La “maldición” del #ForeverAlone

blogeditor · 13 de mayo de 2011

La “maldición” del #ForeverAlone

I got nobody on my side and surely that ain´t right,

Surely that ain´t right…

“Si esta soledad va a ser mi vida para siempre, entonces no la quiero”, un día le dijo llorando.

Ella se mudó al Distrito Federal porque quería deshacerse de la vida que llevaba en Kauai, una vida que a los demás nos parecería un paraíso -mañanas con olor a brisa de mar, comida exótica, bailes sensuales y el surf a la orden del día- y que, sin embargo, para ella era una especie de cárcel, un pueblo chico donde el infierno era muy grande.

Se mudó a México porque sabía que en Kauai no se enamoraría. Conocía demasiado bien los demonios de todos como para querer formar parte de la vida de alguno de sus vecinos.

Llegó a la ciudad de México y, en efecto, se enamoró. Llegó a la ciudad de México y le quebraron el corazón y el espíritu. Llegó a la ciudad de México para sentirse más sola que nunca en la vida.

Esta vida de soledad no la quiere y ella está segura. Se lo dijo mirándola a los ojos con una expresión de dolorosa convicción. Para ella la vida futura no existe si no encuentra el amor, alguien que la inspire a ser creativa, a cocinar suculentos platillos, a conocer nuevos lugares, a pintar cielos en lugar de infiernos.

Hoy pinta cuadros que no quiere mostrar a nadie porque asegura que son perturbadores, los tiene escondidos en el armario. Ella pinta cada vez que siente las ganas de lanzarse contra un camión en marcha. A sus 32 años, estar sola le duele, le duele mucho.

Vivir en soledad no era el plan que tenía en mente y no está conforme con ello. Lo niega, lo sufre, lo llora en demasía.

Cuando ella la ve así, con el rímel corrido, no puede evitar pensar algo un tanto cruel: “Me niego a verme y sentirme de esta manera a los treinta”.

Por más que ella le recomienda que disfrute la soledad, su tiempo, sus pensamientos y decisiones, nada funciona: “He vivido con todo eso siempre. No lo quiero más, quiero compartir”, le responde.

“¿Y qué pasaría si nunca encuentras lo que buscas?”, le pregunta. La respuesta llega con el silencio y con esos ojos azulísimos y llorosos.

Después de verla así, ella cree que lo más conveniente es ir barajando, desde muy jóvenes, la posibilidad de que nuestras vidas corran en relativa soledad y que para ser felices y estables no es necesaria una pareja. Si llega, fenomenal, si no, excelente, que me la paso precioso así, conmigo, disfrutando a la familia, los amigos, el trabajo, los viajes, los libros, la música…

Sería hasta saludable considerar el hecho de que ser un #ForeverAlone es posible y nada reprobable. En realidad nadie tiene garantizado que encontrará el amor o que no lo encontrará. Esto es una moneda al aire y qué mejor aprender a ser felices solos. A ella algo le queda clarísimo: cuando basas tu felicidad en la presencia o ausencia de otro sujeto, estás verdaderamente jodido.

Cortesía de @bethan1031: "No es poder joder, pero me acordé de ti". Gracias.

How can it feel this wrong?

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