“Sí, la prevención de la tortura funciona”

blogeditor · 14 de septiembre de 2016

“Sí, la prevención de la tortura funciona”

Tal vez usted permanece en la ingenuidad pensando que la tortura en México es ocasional. Quizá lo cree porque no tiene información suficiente o simplemente porque prefiere quedarse con esa idea ya que no soporta aceptar lo contrario. Allá por los noventa un policía me dijo que si un uniformado no repite las rutinas de maltrato –que pueden o no llegar a la tortura- genera desconfianza entre los demás policías. Sí, cuesta trabajo creerlo pero así es: entre los miembros de las instituciones policiales es más confiable quien repite las rutinas más o menos extremas de abuso, que el que se niega a hacerlo. La ONU informó en el 2015 que la tortura es generalizada en México. Yo lo sé desde hace mucho. Las víctimas y el movimiento de los derechos humanos también lo han venido confirmando por décadas. Por su parte, es casi imposible encontrar a representante de autoridad alguna que acepte la reproducción masiva de la tortura. Afortunadamente hay nuevas herramientas de medición del problema y cada vez estaremos en mejor posibilidad de mostrar ante los ojos de todos la verdadera dimensión del terrible fenómeno.

La Asociación para la Prevención de la Tortura (APT) acaba de dar a conocer el informe denominado “Sí, la Prevención de la Tortura Funciona, conclusiones principales de un estudio mundial sobre 30 años de prevención de la tortura. La primera y más importante novedad del estudio está en el título mismo: por vez primera se puede afirmar con evidencia empírica de soporte que la tortura en efecto puede prevenirse. La segunda noticia también de enorme relevancia es que hay un nuevo método para medir la extensión del fenómeno.

La APT encargó en 2012 una investigación académica independiente a escala mundial. En julio de 2016 los resultados fueron publicados en el libro titulado Does Torture Prevention Work? Carver-Handley. El estudio emplea una nueva metodología para evaluar el impacto de las medidas de prevención de la tortura. Los equipos de investigación trabajaron en 16 países: Argentina, Etiopía, Chile, Georgia, Hungría, India, Indonesia, Israel, Kirguistán, Filipinas, Perú, Sudáfrica, Túnez, Turquía, Reino Unido y Noruega. Aquí los autores discuten los hallazgos principales.

Las medidas que se analizan en todos esos países corresponde a un periodo de 30 años y están divididas en cuatro categorías: 1) detención, 2) enjuiciamiento, 3) monitoreo y 4) mecanismos de queja. Los autores han diseñado el nuevo índice para medir la incidencia de la tortura: el sistema Carver-Handley (CHATS, por sus siglas en inglés).

“La conclusión clave del estudio es que la prevención de la tortura funciona”. El análisis estadístico muestra que entre las cuatro categorías identificadas, “las salvaguardias durante la detención en la práctica tienen mayor impacto en la prevención de la tortura, seguido del enjuiciamiento y de los mecanismos de monitoreo”. El estudio encontró diferencias significativas entre la legislación y la práctica. Además, confirmó que el contexto político y la voluntad de generar cambios son clave pero no son suficientes: “persisten los obstáculos sistémicos para procesar eficazmente a una persona por tortura, incluso cuando existe voluntad política”. Otro hallazgo muy relevante es que la capacitación tiene impacto positivo en todas las áreas (detención, enjuiciamiento, monitoreo y mecanismos de queja).

En concreto, de todas las medidas realizadas para prevenir la tortura en esos 16 países durante tres décadas, la de mayor impacto es “abstenerse de la detención no oficial y aplicar las salvaguardias en las primeras horas y días de la detención. En particular, la notificación a la familia o a amigos y el acceso a la asistencia letrada tienen el mayor efecto en la reducción de la tortura, seguida de cerca por el acceso a un examen médico independiente”.

El pasado martes 16 de febrero de 2016, cuando tuve la oportunidad de intervenir en el Senado en la consulta en torno a la Iniciativa de Ley General contra la Tortura, dije a los legisladores que incluso la mejor norma se quedaría corta si la detención no era controlada en la calle, caso por caso; los invité a que lográramos al menos en dos o tres secretarías de seguridad pública y procuradurías de justicia instalar un sistema moderno de control de la detención. Llevé en mano la herramienta creada por Insyde denominada Gestión Preventiva de la Detención. Registro Nacional de Incidentes en Custodia.

El estudio de la ATP lo confirma. La más potente medida para reducir la tortura es controlar la detención. Hasta hoy, Insyde no ha encontrado dónde instalar la herramienta. Ahora lo tenemos más claro que nunca. Las autoridades que no implementan medidas que verdaderamente sometan la detención a control, justo por ello se colocan del lado del problema y aportan lo necesario para que la tortura siga adelante. Confirmado, la prevención de la tortura funciona. Confirmado, aún no aparecen los poderes ejecutivos dispuestos a imponer decisiones definitivas para contener la tortura policial en México.

 

@ErnestoLPV