Redacción Animal Político · 18 de abril de 2023
La desigualdad en México es extrema. Pero puede que nos sea imposible imaginar qué tan extrema es. Sabemos que casi dos tercios (64 %) de la riqueza se queda en el 10 % más rico del país, pero ¿realmente percibimos acertadamente la magnitud de la riqueza de los multimillonarios en México? ¿Son igual de ricos ahora que hace algunos años? ¿Sabemos cómo han logrado acumular cantidades tan grandes de riqueza? Tratemos de responder algunas de estas preguntas rápidamente en este artículo.
Nuestra percepción de la riqueza y la pobreza está claramente relacionada con distintos factores, por ejemplo, el estrato socioeconómico al que pertenecemos, la clase social a la que creemos pertenecer, el contexto social y espacial en el que vivimos dentro de las comunidades, la convivencia (o falta de convivencia) con otros grupos sociales, las representaciones que vemos en medios de comunicación y redes sociales, y un largo etc.
Según datos de la encuesta “PerJusIneq”, aplicada por el INDESIG en 2021, 1 las percepciones generalizadas en el país de lo que es la riqueza y la pobreza son mucho más acotadas de lo que imaginamos. Por ejemplo, ante la pregunta de “¿Cuánto cree que son los ingresos mensuales máximos de un hogar para que se le vea como “pobre”?”, la población respondió en su mayoría que entre $4,500 y $5,000 mensuales (entre 225 y 250 dólares) deberían ganar los hogares para ser considerados como “pobres”. En el caso de la misma pregunta, pero sobre el umbral mínimo para considerar a un hogar como “rico”, la mediana indica $60 mil pesos (cerca de 3 mil dólares) al mes, mientras que la respuesta más frecuente (moda) fue $100 mil pesos (unos 5 mil dólares).
Estos datos nos parecen muy interesantes, especialmente cuando vemos con detalle la extrema desigualdad que también existe dentro del estrato más alto en México. Por ejemplo, de acuerdo con los datos de la ENIGH 2020 ajustados a cuentas nacionales, en México para estar entre el 10 % más rico del país son suficientes $ 18 mil pesos mensuales por persona (cerca de $ 70 mil pesos por hogar, pensando en un hogar promedio mexicano). Pero dicho umbral se encuentra muy alejado del límite inferior para pertenecer al 1 % más rico que, en este caso, equivale a $ 108 mil pesos por persona (o casi $ 400 mil por hogar). La lejanía con el imaginario colectivo sobre la riqueza es clara.
Cuadro 1: Ingreso mensual por persona (ajustado a Cuentas Nacionales) en México, 2020

Si nos parece amplia la diferencia entre las cantidades que el imaginario colectivo asume sobre los ingresos suficientes para ser rico ($ 60 mil pesos) y los realmente necesarios para pertenecer al 1 % más rico ( $ 400 mil pesos por familia), intenten lo inimaginable cuando hablamos de la riqueza de los multimillonarios.
A continuación pondré las cifras escritas con todos sus dígitos, para hacer más clara la inimaginables magnitudes de las que hablamos. Según datos de la Encuesta Nacional sobre las Finanzas de los Hogares (ENFIH, 2019), para entrar al 1 % con mayor riqueza en el país es suficiente con poseer $ 7,000,000 de pesos ($ 7 millones) de riqueza neta, pero para entrar en la lista que Forbes publica cada año sobre los multimillonarios, 2 se necesita una riqueza casi 3 mil veces más alta, es decir, cerca de $ 20,000,000,000 de pesos ($ 20 mil millones). Y en México tenemos al menos 14 personas que Forbes identifica dentro de su lista, que poseen más del umbral de riqueza mencionado. Sus nombres se encuentran en el siguiente cuadro.
Cuadro 2: Evolución de la riqueza de multimillonarios en México (2018-2023)

Tratemos de magnificar y entender lo absurdo de la riqueza de Carlos Slim, por ejemplo. Con 83 años de edad, Carlos Slim tendría que haber crecido su riqueza a un ritmo de 60 millones de pesos diarios, desde que nació hasta el día de hoy, para alcanzar a reunir el patrimonio que posee ahora. Una persona como Germán Larrea podría donar un millón de pesos diarios durante, supongamos, los próximos 20 años de su vida, y al finalizar apenas habría tomado 1 % de su riqueza total. Son tan inconcebibles las cantidades que acumulan estas personas, que no hay forma en que puedan siquiera gastar su riqueza durante su vida entera.
La riqueza conjunta de este grupo de multimillonarios equivale incluso al 11 % del PIB de México. Pero, además de todo, estas fortunas multimillonarias también crecen a un ritmo impensable. Tan sólo de 2018 a 2023 la riqueza de estas personas aumentó 38 %, equivalente a cerca de $ 926,200,000,000 pesos ($926 mil millones de pesos), y es cuatro veces más grande que el aumento de recaudación del Impuesto Sobre la Renta en México durante el sexenio actual.
Ante la magnitud del crecimiento de la riqueza de las más grandes fortunas en México, es imposible no preguntarnos sobre la posibilidad de que estas personas regresen a la sociedad al menos una parte de lo que la sociedad les ha generado. Es decir, sobre la posibilidad de cobrarles más impuestos a las riquezas multimillonarias.
Más aún, cuando tomamos en cuenta que es comprobable que al menos 82 % de estas fortunas habían recibido como herencia grandes riquezas, 3 o que pertenecían a familias que anteriormente habían sido propietarias de las empresas de las que ahora formaban parte. Incluso en algunos casos es rastreable que las empresas de las que ahora son propietarios datan de principios del siglo XX o finales del siglo XIX, como en el caso de Ricardo Salinas Pliego (quien aseguraba en sus redes sociales que “nadie le regaló nada”).
De igual forma, al menos la mitad de estas grandes fortunas en el país se habían beneficiado de privatizaciones o concesiones gubernamentales durante las últimas cuatro décadas. Entre las concesiones recibidas se encuentran mineras, carreteras, portuarias, televisivas y de otras telecomunicaciones. Además, todas las personas de esta lista de multimillonarios tenían empresas en mercados que se caracterizan por ser oligopólicos o altamente concentrados, lo cual también es una causa de utilidades injustas a costa del resto de la población.
Y si necesitamos una razón más para convencernos de que deberíamos cobrar impuestos a estas 14 fortunas que han acumulado casi $1,000,000,000,000 de pesos ($1 billón) más en sólo 5 años, tenemos que pensar en el riesgo inminente para la democracia que significa el que un puñado de personas sean dueñas de una riqueza equivalente casi a la mitad del presupuesto de egresos de la federación de todo el país. Ese riesgo, que Oxfam llama “captura política”, consiste en el peligro que los más ricos del país puedan incidir a su favor en las políticas públicas del país, ya sea comprando a la clase política o incluso usando sus propios recursos para llegar a puestos públicos de poder.
Todas estas son razones que podrían convencernos de buscar cómo mitigar el crecimiento exponencial que han presentado las más grandes fortunas durante los últimos años. Y no, no necesariamente estamos hablando de cobrarle impuestos a la riqueza a la persona que gana $60 mil pesos al mes, aquella que el imaginario popular percibe como “una persona rica”. Estamos hablando de cobrar impuestos justos a aquellas personas cuya acumulación de riqueza está fuera del alcance de nuestro razonamiento, fuera del alcance de lo que podemos visualizar. Gravar a las más grandes fortunas es un tema de justicia, más aún cuando se han apropiado de tanto, tanto, que ni ellos, ni ustedes, ni yo, podemos comprender.
1 Acá pueden encontrarse los resultados principales de la encuesta piloto sobre “Percepciones de Justicia y Desigualdad, y actitudes hacia la redistribución”, que fue parte de un proyecto presentado como parte de mi paso como fellow en el programa de “Atlantic Fellows for Social and Economic Equity” (AFSEE) del International Inequalities Institute (III) en la London School of Economics (LSE).
2 Forbes le llama “Billionaires list” y la pueden encontrar acá.
3 Esta y las siguientes cifran provienen del análisis que hicimos para el año 2019 de las grandes fortunas que se encontraban en la lista de Forbes de ese año.