¡La Liga de la Decencia regresa!

blogeditor · 20 de junio de 2014

¡La Liga de la Decencia regresa!

Hubo una vez un país que prohibió la reproducción de la película Blanca Nieves por vivir con siete enanos. Ese país fue México y la ocurrencia fue de la “Liga de la Decencia”, un grupo ultraconservador que tenía entre otros destacados miembros al entonces Presidente Manuel Ávila Camacho y a su esposa “Doña Soledad”.

La Liga de la Decencia aconsejaba la lectura inagotable del Manual de Carreño y en su catálogo de indecencias prohibieron también las canciones de Agustín Lara y hasta alguna que otra de Cri – Cri porque les parecían inmorales y contrarias a las buenas costumbres. En 1944 consideraron que la estatua de la Diana Cazadora era impúdica y obligaron al escultor Juan Fernando Olaguibel a ponerle una faldita de bronce para taparle “ahí”. Tuvieron que pasar más de 20 años para que la Diana fuera liberada de su faldita de castidad.

(Señora tentación, una de las canciones de Agustín Lara, prohibidas por la Liga de la Decencia)

 

Como su nombre bien lo indica, la Liga de la Decencia tuvo como que hacer fundamental escandalizarse por la vida de los demás. Ahora, los relevos de la Liga han conformado la Comisión de la Familia y Desarrollo Humano en el Senado de la República; su misión: trabajar en contra de modas y tendencias que proponen una integración familiar distinta al modelo tradicional. Léase: papá, mamá e hijitos.

familia años 30

Para el Senador del PAN y presidente de la Comisión de la Familia y el Desarrollo Humano, José María Martínez, “la Corte se ha metido de más” en su interpretación sobre lo que es familia al estimar que las personas del mismo sexo tienen derecho al matrimonio y a la adopción.

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Las sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se basan en la reforma constitucional de 2011 en materia de derechos humanos, que establece expresamente la prohibición de toda forma de discriminación por preferencia sexual. En este sentido, los ministros han concluido que limitar los derechos a una sola concepción de familia implicaría discriminar formas diferentes de organización familiar y que sostener que la orientación sexual afecta la capacidad de una persona para amar y cuidar a un menor sería mantener un prejuicio.

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Mientras el Senador intenta librar una batalla de “modas” contra “buenas costumbres”, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, interpreta leyes para ciudadanos y no para fieles, priorizando los argumentos razonados y superando los dogmas incuestionables.

Las recientes resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en relación al matrimonio y la adopción a parejas del mismo sexo, van mucho más allá de la reivindicación de los derechos de la diversidad sexual. Son determinaciones que nos permiten avanzar hacia una sociedad, igualitaria, plural, incluyente, libre y respetuosa. Defender eso nos atañe a todos, no sólo a las parejas del mismo sexo.

 

@PAOLASAEB