La marcha, Cuento Macabro

blogeditor · 9 de mayo de 2011

La marcha, Cuento Macabro

Caminaba en silencio tal como se había convocado, cabizbaja por el andar note que me hacia falta un zapato, aun no se como no me había percatado de este detalle, hice un alto y me acomode el calcetín que lucía sucio y manchado. Mire alrededor, muchas mantas llevaban la consigna “no mas sangre” recordé una melodía que hace años mi madre me cantaba para poder conciliar el sueño, hace tiempo que no veo a mi madre, la ultima vez que hable con ella fue justo antes de salir hacia la universidad, me dijo que estaba preocupada por la ola de violencia y los puestos con soldados que se habían incrementado en Cd. Juárez, que me cuidara.

-Retenes Mama, se llaman retenes-, -y no te preocupes por mi que ya estoy grandecita para cuidarme sola-.

Mi madre…siempre y como toda madre pendiente de mis llamadas. Hoy me toca ver a muchas madres y padres vestidos de blanco, palidos y desencajados, letreros de ya estamos hasta la madre; muchos jóvenes a mi lado también, blancos, podría decirse que casi transparentes, casi invisibles. Cuantos padres de estos que hoy están en esta marcha del silencio no habrán perdido a sus hijos, invisibles para un Gobierno que emprendido una guerra y no ha cuantificado aun los daños.

Estamos hasta la madre. Escucho susurrante una senora que viene a mi lado platicar con otra mientras la marcha continua avanzando: a mi hija no la volvi a ver nunca, salio a su Escuela un dia, por la noche me avisaron que no habia regresado a la casa de huespedes en donde se alojaba, llamamos a todas las autoridades que se debian llamar, estuvimos cada dia enfrentando la burocracia de cada entidad dedicada a la procuracion de justicia para encontrarla y nada.

Despues de tres meses recibi una llamada, habian encontrado una fosa con varias pertenencias, ningun cuerpo, decenas de padres acudimos a identificar aquello que pudiera sernos familiar…y ahí fue que vi, uno de los zapatos de mi hija, como no reconocerlo, era de sus pares favoritos, me desmaye cuando vi que esyaba manchado de sangre, no pude evitarlo.

La madre que iba a mi lado y llevaba el zapato de su hija en la mano bien pegado a su pecho…era mi zapato, el par que me faltaba!…todo me da vueltas, miro a mi alrededor, los jovenes, los ninos, los hombres y mujeres que marchamos transparentes casi invisibles somos los miles de fantasmas arrasados por esta guerra sin defensa. Yo soy una mas de ellos. Y marcho en silencio junto a mi madre.