blogeditor · 18 de octubre de 2021
El martes pasado comenzamos la campaña #PazSinArmas, un esfuerzo colectivo de organizaciones de la sociedad civil, actores sociales e instituciones académicas que busca, entre otras cosas, incidir en la problemática de armas que atraviesa el país.1 En el marco de esta campaña, presentamos un informe sobre transparencia y armas, una investigación realizada con el apoyo del Centro de Estudios Ecuménicos y Alto a las Armas de Estados Unidos a México. Este trabajo plantea la necesidad de mejorar el control de armas, en particular, a través de la transparencia y rendición de cuentas en cuanto al flujo legal e ilegal de armas entre México y Estados Unidos. El principal hallazgo es que la información oficial sobre armas de fuego se encuentra fragmentada, es insuficiente e incluso, contradictoria.
En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, encontramos que las cifras de exportaciones de armas de fuego de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) tienen un importante subreporte en comparación con los datos de la Comisión de Comercio Internacional que se mantiene durante casi las últimas dos décadas. En cuanto a México, la mayoría de datos empleados en el informe fueron obtenidos a partir de solicitudes de acceso a la información que se enviaron en distintos momentos a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), autoridad nacional facultada para regular y distribuir todos los aspectos relacionados con armas de fuego: desde fabricación o importación, hasta la venta, y emisión de permisos y licencias.
Aunque el alcance del informe buscaba abarcar las armas distribuidas a las autoridades estatales, la armas robadas o extraviadas (por ellas) y las armas recuperadas o aseguradas, en esta entrada sólo me limitaré al caso de las armas distribuidas legalmente. Para este rubro se emplearon dos solicitudes de información:
a) Una enviada en 2017 en la que se solicitó la cantidad de armas adquiridas entre 2010 y 2016 para uso de la misma SEDENA, ventas a los estados, particulares y dependencias de seguridad, desagregando por año, marcas de las armas y montos de compras. Esta información se entregó en tablas en PDFS.
b) Otra de 2018, mediante la que se solicitó el acceso a las facturas de armas vendidas a gobiernos estatales y a partir de las cuales se compiló una base de datos con información más detallada sobre las transacciones.
Como muestra la siguiente gráfica, al comparar las cifras reportadas en la solicitud de 2017 por la SEDENA y lo que se encontró en las facturas durante el periodo 2006-2016, aparecen algunas diferencias. En el caso del Estado de México se encontró un número de armas de fuego superior en las facturas (casi 30 mil), respecto de lo que se había declarado previamente (22 mil). En Michoacán se reportaron más piezas vendidas en la solicitud de 2017 (casi 12 mil), de lo que se encontró en facturas (cerca de 5 mil). También se encontraron diferencias en los reportes de los estados de Chihuahua, Ciudad de México y Guanajuato, por mencionar algunos.
Ahora bien, ¿cuál es la cifra real de armas que se distribuyeron a estos estados? Es difícil saberlo en la medida en que desconocemos cómo la SEDENA generó la información de la solicitud. Por otro lado, el lugar de destino de las armas de fuego tampoco es un asunto menor. Entre las principales omisiones se identificó que entre 2008 y 2019, en al menos 147,000 armas de fuego importadas de Estados Unidos destinadas a policías estatales, el ejército mexicano se declaró como el usuario final. Ello resulta problemático pues, como muestra el caso de juicio en Alemania contra Heckler & Koch por la venta de rifles G36 al estado de Guerrero, hay algunas normativas que prohíben la venta de armas de fuego a zonas en conflicto donde se cometen violaciones graves de derechos humanos. En este sentido, el certificado de usuario final es una forma de controlar el destino de las armas cuya efectividad se ve reducida si se falsea o se omite el verdadero usuario final. ¿En qué medida se respeta en México este tipo de licencias? Tampoco está muy claro.
Si bien, estos son sólo un par de hallazgos del reporte, es importante resaltar que en el contexto actual, transparentar el flujo de armas entre México y Estados Unidos resulta primordial, aunque únicamente es una pieza del rompecabezas que necesitamos resolver para pacificar al país. Si quieres consultar el informe completo puedes entrar aquí.