blogeditor · 17 de septiembre de 2012
De vuelta en México después de un largo mes por tierras norteamericanas, el futuro a simple vista no se antoja muy promisorio.
La impunidad sienta sus reales en este interregno o Tierra de Nadie, entre dos administraciones. Felipe Calderón pretende dar vueltas olímpicas para ‘festejar sus logros’ en el sexenio. El PAN se reparte los escombros y escurre responsabilidades. Peña Nieto y su equipo de simuladores preparan la inminente llegada del PRI mal reciclado. Ebrard y la seudoizquierda que él representa calientan motores preparando su candidatura neoliberal en 2018, obsequiándonos realidades paralelas.
No está de más reiterarlo: todos los partidos blindan a cuadros que en otros países deberían estar en sus casas o en la cárcel, y que aquí gozan de protección, puestos privilegiados y fuero. La Asamblea Legislativadel DF se estrena con un diputado local: el ex delegado en Tláhuac Rubén Escamilla que fue filmado solicitando favores sexuales a cambio de estímulos laborales. Lo mismo hizo el teniente Alberto Camarillo Miranda, jefe de policía en Santa Catarina; Nuevo León. Exigencias parecidas a las del tatamandón Escamilla, y hasta trueques: la liberación de una menor de edad a la obligó a tener relaciones con él.
Rubén Escamilla PRD, acosador y diputado local en funciones. ‘Vamos a trabajar para poder resolver toda esta situación’
Alberto Camarillo, su émulo neoleonés encargado de la seguridad pública en Santa Catarina. Polecía, siempre en vigilia
Escamilla / Camarillo. Con cinismo y desfachatez, el perredista (protegido por cómplices y colegas en la Asamblea recién concluida) pide un perdón sui generis en vez de licencia. Llama la atención el silencio ensordecedor de grupos feministas, quienes deberían exigir que la izquierda en el Distrito Federal predicara con el ejemplo
Orcos, a Los Pinos
El PRI prepara su cuidadoso asalto a Palacio: uno que perpetúe usos y costumbres tricolores, varios sexenios después del que se cierne como una nube de lluvia ácida sobre nosotros. El grupo Atlacomulco, Emilio Gamboa y otras figuras caciquiles en estados y municipios conforman la gerontocracia hojalateada que no parece estar dispuesta a repetir ‘los errores del pasado’. A juzgar por los acontecimientos que tuvieron lugar después de la cuestionada elección de Carlos Salinas en 1988 (padrino o eminencia gris del Peñanietato), la elección intermedia de 2015 será un parteaguas similar al de 1991, cuando el PRI noqueó a las oposiciones hasta el punto de tener que darles respiración artificial para que sobrevivieran (como reveló sin empacho un asesor electoral encargado dela Operación Aplanadora en su momento). Procesos en donde la participación de Manuel Camacho y su delfín Ebrard jugaron un papel de primer orden en el Carro Completo priista que se impuso en la capital dela República.
Lo que querrán las huestes neosalinistas, será sin duda repetir -con mayores mañas, apoyo mediático y control presupuestario- el éxito arrollador de hace veintiún años.
Tampoco es prudente anticipar vísperas, pero las señales son preocupantes. Senadores sonorenses como Ernesto Gándara y Claudia Pavlovich (legisladores candidateados ya para la gubernatura que se disputará en Sonora 2015), o el dip local y encubridor estatal Abel Murrieta son botones de muestra del ‘compromiso’ entrecomillado del Revolucionario Institucional. Corresponsables de la tragedia Guardería ABC, apuntalados por la cúpula.
El PAN aprendió bien las lecciones del presidencialismo hipertrofiado. El actual pudridero azul incluye un macabro Who’s Who, que incluye en sus filas a Juan Molinar, Daniel Karam, Cecilia Romero y Fernando Larrazabal. Vocero del partido y director del IMSS — Guardería ABC, respectivamente; secretaria general — Masacre de San Fernando; diputado federal — Casino Royale: en ese orden, sin concierto.
En el revoltijo no podrían faltar el Niño Verde y sus epígonos, o Elba Esther y los beneficiarios directos de su franquicia familiar y ‘educativa’.
A la sociedad civil le está costando mucho trabajo espabilarse. Se ha dicho que el México que vive dentro de esta burbuja orwelliana se percibe como la Gran Excepción.No la isla Barataria, cedida temporalmente a Sancho Panza por sus nobles anfitriones en la segunda parte de Don Quijote.
Gulliver divisa la isla músico-matemática: Laputa
Versión contemporánea: Castillo en el Cielo, filme de Hayao Miyazaki (1986)
Tampoco la isla flotante de Laputa, concebida por Jonathan Swift en sus Viajes de Gulliver. Desafortunadamente, nos encontramos ante una realidad que muchas veces supera a la más delirante ficción política. El ‘Alcalde Verde’ ecocida enla Ciudad de México, falsos ‘demócratas’ al estilo Peña Nieto, o bien seudo estadistas que heredan un país a la deriva: el ‘legado’ más perdurable del presidente que se va en setenta y cinco días.
Personajes como los antes señalados difícilmente hubiesen prosperado en una democracia funcional: medianamente consolidada; con partidos conscientes de su inviabilidad, y el compromiso ético que entraña predicar con el ejemplo.
En México, estos cálculos no se toman en cuenta. Antes bien, los reclamos legítimos de la sociedad se atribuyen a revanchismos o enemistades inexistentes.
La tonada tendrá que ser la misma, y mayor el compromiso. Para que no se diga que entre el silencio y la complicidad, nadie reparó en que aquí sigue premiándose a las y los impunes. Para romper este ciclo, es necesario más y mejor ciudadanía. Debemos negar el recurso a la lealtad mafiosa, que es hoy el supremo valor de las Nomenklaturas nacionales.
Son casos como éstos, los que anulan cualquier posibilidad de establecer contrapesos a la arbitrariedad enquistada en todos los niveles de gobierno. El chantaje y la extorsión que se asumen plenamente -con más fuerza, acaso, ahora que el PRI se impuso en las urnas- como forma de gobierno.
La ciudadanía organizada en colectivos como el de los jóvenes #Yosoy132 podría, si se lo propone, marcar la diferencia. Ejemplos a la que todos debemos sumarnos, incorporando también esfuerzos propios.
Vida y Aventuras de Alexander Selkirk (1676-1721): sobreviviente original
Robinson Crusoe, versión literaturizada de Daniel Defoe (1791). Llevada al cine entre otros, por Luis Buñuel
Tendremos que ser, para evitar regresiones más graves en la corrupta Atlántida Mexicana, algo así como un Selkirk o Crusoe colectivo: Prósperos sin magia -ni Arieles- que nos asistan.
El Naufragio: Acto I Escena I, de George Romney (1797). Homónimo de candidato republicano a la presidencia 2012, Mitt Romney
Personajes principales de The Tempest, autor William Shakespeare. Pintado por Willliam Hogarth en 1728).
El gran actor Sir John Gielgud, en Los Libros de Próspero de Peter Greenaway (1991): año de la irrepetible -se espera- Apoteosis Priista.
Será necesario sortear entonces, con arrojo e imaginación, las difíciles Tempestades venideras.