le añade que a finales de enero el aguinaldo se perdió en algún momento entre la llegada de Santa Claus y la uva número 12, y en la tienda los precios se ven más grandes. En fin, el 24 de enero es cuando sientes que estás en la Hautacam, una de las ascensiones más difíciles del Tour de Francia porque te encuentras ¡en plena cuesta de enero!
[contextly_sidebar id=”16e02f8b13015615c12e376a51ed5154″]Este año la cuesta se ha aventado la puntada de traer consigo 20 nuevos impuestos, así como un aumento extraordinario al precio de la gasolina, y la oportunidad de ser galardonado públicamente en una ya famosa lista de deudores al fisco. Los carbohidratos de la “comida chatarra” ayudan a liberar dopamina para mejorar el estado de ánimo, pero ¡oh, oh!, ¡ahora la comida con alto contenido calórico está más cara!
Antes de caer en depresión hay que reparar que esta cuesta también será distinta por otra razón.
Este 2014 la cuesta de enero no será una cuesta más que habrá sólo que afrontar, sino que trae consigo esa gran inquietud, esa pregunta (Q de quest) fundamental no sólo para el primer mes, sino para todo este año. La cuesta de enero trae consigo a la Q-esta presente en la mente de todos:
¿Q-ándo se verán las mejoras?
Esta pregunta es el resultado natural del proceso que ha venido teniendo la opinión pública del país en los últimos años. LEXIA ha dado seguimiento puntual a la opinión, expectativas y dudas de los mexicanos desde hace ya más de una década. Con base en la información obtenida a lo largo de estos dos últimos años, y tomando como punto de partida el arranque del 2012, es posible conocer cómo hemos llegado a formularnos la Q-esta.
Ahora, en este inicio de 2014 ya se han definido las partes, ya se sabe quien está en el poder, se ha comunicado sobre cómo las Reformas van a lograr los beneficios para el país y se tiene un mapa relativamente estable de con quienes se va a contar y quienes van a seguir en la oposición. Todo esto acompañado de profundas y acaloradas discusiones y análisis en radio, televisión, universidades y sobremesas. Al inicio de este año, ya cansados de ser analistas, críticos y defender una postura u otra y todos nos hacemos la misma pregunta: ¿Q-ándo?
El cuándo es la Q-esta que exige respuesta: ¿Q-ándo se va ver mejorada sustancialmente la economía en “los bolsillos” de los mexicanos? ¿Q-ándo se notará una mejorar en la calidad de la educación pública? ¿Q-ándo estarán en marcha las inversiones y empleos prometidos por la apertura del sector energético?
Ha llegado el momento en el que se esperan ver los resultados (¡positivos!, cabe señalar) de las victorias que ha tenido el gobierno federal al empujar con éxito sus iniciativas.
Este año será clave para el sexenio pues tiene la posibilidad de aumentar la confianza de la población, demostrar que se tuvo una decisión acertada en el voto (y con ello incentivar a votar nuevamente por las alternativas existentes), de atenuar la oposición mediante evidencias tangibles del discurso del gobierno.
Es de gran relevancia para el gobierno federal responder tangiblemente a la Q-esta de enero que se prolongará en los próximos meses, y que veamos que las Reformas sí están funcionado, antes de que empezamos a cantar que a todas les dijimos que sí, pero no nos dijeron Q-ándo.
* Raúl Méndez Yáñez es Investigador Insighter de Innovación y Desarrollo en LEXIA; Licenciado en Antropología Social con especialidad en cultura por la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, donde obtuvo la Medalla al Mérito Universitario; cuenta con estudios de hermenéutica y semiótica en el Seminario Teológico Presbiteriano de México. Desde 2009 desarrolla y coordina proyectos antropológicos y etnográficos sobre transformación cultural.
[1] “El 24 de enero es el peor día del año según una fórmula matemática”.