La Noche de los Lápices

blogeditor · 28 de septiembre de 2015

La Noche de los Lápices

Los normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa siguen haciéndonos toda la falta del mundo. Ha caído sobre ellos y sus familias el peso terrorista de un Estado en sus distintas manifestaciones, contra jóvenes que poseían aspiraciones individuales y un proyecto político en plena consolidación.

Algunas consideraciones recuerdan otro capítulo de la guerra declarada contra la juventud crítica y exigente, pero en el Cono Sur.

El dieciséis de septiembre de 1976 fueron allanadas las casas de varias familias de la ciudad de La Plata. Buscaban las fuerzas de seguridad a seis adolescentes: dos mujeres y cuatro hombres que fueron sacados con violencia por las fuerzas de seguridad, meses después del golpe militar que derrocó a Isabel Perón y encumbró al teniente general golpista Jorge Rafael Videla. El 24 de marzo se había posado una larga y sangrienta sombra en Argentina. Pablo Díaz, otro alumno de la Escuela y la Unión de Estudiantes Secundarios (o Unión Estudiantil Secundaria, UES), compañero de andanzas y causas, fue levantado ilegalmente de su hogar cinco días más tarde, el 21 de septiembre. Al suceso se le conoció desde entonces, como la Noche de los Lápices por los implementos de trabajo que usaban los alumnos secuestrados en sus tareas cotidianas.

La junta de Videla estaba en proceso de implementar el fascista Proceso de Reorganización Nacional, ajuste de cuentas borroneado por los militares cuya misión era extirpar (de acuerdo a su delirante visión higienista) el virus de la subversión, que a sus ojos anidaba en todas partes (incluyendo el sector más susceptible de ser atraído por ideas equivocadas: una especie de generación perdida que ameritaba ser eliminada). El Proceso se echo a andar tan pronto llegaron al poder los generales, y empezó a cobrar víctimas bajo el triunvirato conformado por Videla del Ejército, el almirante Emilio Eduardo Massera y Orlando Rafael Agosti, comandante de la Fuerza Aérea.

Así se ha descrito la Argentina de 1976 al 83:

El gobierno secuestró, torturó y ejecutó clandestinamente a decenas de miles de personas, sospechadas de ser guerrilleros o activistas civiles sin relación con las organizaciones armadas y estableció centros clandestinos de detención para llevar a cabo estas tareas. Las personas detenidas en estos lugares fueron conocidos como «los desaparecidos», y gran cantidad de ellos fueron ejecutados y enterrados en fosas comunes o arrojados al mar desde aviones militares. Otro perverso mecanismo implementado fue el de la apropiación de los bebés de madres en cautiverio por parte de la misma estructura militar. De esos más de 500 niños apropiados, muchos han recobrado su verdadera identidad, gracias a la labor de las Abuelas de Plaza de Mayo’.

La Noche de los Lápices es una película argentina de Horacio Olivera estrenada en 1986, que narra los eventos de ese 16 de septiembre trágico y sus terribles secuelas.

Los alumnos secuestrados participaban activamente en la vida de su comunidad, y se habían organizado –junto con compañeros de otros planteles– para conseguir que no se suspendiera un subsidio al programa de descuento al pasaje de transporte público para el estudiantado. Militaban en las juventudes peronistas, y realizaban labor de concienciación social en zonas depauperadas cuando no estaban en clases.

Esos niños, y muchos más, sufrieron vejámenes sin cuento: torturas, ultrajes, golpes, picanas y su eventual desaparición. En las mazmorras oyeron los primeros sollozos de niños recién nacidos, separados de sus madres, prisioneras embarazadas a los que la Junta Militar ipso facto mandaba matar. Sabían que les esperaba la muerte y afrontaron su destino con inmensa, conmovedora dignidad.

Por razones y motivos que a la fecha desconoce, Pablo Díaz no fue asesinado; se le trasladó a una prisión bajo el control del Poder Ejecutivo Nacional, el 28 de diciembre de 1976. Estuvo oficialmente en la cárcel, sin proceso de por medio, y obtuvo su libertad casi cuatro años después: hasta el 12 de noviembre de 1980.

En los primeros días de enero de 1977 fueron sumariamente ejecutados María Claudia Falcone y a Francisco López Muntaner Panchito, de 16 años; Claudio de Acha y a Horacio Ungaro, de 17, y María Clara Ciocchini y Daniel A. Racero, ambos de 18. Sus cuerpos jamás han sido recuperados.

Cientos de adolescentes siguen desaparecidos: más de doscientos de escuelas secundarias, y más de dos mil en total.

Treinta años después, Pablo Díaz emprendió el viaje de vuelta a su pasado de pesadilla.

Éste es el reportaje de la television argentina llamado ‘Regreso al Infierno’: El Pozo de Banfield. A 30 Años de la Noche de los Lápices.

A los niños torturados y asesinados de la Noche de los Lápices se les recuerda, junto con miles más de víctimas de la dictadura argentina, cada 24 de marzo. Es el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

Uno espera que pronto, esto ocurra también en nuestra tierra atribulada.

El Centro de Detenciones clandestino de Banfield se ha convertido, por decreto del Ejecutivo de ese país y junto a otros espacios similares, en un Museo y Espacio para la Memoria.

Guardo proporciones, pero me sitúa en esa circunstancia Yo vengo a ofrecer mi corazón de Fito Páez, himno y elegía en honor de los desaparecidos en la época del videlismo que se escucha con frecuencia en las Marchas de apoyo a los 43 Normalistas y sus familias en el Distrito Federal, y que remite a Rasguña las paredes y Canción para mi muerte, dos canciones representativas de Sui Generis, dueto del que formaba parte Charly García y que se incluyen en la banda sonora de la película sobre los jóvenes de la UES.

En nuestro país, el soundtrack de nuestros tiempos es un disco completo: De Vuelta a Casa. Una incesante esperanza que recuerda a los 43 estudiantes desaparecidos, aunada a la solidaridad incondicional que se merecen las familias agraviadas.

De las escuelas y casas de La Plata, a las calles lluviosas de Iguala podría existir un invisible hilo conductor. Las abiertas hostilidades exhibidas por un Estado en trance de conversión hacia la acabada Restauración Autoritaria, hermana las Noches Tristes de los Lápices en Argentina y la del 26 de septiembre en México, treinta y ocho años después.

***

El Informe Nunca Más, de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP) en Argentina, es un recuento indispensable.

Aquí la declaración completa de Pablo Díaz, sobreviviente de la barbarie, vertida ante el Poder Judicial de Argentina (vía la página de la Comisión de la Memoria).

Argentina, 1976. Los seis de La Noche de los Lápices. //Foto: Vía Diagonales
Argentina, 1976. Los seis de La Noche de los Lápices. //Foto: Vía Diagonales
México 2014. Los cuarenta y tres de Ayotzinapa. // Foto: La Jornada
México 2014. Los cuarenta y tres de Ayotzinapa. // Foto: La Jornada

 

 

 

 

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