La importancia de pensar sin asideros y la selección de consejerías del INE

Redacción Animal Político · 22 de marzo de 2023

En Pensar sin asideros, Ensayos de comprensión 1953-1975, Hannah Arendt habla de su trabajo como pensadora política, lo que entre otras cosas implica “pensar sin el apoyo que proporciona el terreno firme”. Es decir, como ella misma lo explica, tratar de bajar o subir por las escaleras sin agarrarse de los barandales. Arendt no buscaba el reconocimiento o la fama como filósofa política, rechazaba incluso que la llamaran de esa forma, sino lo que ella buscaba era comprender. Pero no se puede realmente comprender lo que ocurre en este mundo cuando se está atado a algún dogma, prejuicio o ideología. No se puede por ello pensar libremente cuando no se duda incluso de las propias creencias y transitar a terrenos inciertos.

Pienso en esto cuando pienso en la importancia del debate público, el debate democrático y en el papel de las autoridades electorales. Considero que las consejerías del INE deben ejercer su cargo de manera similar a la de un libre pensador, sin asideros. Y esto es fundamental no solo para la materia electoral sino también para toda forma de arbitraje. Pensemos en un partido de fútbol. ¿Cómo podría hacer un buen trabajo la persona árbitra que tenga inclinaciones por el equipo amarillo o por el equipo azul? Las consejerías electorales por ello no pueden tener vínculos partidistas. Pero no solo no pueden ignorar un fuera de lugar del equipo que despierta su pasión, sino que tampoco deben sacar tarjeta roja al equipo que detestan. Todas las personas tenemos derecho a “irle” a un equipo de futbol, pero si queremos ser árbitros electorales necesitamos hacer ciertos sacrificios y caminar sin ese tipo de asideros que pudieran nublar nuestro deber de actuar imparcialmente.

Por ello también estimo que las personas que busquen una consejería del INE deberían tener sobre todo razones públicas antes que motivaciones privadas para aspirar al cargo. Si bien siempre pueden existir motivaciones legítimas de carácter personal como crecimiento profesional y la satisfacción de recibir una remuneración por hacer lo que a uno le gusta, lo cierto es que un cargo público de tanta responsabilidad, y en un país como el nuestro con tanta desigualdad y problemas sociales, exige que las personas que aspiren a integrar el Consejo General puedan ser capaces de anteponer el interés público, el interés institucional y el interés de la democracia a cualquier individualidad o ego personal.

Carl Schmitt aseguraba que la política se configuraba a partir del eje amigo-enemigo. Sin embargo, esta visión aún imperante en el siglo XXI es sumamente peligrosa ante la pluralidad y diversidad de ideas que compone a nuestras sociedades. Un árbitro electoral no puede caer en esta guerra maniquea de lo blanco y lo negro. El árbitro electoral necesita justamente situarse fuera de cualquier polo para estar en condiciones de escuchar todas las posturas y tomar la decisión más justa, acorde al marco constitucional y los derechos humanos.

A veces los árbitros son las personas menos queridas, pero no se trata de ser queridos por la afición, la ciudadanía, la academia o los medios, sino justo poder andar sin asideros en beneficio de la democracia y de sus valores republicanos.

* Alejandra Tello Mendoza (@ale_tello_m) es Politóloga y profesora investigadora de la Escuela Judicial Electoral (@TEPJF_EJE).