blogeditor · 14 de noviembre de 2016
Y no la viga en el propio.
Entiendo la frustración de muchos mexicanos que se interesan por lo que pasa en nuestro país vecino y de las consecuencias sociales y económicas que implica el triunfo de Mr. Donald Trump, pero una vez que ya pasó lo que muchos vaticinaban imposible, me resulta sorprendente la manera como los mexicanos hemos proyectado en este hecho lo que no somos capaces de reconocer como la realidad que vivimos en nuestro país, no somos capaces de aceptar en nosotros mismos los problemas sociales y económicos, y lo transferimos a lo que pasa en Gringolandia.
“Donald Trump es machista”. ¿Ah sí? Y nuestros gobernantes ¿no?
¿Por qué a los mexicanos nos cuesta tanto hablar sobre el clasismo que existe tan marcado en nuestro país? Nosotros mismos no hacemos nada por las personas que necesitan ayuda para no seguir hundidas en la pobreza, por los migrantes que ahora tanto preocupan a la señora súper deprimida porque Hillary perdió, y que se queja mientras se compra su café en el Starbucks.
El discurso nazi de Donald Trump funcionó. Creíamos haber relegado los odios colectivos a los libros de historia y haber enviado las maldades individuales a la consulta del psicólogo y pues ya vemos que no es así, pero también funcionó el discurso de telenovela donde el hombre guapo casado con la actriz güerita convenció a la mayor parte de los mexicanos.
En México también ocurre que quien produce violencia se justifica con una razón.
Por ejemplo el bombardeo sobre Irak. Todas las guerras llamadas humanitarias no son guerras normales. Es como si uno dijera: hay un pedazo de tierra que nos disputamos, hagamos una guerra para quedárnoslo. No. Decimos que los otros son criminales y nosotros los matamos, los ajusticiamos, los metemos en la cárcel. Incluso en la política mundial hoy no hay nadie que diga: esos son nuestros enemigos porque tienen el petróleo que nos sirve. Para bombardear Libia se acusa al gobierno de violar los derechos humanos. Sí, pero se violan en muchísimas otras partes del mundo. ¿Por qué bombardean sólo ahí? La ideología de la criminalización del disenso es la que triunfa en la globalización.
Y ¿en México? ¿Qué ha pasado con Ayotzinapa? ¿Qué ha pasado con Mireles? ¿Qué ha pasado con todos los asesinatos por homofobia? ¿Qué pasa con Yunes? Y de aquí pa´l real me puedo seguir mencionando los casos de impunidad en nuestro país.
¿Qué los gringos ya no quieren narcos en su país? Parfaaavor, el narcotráfico es un negocio de gobiernos y gobernantes.
Dejemos de comportarnos como niños…
¿Quién creó a Dios? ¿Quién creó el mundo? Llega un momento en que el padre le dice: basta, no hagas más preguntas.
Llámese Trump o Hillary nos dicen que deben bombardear a Siria porque ellos son los buenos y los otros los malos.
Ahí tenemos la verdad histórica de Ayotzinapa… ya sé que divago… hoy en día quién no lo hace.
Dejemos de ver la paja en el ojo ajeno, que en México tenemos una viga del tamaño del muro que el “naranjita” quiere construir.
¿Por dónde empezamos queridos lectores?
Ya sé…por el narcotráfico y cómo existen decenas o cientos de poblaciones fantasma, abandonadas por que ahora son territorio narco…