El castigo corporal y humillante contra las niñas, niños y adolescentes 

blogeditor · 1 de octubre de 2020

El castigo corporal y humillante contra las niñas, niños y adolescentes 

La semana pasada el Senado de la República aprobó un dictamen por el que se reforman diversas disposiciones de la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y el Código Civil Familiar, para prohibir de forma explícita el castigo corporal y los tratos humillantes contra las niñas, niños y adolescentes. La votación a favor de la prohibición fue unánime, pero aún está pendiente que la minuta sea aprobada en la Cámara de Diputados.

El primer país que prohibió el castigo corporal hacia la niñez fue Suecia en 1979. 41 años más tarde, en México continuamos con una legislación que no prohíbe explícitamente estos actos violentos. Aunado a ello, la sociedad mexicana justifica y utiliza la violencia como método de crianza, disciplina o educación hacia las niñas, niños y adolescentes.

Los datos son reveladores: 63% de las niñas y niños menores de 14 años sufrieron castigos corporales o tratos humillantes en sus hogares como forma de crianza,1 tan solo en lo que va de 2020, más de 10 mil niñas y niños han egresado de hospitales debido a lesiones,2 y el 63.2% de los casos denunciados de violencia hacia la niñez son cometidos por algún familiar.3

El castigo corporal y humillante viola los derechos de las niñas y niños, entre ellos a la dignidad y la integridad física y psicológica. Además, existe evidencia científica que demuestra que el maltrato altera su desarrollo neuronal y deja diversas secuelas negativas que afectan su presente y futuro. En niñas y niños que son objeto de maltrato se observan mayores dificultades de aprendizaje, afectaciones en la memoria y la atención, carencias en su habilidad comunicativa interpersonal, dificultades para la regulación emocional presentando condiciones como ansiedad, depresión, estrés postraumático y apatía, así como mayor tendencia a comportamientos disruptivos, agresiones físicas y verbales, problemas con compañeros, entre otras.4

Aunque las mamás, papás u otras personas responsables del cuidado y la crianza de las niñas, niños y adolescentes generalmente buscan lo mejor para sus hijas e hijos, la responsabilidad de la crianza puede generar estrés o ansiedad, y no siempre se tienen las herramientas o prácticas para orientar y establecer límites de forma conjunta y sin el uso de la violencia, en principio, porque las y los adultos probablemente también fueron educados con métodos violentos en sus hogares, lo que les llevó a normalizar los golpes y las humillaciones como forma de relación con sus propias hijas e hijos.

Por eso, es urgente una transformación social y cultural, que nos lleve a cuestionar la perspectiva de que niñas y niños son propiedad de las familias, para transitar hacia una nueva forma de relación con ellas y ellos, basada en el respeto, reconociéndoles como personas, que son titulares de todos los derechos, incluyendo a ser escuchados, comprendidos, y a vivir libres de toda forma de violencia.

La prohibición del castigo corporal y humillante en la legislación es un paso muy relevante, porque permite visibilizar que cualquier acto contra niñas y niños, que bajo pretexto de educarlos o criarlos, les ocasione dolor, malestar o humillación, es violencia y, por lo tanto, estamos obligados como adultos a evitar realizarlos.

Las niñas y niños aprenden de sus adultos de referencia, y si éstos los golpean o los humillan, el cambio de conducta se dará en el corto plazo y por miedo, pero no habrá una plena conciencia de las implicaciones, los riesgos o las motivaciones. Además, aprenderán que la forma de resolver conflictos es mediante la violencia, lo que les lleva a normalizar interacciones violentas con otras personas y en otros espacios, y de ahí derivan situaciones como los altos índices de bullying, la violencia en la pareja desde la juventud, hasta llegar incluso al hecho de que en nuestra sociedad esté invisibilizado que en lo que va de este año, alrededor de 1,800 niñas, niños y adolescentes han sido asesinados en el país, muchos de ellos y ellas, en sus propios hogares y por familiares.5

La prohibición del castigo corporal y humillante en la legislación también implica la obligación de las instituciones públicas del Estado mexicano de contar con políticas públicas que promuevan nuevas formas de relación y de crianza. Entre otras acciones, el gobierno debe:

  • Generar campañas informativas y de sensibilización sobre las consecuencias del castigo corporal y humillante, y la importancia de la crianza con ternura
  • Crear y asegurar acceso de madres, padres y cuidadores a programas formativos para que conozcan y aprendan sobre alternativas de crianza libres de violencia
  • Establecer mecanismos para que las instituciones públicas y de prestación de servicios detecten el uso del castigo corporal y humillante en todos los entornos, y para que cuenten con estrategias de seguimiento y atención de casos
  • Asegurar que las instituciones de asistencia social, cuidados alternativos, centros de internamiento, entre otros, tengan protocolos para la prevención del castigo corporal y humillante, así como para la promoción de la crianza con ternura
  • Contar con datos actualizados sobre la prevalencia del castigo corporal y humillante hacia las niñas, niños y adolescentes
  • Fortalecer la política laboral para favorecer la conciliación trabajo-familia
  • Garantizar presupuesto público para prevenir, atender y sancionar todas las formas de violencia contra la niñez, incluyendo el castigo corporal y humillante.

Desde Save the Children hemos acompañado el proceso de prohibición brindando elementos al Senado para lograr esta reforma, así como acompañamiento a gobiernos estatales para impulsar cambios en políticas públicas que busquen la protección de la niñez.

Hoy más que nunca, las y los diputados de esta legislatura tienen una oportunidad histórica para avanzar en el camino de una cultura de paz, iniciando por asegurar el reconocimiento en la legislación mexicana, de que las niñas, niños y adolescentes, como toda persona, tienen el derecho a vivir y convivir en una sociedad que les respete, les reconozca y les proporcione protección.

* Save the Children es la organización independiente líder en la promoción y defensa de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Trabaja en más de 120 países atendiendo situaciones de emergencia y programas de desarrollo. Ayuda a los niños y niñas a lograr una infancia saludable y segura. En México, trabaja desde 1973 con programas de salud y nutrición, educación, protección infantil y defensa de los derechos de la niñez y adolescencia, en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.

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1 Instituto Nacional de Salud Pública y UNICEF México (2016), Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres 2015 – Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados 2015, Informe Final. Ciudad de México, México.

2 Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA).

3 Instituto Nacional de las Mujeres (2020), Violencia contra las mujeres. Indicadores básicos en tiempos de pandemia, Gobierno de México.

4 Alejandro Amores-Villalba, Rocío Mateos Mateos. (2017). Revisión de la neuropsicología del maltrato infantil: la neurobiología y el perfil neuropsicológico de las víctimas de abusos en la infancia. Psicología educativa, Vol. 23. Núm. 2., p. 81-88.

5 SIPINNA.