La imagen que millones de mujeres reconocimos

Redacción Animal Político · 7 de noviembre de 2025

La imagen que millones de mujeres reconocimos

La imagen no puede ser más elocuente. Un hombre se acerca a una mujer por detrás, intenta besarla y le toca los pechos. Esa imagen se reprodujo miles, quizá millones de veces a través de los celulares, tabletas y computadoras porque se hizo viral en las redes sociales y se reprodujo en los medios de comunicación.

Es la imagen de un abuso sexual, de un delito televisado y reproducido, una y otra vez. Un delito que en la Ciudad de México está tipificado con 1 y hasta 6 años de prisión. Pero la imagen provocó narrativas diferentes a pesar de lo evidente: “La presidenta de México estaba siendo abusada sexualmente” y había evidencia gráfica del delito.

Para algunas personas la imagen desató una narrativa en contra. Se habló de montajes políticos, de un “militar” que se prestó para cometer un delito, de un equipo de seguridad que no protege a quien ocupa la primera magistratura del país, en fin, la andanada patriarcal ante un hecho delictivo que por encima de lo que se vio, decidió no le creerle a la víctima, a una mujer. La narrativa en contra me parece francamente lamentable. Punto. Nada que agregar.

Sobre lo que sí quisiera abundar es sobre el efecto que tuvo esa imagen en millones de mujeres que la vieron y que han sido abusadas sexualmente. Y lo pongo en contexto:

Según INEGI, la más reciente Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) del 2021, el 70.1 % de las mujeres mayores de 15 años han experimentado al menos una situación de violencia psicológica, física, sexual, económica, patrimonial y/o discriminación en su vida y 48.6 por ciento en los últimos 12 meses. En este tipo de violencia se enmarca el abuso sexual.

En la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) correspondiente al segundo semestre de 2024, se estimó que 14.6  % de la población experimentó acoso y/o violencia sexual en espacios públicos.

La encuesta Mujeres en el Trabajo 2024, realizada por Deloitte, revela que cerca del 50 % de las mujeres han sido acosadas en el trayecto al trabajo, en el trabajo o por los clientes que acuden a algún establecimiento.

Esta es la dimensión del acoso sexual. Aquí enmarco lo que significó esa imagen, seguramente para muchas mujeres.

“Reviví todo de nueva cuenta”, relata una mujer de 50 años, actualmente casada, profesionista y con hijos, quien ha vivido no uno sino varios abusos sexuales a lo largo de su vida.

Y el relato lo cuenta con lágrimas en los ojos. “Sentí mucha rabia, no es por la persona que vi en el video siendo abusada, sino porque era yo, de nueva cuenta vulnerada a los 5 años, cuando un tipo llegó al edificio donde estaba jugando en el patio y me dijo que era doctor.

“Lo recuerdo tan claro. El tipo hace como que toca en una casa y me dice, no hay nadie y luego voltea hacia mí y me asegura que es doctor y viene a ver a ‘no sé quién’ y me dice ven, te voy a examinar a ver si no estás enferma. Y ahí me empieza a tocar. Me metió la mano en la vagina. Me tocó los pechos, o sea, me empezó a agredir. Entonces yo me empecé a asustar mucho. Y me decía.  No, no te asustes, es que yo soy médico, o sea, yo te estoy examinando. Y de puro churro, mi mamá se da cuenta que no estoy cerca de ella y empieza a gritarme. Y es cuando le grito, estoy aquí con el doctor y el tipo sale corriendo”.

Pero luego el abuso sexual se repitió. Cuando tenía 10 años iba con su mamá y su hermana en el metro cuando un hombre sacó su pene y se empezó a masturbar con su cuerpo. Ella se quedó paralizada sin saber qué hacer. Años después, volvió a repetirse la escena del metro, si bien ella se movió de lugar y paró el abuso, no fue la última vez que fue abusada. A los 18 años en un microbús se quedó dormida y de pronto sintió una mano en su cuerpo, despertó y con la maquina de escribir Olivetti que traía en la mochila le dio un golpe al abusador. Ya trabajando, un jefe se le acercó para despedirse y la intentó besar en la boca.

“Me vale si es montaje, si no es montaje, si es planeado o no es planeado, lo vimos. Y tiene un efecto en las mujeres en las miles y miles de mujeres que hemos vivido el abuso sexual”.

Lo mismo me contó otra colega, profesionista, abogada, defensora de derechos humanos, quien ha ocupado diversos cargos en instituciones públicas y privadas.

“Te vuelves a sentir agredida. Lo vuelves a sentir. Y me da coraje y mucha impotencia porque te ves ahí. Nos pasa a todas, sobre todo cuando vi su cara de shock que fue con lo que más identifiqué; eso se siente, porque no sabes qué está pasando ni que decir ni qué hacer”, expresa la abogada.

Relató que a ella le pasó algo parecido.

“Me pasó algo parecido así, trabajando. Llegó igual un tipo por detrás y me tocó las nalgas. Estábamos en un evento de trabajo y me manoseó siendo que yo tenía un cargo de dirección y el abusador sexual, no”.

¿Y cuál fue su reacción? “Decir buenas tardes. Después reaccionas y dices ‘le debí decir tal o cachetearlo’, pero no lo hice”.

Y lo mismo le pasó con un jefe que la acosó en una institución pública, y lo más lamentable en ambos casos, dice, “es que nadie te cree”.

El abuso sexual hacia la presidenta revela lo extendido del tema y evidentemente la amplísima impunidad que rodea uno de los delitos que afecta la vida y el desarrollo personal de las mujeres. Es por tanto una señal de alarma colectiva que nos está gritando a la cara que todas podemos ser abusadas sexualmente en cualquier espacio, en cualquier momento, en cualquier circunstancia.

Y es preciso recordar que la violencia empieza con un contacto no consentido, con una burla, con una mano que invade un cuerpo o un aula que deja de ser segura.

Lo que sí deberíamos hacer es un montaje colectivo donde quede claro que el abuso sexual no se debate, se castiga.

* Sonia del Valle (@lamalaeducacion) es directora de Comunicación Educativa en Mexicanos Primero (@Mexicanos1o).