La Navidad a la vuelta de la esquina

blogeditor · 9 de diciembre de 2013

La Navidad a la vuelta de la esquina

¿Alguno de ustedes sabe de qué lado del plato va el celular en la cena de navidad? ¿Del derecho o del izquierdo?

Ah, la Navidad. Con su frío inhumano, sus comas etílicos, y las reuniones familiares y de trabajo. En estas fechas tan idílicas en la que todo el mundo es feliz, la mayoría de las personas curiosamente se encabronan mucho más de lo habitual, como si fuera el momento de hacer uso de todo el karma negativo que se acumuló en todo el año.

Y es que, amigos, todo el mundo te felicita en la Navidad, curiosa y precisamente porque todo el mundo lo hace. Aunque lleves seis o siete -o, paradójicamente, doce- meses sin hablar con dichas personas, siempre te felicitan por Navidad.

No se acuerdan de tu cumpleaños. ¿Por qué sí te felicitan en Navidad? Es evidente que a ese tipo de personas le importas un comino, y te felicitan por estas fechas porque es una “felicitación comodín”. Y yo me pregunto, ¿por qué carajo me felicitas exactamente? ¿Por el frío que hace?

No, porque es lo que hace todo el mundo. Y las personas, como seres gregarios que somos, imitamos el comportamiento ajeno y felicitamos por inercia también.

De niños, aquella abuela malvada agitaba en el aire su mano o zapatilla y decía: ¡Te crecerá la nariz como a Pinocho si mientes! De niños.

De adultos, mentir es un atentado moral, un insulto a la inteligencia, un engaño, una falacia que tiene como objeto, siempre, conseguir un fin. Una declaración ficticia para, de manera torticera, crear un clima favorable hacia el propio sujeto o hacia una tercera persona.

El fin de la mentira puede ser obtener una imagen diferente, buscar adhesiones, generar cómplices.

Si atendemos a las doctrinas de moral religiosa y escuchando los preceptos de San Agustín  o Tomas de Aquino, que hacían diferencias entre ocho tipos de mentiras el primero y tres tipos de mentiras el segundo, el mentiroso puede ganarse la condenación eterna.

Tomás de Aquino hablaba de la mentira útil, de esa que persigue manipular un opinión, que ayuda a conseguir un codiciado objeto de deseo.

Mentir.

[contextly_sidebar id=”62bc3376e5e1662fb13c3e74fc7aa83d”]Para remozar un tanto la conciencia del mentiroso existe ese concepto diabólico que se da en llamar “mentira piadosa”, aquella que se dice para evitar un mal mayor, y al que los practicantes del embuste  se agarran como a un clavo ardiendo. Mentira, al fin y al cabo. Mentira útil por otra parte.

Con el tiempo se cree el mentiroso tanto sus propias patrañas que, confunde realidad y ficción en un ejercicio de pragmático cinismo.

Cuando la mentira es descubierta, el mentiroso tiene dos opciones, disfrazarla de mal menor y revestirse de insólita dignidad, o admitir la falacia y marcharse.

Existe una tercera. No hacer nada. Dejar que el tiempo pase y permitir que la semilla de la duda se enquiste en la sociedad hasta que esta misma crea que aquella falacia siempre fue verdad. La Verdad.

Navidad se acerca y ya estamos preparados para publicar nuestra más sinceras felicitaciones por medio de nuestro aparatito y vía face, twitter o mensaje de texto. Así de lejitos, es lo que se usa ahora. Lo de hoy es que por estar en la misma red social la gente te trata como un amigo de toda la vida.

Son otros tiempos diría mi abuela. A mí por lo menos ya me empezaron a llegar videos y cadenas vía whatsaap, deseándome Feliz Navidad. Y eso, amigos que apenas es 9 de diciembre.

Hay que tratar de ser un poco más sinceros en esta época y salir del molde. Y ya en serio… ¿alguno de ustedes sabe de qué lado del plato va el celular en la cena de navidad? ¿Del derecho o del izquierdo?

Les dejo este video. Disfrútenlo, pero sobre todo, piénsenle y hasta la próxima.