Redacción Animal Político · 7 de octubre de 2025
El pasado domingo la presidenta celebró su primer año de gobierno con una concentración que recordó los días de gloria del PRI y un mensaje dirigido únicamente a los simpatizantes de Morena. El resto de los mexicanos estuvimos excluidos de la convocatoria y del mensaje.
Un problema de abandonar la solemnidad y las formas es que se pierde rigor. Los informes de antaño eran un acto republicano en el que el poder ejecutivo le rendía un informe a la nación, representada por el poder legislativo. Se intentaba al menos rendir cuentas al conjunto de la sociedad. Hoy eso está en el olvido. Hoy se informa lo que se quiere, y por supuesto se omite lo que no conviene.
Muchos son los temas que no se tocaron, pero acaso la omisión más escandalosa del mensaje presidencial es el huachicol fiscal. Estamos frente a la mayor estafa jamás sufrida por el Estado mexicano y tal circunstancia lo más que mereció fue la burla cuando dijo que “cuando no hay corrupción alcanza para más”.
Y es que, en efecto, los asistentes al zócalo se siguen sintiendo los gobernantes más honestos de la historia. El problema es que el resto de los mexicanos y gran parte de la comunidad internacional empiezan a tener otros datos. Evadir el huachicol es funcional en esa plaza, pero es un tema difícil de evitar.
Conforme se conoce más información es más difícil de entender cómo es que pudo operar durante los seis años de López Obrador, y nadie se daba cuenta. Según el Observatorio Ciudadano de Energía, las discrepancias entre lo que Estados Unidos reportaba como exportaciones a México, y el registro de importaciones que reconocía México está presente desde 2018, y conoció dos picos en los años en que hubo elecciones federales. La Secretaría de Hacienda, de Energía, PEMEX, la UIF, en fin, un conjunto muy amplio de instituciones y servidores públicos debieron poder alertar sobre lo que estaba ocurriendo.
Me queda claro que los asistentes a la plaza no requieren explicaciones, escuchan los que les quieren decir, pero el resto (que por cierto somos más) sí queremos respuestas y que haya las consecuencias que tenga que haber por el daño perpetrado a la nación. La plaza de Claudia no es México.