blogeditor · 11 de julio de 2022
Después de casi tres años de guerra en los Balcanes, ocurrió en una ciudad del este de Bosnia y Herzegovina una de las peores masacres en la historia de la humanidad: la masacre de Srebrenica. El 11 de julio de 1995, la población de Srebrenica confiaba en que estaría a salvo en la “zona de seguridad” instalada por las Naciones Unidas en esta localidad, sin embargo no fue así. Ese día, el militar Ratko Mladic fue filmado por un periodista en Srebrenica diciendo “Le damos este poblado a la Nación Serbia. Ha llegado el momento de vengarnos de los musulmanes”. 1 Con engaños y haciéndoles creer que se les trasladaría a otras zonas seguras, más de 35 mil personas bosniacas (personas de nacionalidad bosnia que practican la religión musulmana) refugiadas en la zona de seguridad de las Naciones Unidas fueron obligadas a subir a camiones a cargo de las fuerzas serbias en una operación a cargo de Mladic. Separaron a los hombres, jóvenes e incluso niños de las mujeres. Ese día los Cascos Azules permitieron a fuerzas serbias entrar al campo de refugiados y llevarse a las personas; más de 8,300 hombres y niños bosnios fueron masacrados y sus cuerpos llevados a diferentes fosas comunes en una estrategia sistemática de destrucción de la identidad bosnia musulmana; miles de mujeres bosnias sobrevivientes de la guerra todavía buscan el cuerpo de sus hombres. Además, se estima que más de 20,000 personas fueron desplazadas forzadamente como resultado del evento. 2
La masacre tiene su contexto en la desintegración de la Gran Yugoslavia en 1991, y es la culminación de la campaña de depuración étnica que ocurrió durante la Guerra Bosnia de 1992-1995. La República Socialista de Bosnia y Herzegovina estaba compuesta en su mayoría por personas bosniacas musulmanas (44%), seguido de las serbias ortodoxas (32.5%) y de las croatas católicas (17%); 3 a diferencia de sus vecinos, no tenía un grupo étnico claramente dominante. La guerra en Bosnia se desencadenó luego de las independencias de los países vecinos de Croacia y Serbia, y como resultado de la lucha por el control de los territorios ocupados por bosnios serbios en el país. Esta pugna por el poder y el territorio de parte de los serbios se extendió rápidamente al resto del territorio bosnio y consistió generalmente en una lucha entre Ejército Bosnio (ABiH) —mayormente compuesto por personas bosniacas— y las Fuerzas Croatas (HVO) contra el Ejército Bosnio Serbio (VRS). 4 La guerra finalizó en diciembre de 1995 con la firma del Acuerdo por la Paz en Bosnia y Herzegovina, y luego de la alianza entre croatas y bosniacos y la intervención de la OTAN. 5
Esta guerra fue como todas las guerras: devastadora, sucia, promovida por la ambición, las masculinidades hegemónicas y la necesidad de poder; donde la mayoría de los combatientes y de las víctimas mortales fueron hombres, pero con consecuencias marcadas en las mujeres sobrevivientes. Las víctimas sobrevivientes de Srebrenica no solo fueron objeto de violaciones sexuales y de las miserias que conllevan los conflictos armados; también vieron aniquiladas a sus familias e incluso a su sentido comunitario y de pertenencia.
Las madres de Srebrenica y las mujeres contra la guerra
Justo 50 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, Europa tenía otro genocido producto de la xenofobia, los nacionalismos y la ceguera internacional. Miles de personas que nacieron o vivieron su infancia en la guerra han sufrido las consecuencias políticas y económicas, pero sobre todo las heridas imborrables de la mente y el alma.
Los acuerdos de Dayton (diciembre de 1995) no lograron regresar ni la vida ni los restos mortuorios de los hijos, esposos, y hermanos de estas mujeres. Negarle a una madre hasta el derecho de enterrar los cuerpos de sus hijos fue un vileza planeada desde las altas autoridades de Belgrado como Radovan Karadzic, Slobodan Milosevic y el ejecutor Ratko Mladi; 6 en septiembre y octubre de 1995 y para dificultar que se encontraran las evidencias del genocidio, los cuerpos de las víctimas fueron removidos de las fosas con maquinaria para fragmentar los restos óseos. 7 Posteriormente fueron depositados en nuevas fosas. Tal vez la humanidad nunca logre entender las plegarias de estas madres: “Si supiera que los mataron enseguida, sin torturarlos, se me quitaría la mitad de la pena”, es el pensamiento de Hatidza Mehmedovic, presidenta de Madres de Srebrenica. 8 Estas mujeres, así como las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo o los Colectivos de Madres Buscadoras en México, han buscado años con la esperanza que sus familiares fueran identificados dentro de los restos mutilados que se recuperaron.
Han pasado veintisiete años pero la masacre de Srebrenica se sigue contando desde los relatos de las mujeres que sobrevivieron, pero fueron violadas y humilladas. Estas mujeres han sido víctimas a larga data y en múltiples sentidos perdieron a sus familias y viven con el testigo del horror en su cuerpo. Pero las mujeres en esta y en todas las guerras no son solo “población vulnerable” sino que juegan papeles activos. Por ejemplo, desde 1991 se formó el grupo feminista anti-militarista con participación activa de mujeres serbias, llamado el “Mujeres de Negro” 9 de Belgrado”, quienes se oponían al conflicto y que incluso en el 2015 enviaron una carta al gobierno serbio para reconocer y declarar el 11 de julio como el día del genocidio. Además han trabajado por el reconocimiento de las mujeres como víctimas de la guerra y de la paz: “Hemos creado redes de solidaridad entre mujeres: a nivel local, regional y global, creando la historia alternativa de nuestra guerra que nadie había contado”. 10
La violación como arma de guerra
Esta guerra se caracterizó por la lucha feroz, bombardeos indiscriminados de poblaciones, depuración étnica bajo el argumento de la “unidad serbia”, y la violación sistemática de mujeres (en su mayoría cometida por las fuerzas serbias). Esta última fue una parte importante de la estrategia serbia: utilizaron la violación como arma de guerra con el fin de torturar a las mujeres y fracturar su sentido de la comunidad, sabiendo el estigma religioso que caería sobre aquellas abusadas sexualmente. Sobre todo, logra “sembrar la semilla bosnia” en sus cuerpos, al dejarlas embarazadas por medio de la violación. Según el Tribunal Penal Internacional para la exYugoslavia, durante la guerra de Bosnia entre 20.000 y 44.000 mujeres bosnias fueron víctimas de violaciones masivas. A consecuencia de estas violaciones también la vida de miles de jóvenes, hombres y mujeres, quedó marcada al ser producto de las violaciones y vivir en la orfandad, en la invisibilidad o en la marginación. Es importante mencionar que dentro del pueblo Serbio existían oposiciones a la guerra y al genocidio, y que también las mujeres serbias, albanas, kosovares y croatas fueron abusadas sexualmente, aunque el componente sistemático no es tan claro. El acceso a la justicia para las mujeres que fueron violadas e incluso el reconocimiento para ellas como víctimas ha sido limitado y es una deuda pendiente del derecho internacional, considerando que muchas viven en situación de desplazamiento a consecuencia del conflicto armado. 11
También en los procesos posteriores, en el intento de paz y reparación, las mujeres han luchado por defender tanto la vida como la dignidad de ellas y sus hijos, dando lugar a diversas ONG que buscan defender sus derechos humanos y que se les haga justicia, 12 como es el caso de las “Mujeres Víctimas de la Guerra”, que ha dado terapias grupales e individuales tanto a mujeres como a hombres. También hay otras organizaciones encaminadas a visibilizar y apoyar a hombres y mujeres jóvenes que nacieron a consecuencia de las violaciones como arma de guerra, como es el caso de la organización “Hijos Olvidados de la Guerra”. 13
A lo largo de estas décadas las personas sobrevivientes de las Guerras en los Balcanes han buscado documentar y mostrar al mundo la tragedia que ha significado este conflicto armado. Se ha llevado al cine esta experiencia, en particular para la redacción de este artículo se recurrió a las películas Grbavica (2006), que aborda las violaciones contra las mujeres, los embarazos forzados y la vida de niñas y niños productos de la violación durante la guerra, y Quo Vadis, Aida (2021), que desde la mirada femenina cuenta la Masacre de Sbrernica, con una critica abierta a la omisiones graves de las Organización de las Naciones Unidas (ONU); ambas películas son de la directoria bosnia Jasmila Žbanić. 14
Lecciones aprendidas en la búsqueda de justicia
Se estima que durante la guerra murieron más de 100,000 personas, más de 2 millones fueron desplazadas, 15 y entre 12,000 y 50,000 fueron abusadas sexualmente. 16 En 2021, un total de 48 personas habían sido sentenciadas a más de 700 años en prisión por distintos tribunales internacionales y nacionales. El líder militar Ratko Mladic ha sido condenado a cinco cadenas perpetuas por crímenes de guerra relacionados con la guerra en Bosnia. 17 Internamente, solo 30 hombres han sido juzgados por crímenes sexuales, y otros 130 han sido condenados por violencia sexual en tiempos de guerra. 200 casos quedan en espera de resolución, pero la mayoría de los crímenes han quedado en la impunidad. 18 Como vemos en la historia las vivencias de las mujeres son dejadas en segundo plano, como si estar vivas fuera ya motivo para el olvido y la reconciliación a costa de sus silencios.
La masacre de Srebrenica de 1995 es una de las peores que se han cometido en Europa luego de la Segunda Guerra Mundial. En combinación con la masacre de Ruanda en 1994, ha sido símbolo de la falla de la comunidad internacional para prevenir o controlar uno de los crímenes más atroces de la historia. 19 Casi tres décadas después, la indignación y los cuestionamientos continúan respecto a las deficiencias que en ese momento hubo en la cooperación internacional. Este cuestionamiento ha provocado cambios importantes en la legislación internacional. No obstante, es importante recordar la masacre de Srebrenica para asegurar la no-repetición de eventos tan atroces como los de 1995.
Que las lecciones aprendidas no se olviden, que nadie olvide lo que ocurrió en los Balcanes y que puede volver a suceder en cualquier parte del mundo en cualquier momento. Ya sea Ucrania —donde se han observado nuevamente patrones preocupantes de violación— 20 México o Guatemala, el fantasma del genocidio y la violación como arma de guerra siempre es una amenaza viva. 21 Los nacionalismos y los procesos de militarización son una representación más de la violencia de las masculinidades hegemónicas; la guerra debería ser solo un ejemplo de la banalidad del mal y no un realidad diaria. Veintisiete años después de la guerra en Bosnia sabemos que el cuerpo de las mujeres fue usado como campo de batalla y que para ellas no ha llegado la justicia; siguen su vida sabiendo que sus agresores están libres y cercanos a ellas, y es que ni en la guerra ni en la paz, ninguna niña o mujer debería vivir con miedo sabiendo que su violador está libre e impune.
Como feministas pacifistas antimilitaristas sabemos que cada hombre, joven o niño masacrado por ser un bosnio musulmán de Sbrernica tenía un nombre, una vida y una familia. Debemos siempre recordar que ahí donde asesine la inmundicia humana se debe responder con justicia y debemos procurar con certeza que ningún hombre ni ningún niño sea obligado a hacer o a vivir en la guerra y que ninguna niña ni ninguna mujer sea botín de guerra. Por ello, instamos a aprender de la historia para que ningún genocida ni ningún violador quede impone, pero sobre todo para aprender y proteger para que la vileza humana no deje caer su miseria contra los pueblos del mundo.
1 Britannica (2010) . Srebrenica-massacre. Disponible aquí. Recuperado 5/07/2022
2 CNDH (2022) Masacre de Srebrenica. Disponible aquí. Recuperado 5/07/2022
3 World Population Review (n/d). Bosnia and Herzegovina Population 2022 (Live). Disponible aquí. Recuperado el 08/07/2022
4 Can Mehmet (n/d). Foreign Fighters in the Bosnian War. University of Sarajevo. Disponible aquí. Recuperado el 08/07/2022
5 Britannica (2010) . Srebrenica-massacre. Disponible aquí. Recuperado 5/07/2022
6 CNDH (2022). Masacre de Srebrenica. Disponible aquí. Recuperado 5/07/2022
7 ibid
8 Lobo, Ramón (2005). Un infierno llamado Srebrenica. Disponible aquí. Recuperado 5/07/2022
9 Serrano, María (2017). Stasa Zajović: “Muchas víctimas de violación abandonan el país por el estigma social. Disponible aquí. Recuperado 5/07/2022
10 ibid
11 EFE. SARAJEVO (2019). Los “hijos invisibles” de las violaciones en la guerra de Bosnia piden justicia. Disponible aquí. Recuperado 5/07/2022
12 López, Viridiana (2007) La acción de la sociedad civil a raíz de la Masacre de Srebrenica(no publicado)
13 Gónzales, Ricard (2019) Contra la impunidad por las violaciones en la guerra de Bosnia. Disponible aquí. Recuperado 5/07/2022
14 Belinchón, Gregorio (2021) Jasmila Žbanić: “Las matanzas en Bosnia son parte de la historia de Europa, aunque muchos políticos no quieran verlo. Disponible aquí. Recuperado 07/07/2022
15 Britannica (n/d) . Bosnian War. Disponible aquí. Recuperado 5/07/2022
16 Milojevic, Milorad & Kesmer Meliha (2022). Shaken by reports of rape, Bosnian War Crimes Survivors Urge Ukranian Women to Document Everything. Disponible aquí. Recuperado el 08/07/2022
17 Tausan, Marija (2021). Srebrenica Convictions: 700 Years of Jail Time, Five Life Sentences. Balkan Transitional Justice. Disponible aquí. Recuperado el 08/07/2022
[18] Milojevic, Milorad & Kesmer Meliha (2022). Shaken by reports of rape, Bosnian War Crimes Survivors Urge Ukranian Women to Document Everything. Disponible aquí. Recuperado el 08/07/2022
19 Cedric Ryngaert & Nico Schrijver (2015) Lessons Learned from the Srebrenica Massacre: From UN Peacekeeping Reform to Legal Responsibility. Disponible aquí. Recuperado 5/07/2022
20 Milojevic, Milorad & Kesmer Meliha (2022). Shaken by reports of rape, Bosnian War Crimes Survivors Urge Ukranian Women to Document Everything. Disponible aquí. Recuperado el 08/07/2022
21 García, Ileana, Yáñez, Giselle (2009). La Violencia Sexual como arma de Guerra. Disponible aquí. Recuperado 07/07/2022