blogeditor · 6 de septiembre de 2011
La semana pasada estuve en un seminario de comunicación y política en Buenos Aires, organizado por la Fundación Konrad Adenauer. Había periodistas, académicos y políticos de Argentina, Chile, Colombia, Brasil, Bolivia y México. Participaban también los organizadores.
Los asistentes habían estado más de una vez en México, lo conocen razonablemente bien, respetan su trayectoria y cultura y le tienen simpatía e incluso diría que cariño. Por eso mismo todos me preguntaban con preocupación por lo que ahora ocurre.
La imagen que tienen es la de un país en manos del crimen organizado, con niveles de violencia superiores a cualquier país de América Latina y un gobierno penetrado por el narco que se muestra incapaz de poder derrotarlo.
Se trata sólo de la percepción de un puñado de gente pensante y no es una muestra representativa. A pesar de eso no puedo dejar de pensar en el daño enorme que ha hecho al país la estrategia de guerra del actual gobierno y la comunicación que la ha acompañado.
El discurso del presidente Calderón ha sido monotemático y a veces suena ya obsesivo. Habla sólo de la violencia y de los supuestos éxitos en su combate. Se encarga de relevar y mantener presente todos los días ese tema, que a diario recogen los medios nacionales e internacionales.
La imagen del país que ha construido esta política y que ahora se tiene en el extranjero es lamentable y desde luego inexacta, pero obedece puntualmente, es reflejo exacto, de la estrategia de comunicación del gobierno.
El discurso presidencial ha hecho un gran daño a la imagen país, a la marca México, y en su desesperación, al ver el evidente fracaso de la estrategia, radicaliza el discurso y eleva el nivel del conflicto al nombrar como terroristas a unos simples y brutales delincuentes.
Una acción prioritaria del próximo gobierno de México, no importa de qué parido sea, no sólo será cambiar la estrategia de combate al crimen y optar por una que si conduzca al éxito sino darse a la tarea de cambiar la imagen que ahora se tiene del país. No será fácil, pero sí es posible.