¿La moda de Occidente por China o por Japón?

blogeditor · 11 de febrero de 2015

¿La moda de Occidente por China o por Japón?

Hace unos días leí un encabezado de una nota de El País en Twitter sobre Japón.

—¡Milagro! ¿Alguien del mundo hispanohablante voltea a ver a este lado de Asia? —me dije.

Entré a leer la nota. Enseguida llamó mi atención que quien la escribía —una mala costumbre que tengo antes de leer cualquier cosa— fuera un hispanohablante desde Pekín.

—Hasta aquí todo bien. Veamos qué nos cuenta— pensé.

La nota es sin duda informativa y de coyuntura para un público, sobre todo en España, que quiera enterarse de algo más allá del manga, el karaoke, los japoneses con mucho sexo o nulo, y sobre todo que no lee prensa en inglés. ¿Por qué digo esto último? Mi sorpresa sobre la nota se fue extendiendo al constatar que quien la escribía no hacía más que repetir lo que ya ha salido en la prensa en inglés sobre el asunto, cuatro, cinco días, semanas atrás en medios japoneses e internacionales. Pero sobre todo que su fuente o mejor dicho sus citas eran del periódico The Japan Times, uno de lo medios en inglés que encuentras en papel y en línea en Japón.

Viviendo en Japón y siendo una lectora obsesiva de la prensa (vicio que no me enorgullece pues evidentemente me enferma) no pude evitar escribir en mi cuenta de Twiter que me resultaban chocantes notas de suma importancia sobre Japón de reporteros desde Pekín, cuya fuente son periódicos en inglés y que seguramente consultaron en línea y que tal vez ni han pisado suelo nipón. Que yo sepa hay corresponsales de EFE en Tokio y me consta que también hay muchos colaboradores (dentro de los que me cuento) y periodistas japoneses o latinos que viven en Japón y hablan los dos idiomas, pero sobre todo leen fuentes de primera mano. —¿En serio El País prefiere pagar por una nota así de triangulada? —pensé también.

Un lector (prefiero llamarlo así a “seguidor”, como se lo he leído decir a @Elhombredetweed) en Twitter que vive en Tokio, es español, periodista y traductor, me envió un artículo sobre por qué “¿están los medios internacionales dejando de prestar atención en Japón?”.

Una de las razones que se mencionan ahí y que lleva varios años escuchándose es que dada la crisis económica mundial, los costos de mantener un staff de corresponsales en Tokio resulta insostenible por lo caro de las rentas y, dado el interés reciente que hay en China, muchos han preferido moverse a ese país y sobre todo a Hong Kong, para desde ahí informar de lo que ocurre en Asia, que por otro lado creen que sólo es China, Corea del Sur o del Norte y Japón y cuando hay temas de coyuntura. De otra forma existen sólo en el estereotipo del lugar común. Pero ese es otro tema.

Leyendo esa nota que me enviaron, recordé que hace dos años asistí a una conferencia en Osaka, justamente para escuchar a uno de los editores del The Japan Times, Eric Johnston, que lleva muchos años en Japón trabajando para distintos medios, y que trataba sobre el papel de los medios informativos dentro y fuera de Japón en la cobertura del desastre del tsunami del 11 de marzo de 2011 y de cómo las redes sociales desde Japón se involucraron y fueron un factor de información muy importante.

En esa conferencia, Johnston narró cómo la cobertura fue un desastre no sólo por la información a cuenta gotas que daba el gobierno japonés, sino también porque había pocos corresponsales en Tokio que hablaran el idioma y que pudieran dar información de primera fuente —por algo el de The Guardian, el The Washintong Post o el New York Times se llevaron todo el respeto, pues cuentan con corresponsables o colaboradores desde hace más de dos décadas en Japón—.

[contextly_sidebar id=”hLiNh5bKpmsKXqQaPdoBJc0ZVE4L4y2F”]Habló también de esa ola de periodistas —yo diría horda por la connotación salvaje que lleva implícita, uno mexicano por ejemplo, no digo nombres— de todo el mundo que se encontró no sólo con la barrera del idioma, sino con el rígido sistema de “conferencias de prensa” del gobierno japonés que dividió a extranjeros y a japoneses y donde obviamente el trato e información resultó distinto por no decir que nulo; y que no hizo más que reproducir los lugares comunes y la desinformación que circulaba por el pánico de la contaminación nuclear y “el Apocalipsis” en Japón y en el planeta —que dicho sea de paso fue más de zombis que de nada, o no estaría escribiendo estas líneas desde Japón.

Añadió, en esa conferencia, cómo fueron de mucha ayuda las redes sociales. Sí, esos entes sin nombre y apellido en un medio conocido pero con una arroba y miles de seguidores o lectores, que tenían acceso a información de primera fuente sobre lo que sucedía en la tragedia del tsumani y la planta nuclear de Fukushima, simplemente porque dominaban el idioma de la tragedia. Pero también señaló a esa prensa en el extranjero de todos colores y sabores que ha sacrificado la información y la creación de contenidos sobre otro país con el pretexto justificado o no de abaratar costos y cómodamente se vale de notas que no son más que refritos de información dada y que en mucho explica por qué el lector ya no quiere pagar por un medio con acceso restringido cuando se percata de que encuentra la misma nota en otros lugares, quizás en otro idioma, pero sin costo alguno.

Volviendo a si es China el que está de moda entre los editores de medios internacionales. Curiosamente ese artículo que me enviaron y que cito párrafos arriba sobre el desinterés en Japón, afirma con datos duros que cada vez son más los corresponsales chinos que llegan a la capital japonesa para acreditarse, a diferencia de extranjeros, y aquí me refiero a extranjeros occidentales, que han salido de Japón por lo costoso de las rentas o porque para sus editores la moda ya no es Japón.

Pero no es el desinterés en Japón a cambio del de China. Es no ver a Asia como un conjunto. Ambos países, China y Japón (y las dos Coreas) no pueden entenderse sin el otro; histórica, económica, política, social, cultural y religiosamente hablando. Quien no se detenga en esto tendrá sólo la mitad de la historia. Y los chinos, igual que los surcoreanos, son los únicos que al parecer lo saben y por algo están presentes en Japón y la prensa a diario. En Asia, el referente, el modelo en todos los sentidos, incluso banales, ha sido y sigue siendo Japón, el único país occidental en Asia sin haber dejado de ser oriental y por eso también se le ve como enemigo. Japón en Asia es el Estados Unidos de Latinoamérica.

Se lo comenté a ese lector en Twitter y ahora lo repito aquí, como lectora de noticias internacionales. Los medios, sobre todo los que presentan temas internacionales, tienen la responsabilidad y la obligación de crear contenidos e información. Sin eso, evidentemente no crearán público y se quedarán con las mismas notas de siempre y sin arriesgarse.

Muchas veces me piden notas (que siempre me niego a hacer porque además no me interesan) sobre el manga, el karaoke, los japoneses sin sexo, el suicidio, y un largo etc. de estereotipos, que además de que la Wikipedia ya los tiene muy bien registrados y documentados, no hacen más que espantar a lectores que quieren pasar del estereotipo y conocer otra cara de Japón (o de China), porque interés hay.

South Park. “De cómo los chinos ven a los japoneses”. Corrijo: de cómo una serie de animación norteamericana ve a los chinos y a los japoneses.

 

@lamonse