La participación ciudadana en las elecciones

blogeditor · 14 de diciembre de 2011

La participación ciudadana en las elecciones

Por: José Tapia, Director de Investigación y Proyectos de México Evalúa

 

¿Cómo participar de forma activa en la próximas elecciones cuando, desde la perspectiva del ciudadano, no existen foros abiertos donde se quiera escuchar lo que tenemos que decir? Debemos ser creativos y utilizar los espacios a nuestro alcance para debatir sobre el futuro de nuestra democracia y cómo ésta se fortalece o se debilita, a lo largo del atropellado y financieramente costoso proceso de transición en el país.

Parece que el sistema representativo se ha acomodado, ubicado y acoplado de manera muy conveniente y redituable para nuestra clase política. Hoy, no se ve como una necesidad el informar, considerar a los representados o invitarlos abiertamente a opinar. Ese comportamiento, sin duda, ha impactado de manera negativa en la forma en que los ciudadanos participamos (o decidimos no hacerlo) en los procesos electorales.

Ante la importante elección que se avecina en 2012, vale la pena cuestionar: ¿qué hay detrás de la baja participación y poco interés en estos procesos de participación y construcción democrática? ¿Es descontento, frustración, resignación o cansancio lo que sentimos?

Para la mayoría de los electores, las cosas no mejoran y no se ve que vayan a mejorar en el futuro cercano. Mencionemos por ejemplo, que para 2010 8 de cada 10 personas confía poco o nada en los partidos políticos, cuando la cifra era de 6.5 de cada 10 en 2000. El dato coexiste con una creciente insatisfacción con la democracia en nuestro país: 28% de la población está de alguna forma satisfecho con ella mientras que la mayoría, un 72%, esta muy poco o nada satisfecho. (Latinobarómetro, 2010).

Dicho lo anterior, podemos afirmar que actualmente, el mayor riesgo para la democracia en nuestro país no es el narcotráfico o algún movimiento de desestabilización. El mayor riesgo a la democracia en México son los propios actores políticos. Gracias a ellos, la participación y confianza en la democracia se ve mermada año con año.

Preocupa que el enorme gasto electoral se vea incrementado de forma constante sin proveer a cambio un mejor rumbo, una mejor calidad legislativa, mejores candidatos o mejores resultados en el uso de esos recursos. Los ciudadanos hemos sido pacientes esperando un nuevo discurso, nuevas propuestas con energía renovadora que hagan realidad y atiendan lo que pedimos y necesitamos. Pero de ello, aún nada.

Hasta hoy, sólo recibimos la demagogia electoral con ese lenguaje esquivo, grandilocuente y vacío, así como compromisos huecos o propuestas que no significan avances o mejoras para el grueso de la población.

Debemos impulsar un carácter ciudadano y participativo en la contienda electoral que viene. Con ese objetivo, busquemos formas de incrementar la intensidad de nuestra participación. Aún cuando ésta fue mermada de forma importante en la última reforma electoral, podemos actuar desde nuestro entorno cercano. ¿Cómo? Platicando sobre el tema con familiares y conocidos, utilizando activamente las redes ciudadanas y sociales que permiten expresar nuestra simpatía, desasosiego o reclamo a una clase política que al parecer, no nos escucha. Sólo con nuestra participación germina la semilla del cambio, y eso es algo que todos estamos buscando.

 

Síguenos en Twitter: @Mexevalua