blogeditor · 10 de febrero de 2022
Anika Chebrolu se volvió internacionalmente reconocida en octubre de 2020, cuando a sus 14 años ganó el concurso “Desafío de Juventudes Científicas 3M” al identificar como parte de su proyecto, originalmente destinado al tratamiento del virus que ocasiona la gripe, una molécula clave que se une selectivamente a la espícula del virus Sars-Cov-2 y puede inhibir su capacidad de infectar a las personas. “A todas las chicas les digo que sigan adelante. Sigan empujando. Alimenten su curiosidad y anímense a aprovechar toda oportunidad que se presente, porque nunca se sabe”, dijo entonces al ser premiada.
Al igual que ella, de acuerdo con la compilación “Mujeres en la ciencia que marcan la diferencia durante la pandemia” de ONU Mujeres, otras mujeres han hecho importantes aportaciones, desde ese ámbito, a la constante construcción de conocimiento en torno a la pandemia: Özlem Türeci, cofundadora de BioNTech; Katalin Karikó, quien desarrolló un método para usar ARN mensajero sintético contra covid-19, hoy base de una vacuna; Megs Shah y Fairuz Ahmed, fundadoras de una iniciativa tecnológica para ayudar a niñas y mujeres en situación de violencia; Ramida Juengpaisal, una joven de 24 años que creó un mecanismo en Tailandia para reunir toda la información sobre el virus, y Kizzmekia Corbett, que ha hecho aportes significativos a la investigación para el desarrollo de vacunas en Estados Unidos.
Estos son solo algunos ejemplos, pero la contribución de las mujeres en el ámbito médico durante esta época es incontable: no podemos olvidar que aún cuando permanecen subrepresentadas en los lugares directivos y de toma de decisiones, las mujeres han sido parte fundamental de la atención y la respuesta ante la pandemia por covid-19, pues representan el 70% del personal que labora en el sector sanitario y de asistencia social. Además, en México el 79% del personal de enfermería son mujeres.
Lo anterior es muestra de que “para que las políticas y los programas en materia de igualdad de género sean realmente transformadores, deben eliminar los estereotipos de género mediante la educación, cambiar las normas sociales, promover modelos positivos de mujeres científicas y sensibilizar a las más altas instancias de adopción de decisiones” 1, como recordaron Audrey Azoulay, directora general de Unesco, y Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU Mujeres, en la última conmemoración del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia.
Desde 2015, la Organización de Naciones Unidas (ONU) proclamó la conmemoración de este día el 11 de febrero de cada año, para reconocer el papel fundamental que desempeñan las mujeres y las niñas en este ámbito, así como garantizar su acceso equitativo y participación.
Así, el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia busca reconocer su papel e importancia no solo como beneficiarias, sino también como agentes de cambio, así como su contribución al progreso en la educación, capacitación, investigación en los espacios de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
Datos recabados por la ONU señalan que:
Como demuestran los ejemplos que ya hemos apuntado, desde 2020, tras la aparición de covid-19, las mujeres han liderado investigaciones fundamentales e innovadoras sobre salud pública, vacunas, tratamientos y tecnología, además de estar en la primera línea de respuesta a la enfermedad como científicas y trabajadoras de salud.
Sin embargo la pandemia, las medidas tomadas para hacerle frente y sus consecuencias evidenciaron también, y profundizaron, las brechas de género ya existentes, especialmente para las mujeres, quienes cuidan y atienden de manera mayoritaria a quienes contraen covid-19, pero siguen recibiendo menores salarios que sus homólogos masculinos.
Si bien las mujeres y las niñas constituyen la mitad de la población mundial, existe un rezago que es preciso notar y atender en comparación con la población masculina. A medida que prevalecen factores como la violencia de género, el matrimonio infantil, la trata de mujeres, la mutilación genital femenina y la brecha salarial sigue existiendo un impacto radical en la trayectoria formativa y profesional de niñas y mujeres, que es aún uno de los mayores desafíos en materia de derechos humanos.
Esta conmemoración tendría que recordarnos la importancia de promover, desde todos los sectores de la sociedad, modelos positivos de mujeres en las ciencias –ejemplos y palabras como las de Anika–, democratizar espacios de conocimiento científico, reconocer sus contribuciones y combatir los estereotipos, prejuicios y discriminación hacia ellas. De la misma manera, no podemos dejar de fomentar e incentivar su participación en los distintos ámbitos de la ciencia, y brindarles apoyos mediante políticas laborales e institucionales que siempre tomen en cuenta sus necesidades.
1 Mensaje conjunto de la Sra. Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, y la Sra. Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU-Mujeres, con motivo del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, UNESCO. Disponible aquí.
2 Acceso y participación plena e igualitaria de las mujeres y las niñas en la ciencia, Organización de las Naciones Unidas (ONU). Disponible aquí.