La humanidad a la deriva

blogeditor · 12 de agosto de 2021

La humanidad a la deriva

Las urgencias se acumulan. Las problemáticas globales cada día son más preocupantes y tienen un menor margen de maniobra. Al mismo tiempo, la capacidad de gestión multilateral disminuye. Cada año opciones políticas populistas y nativistas aumentan su base social haciendo impensable una mirada comprometida a lo global. Los gobiernos sin un compromiso por lo multilateral son parte del problema y no parte de la solución.

Las agendas que requieren atención global son muchas. No pueden ser resueltas desde lo local. La pandemia es un claro ejemplo. También de inmediato podemos pensar en cambio climático, pero la lista es mayor. Aumento de las desigualdades producto del modelo económico, surgimiento de nuevos conflictos armados mientras los viejos no se resuelven y crecimiento de la migración y refugio sin respuesta internacional, entre otras.

Después de la Segunda Guerra Mundial se diseñó un modelo político buscando equilibrios. El eje de esta articulación dentro de Naciones Unidas es el Consejo de Seguridad (CSNU). Su objetivo es, según la propia ONU, “mantener la paz y la seguridad internacionales”. Ni la una, ni lo otro. Los intereses económicos y políticos siempre van antes que cualquier prioridad de seguridad y bienestar global. El tiempo se agota y de seguir así no habrá economía qué proteger ni intereses qué salvaguardar.

El CSNU se compone de 15 miembros, siendo 5 de ellos permanentes y con derecho de veto a cualquier decisión. Estos cinco Estados son Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia y China. La fuerza de este cuerpo radica en que es “el único órgano de la ONU cuyas decisiones los Estados Miembros, conforme a la Carta (de Naciones Unidas), están obligados a cumplir”.

Estamos contra reloj. La afectación al medio ambiente parece estar ya en el umbral de no retorno, estamos en un siglo con genocidios concurrentes contra población en Darfur, los yazidíes, uigures y rohingya. Con guerras como la de Siria o Yemen que no pueden ser contenidas. Las desigualdades crecen y con ellas las crisis de las democracias y el aumento del populismo. Los puntos anteriores: cambio climático, violencia y desigualdades generan procesos cada vez más grandes de personas buscando refugio que no encuentran eco en la comunidad internacional. Se requieren respuestas globales a problemas globales.

La única alternativa es un CSNU activo y comprometido. Por más que existan gobiernos responsables aquí y allá no alcanza. Se requiere de estabilidad local que reconstruya la confianza en la articulación multilateral. La otra alternativa es preocupante. Los grandes cambios internacionales solo han llegado después de gran violencia como lo fueron las dos grandes guerras del siglo XX. Una debacle global en el siglo XXI tendría consecuencias inimaginables en pérdida de vidas humanas o afectaciones medioambientales de muy largo aliento.

Vamos contra reloj y no parece haber gente responsable en control de la situación. El mundo de la posguerra ya no es el mundo del siglo XXI. De no contar con gobiernos responsables entre las grandes potencias, algunas alternativas son la restricción del derecho de veto en el CSNU y aumentar su membresía reflejando el balance de poder del mundo actual.

Mientras esto ocurre, si es que ocurre algún día, la humanidad se encuentra a la deriva.

@dayan_jacobo