La huella de la industria papelera en los incendios forestales

blogeditor · 11 de noviembre de 2019

La huella de la industria papelera en los incendios forestales

En agosto de este año, el día se hizo noche en Sao Paulo. A las tres de la tarde, el cielo se tiñó de negro y la oscuridad total sorprendió a los ciudadanos en medio de sus actividades cotidianas. A más de 3.000 km de allí, la selva amazónica ardía en llamas. Al mismo tiempo, otro hecho igual de alarmante generaba inquietud en Indonesia, donde una bruma tóxica causada por los feroces incendios forestales tiñó el cielo de un rojo vibrante. Aunque este último hecho recibió mucha menos atención en América Latina por su lejanía geográfica, las causas de los incendios que arrasaron Indonesia están directamente relacionadas con México y América Latina.

Los incendios forestales suelen comenzar como quemaduras controladas para despejar tierras que luego son explotadas para la agricultura en el caso del Amazonas o para la producción de aceite de palma y pasta de papel en Indonesia. Productos que luego son exportados a mercados extranjeros como el mexicano. Y mientras en México se celebraba el acuerdo de compañías locales con enormes grupos extranjeros como Asia Pulp and Paper, estas corporaciones dejaban su huella imborrable en las selvas tropicales.

En agosto de este año, se registraron 30.901 incendios forestales en la Amazonía, casi el triple de los registrados en el mismo período en 2018. En Indonesia, los incendios trajeron a la memoria la peor crisis que se vivió en 2015 cuando se quemaron más de 2.6 millones de hectáreas de bosques, turba y otras tierras. Pero estos nuevos incendios no fueron excepcionales ni tampoco sin precedentes, sino que marcaron un claro retroceso al volver a registrarse crisis tan importantes como las que se vivieron años atrás. Lo que demuestra una vez más que las políticas no han sido suficientes.

Pero más allá de la falta de políticas públicas, las autoridades también han fallado a la hora de sancionar a las empresas responsables de la deforestación de las selvas tropicales. En definitiva, los años pasan, pero los responsables siguen siendo los mismos. Las compañías están identificadas, se sabe qué hacen y cómo lo hacen. Pero estos grandes grupos que dominan la industria logran salirse con la suya. Lo que es peor, expanden sus negocios, y se adentran en nuevos mercados como el mexicano.

Son varios los informes que señalan a las dos compañías de pulpa y papel más grandes del mundo, Asia Pulp and Paper (APP) y Asia Pacific Resources International Holdings Limited (APRIL), como las principales culpables de los incendios en Indonesia. Grupos ambientalistas y organizaciones no gubernamentales como Greenpeace no se cansan de denunciar cómo estas compañías están destruyendo nuestras selvas tropicales para poder abastecer las demandas de sus clientes internacionales. Gracias a estas advertencias, más de cien empresas incluidas Adidas, Mattel, Nestlé, Staples, entre otras, decidieron rescindir sus contratos con APP. Pero lamentablemente, muchas otras desoyen las críticas y continúan manteniendo vínculos comerciales con estas empresas.

APP es parte, junto a otras empresas indonesias como Paper Excellence, del conglomerado Sinar Mas controlado por la familia Widjaja, que opera una única estrategia comercial. Pocos meses atrás, durante la Expo Pack Guadalajara 2019, APP comunicó el desarrollo de alianzas estratégicas con empresas mexicanas como Promasa, Krishka/Pap Tech y Papelera Kino para insertar sus productos en México. Durante la exposición, APP también aprovechó para promocionar su supuesta política de sustentabilidad. Sin embargo, una serie de imágenes satelitales publicadas por Greenpeace recientemente, dejan al descubierto el incumplimiento de su promesa de no deforestación. Algo de lo que poco se ha hablado en México, donde APP comienza a ganar terreno y en otros países como Brasil, que también forma parte de los mercados a los que la empresa busca acceder.

Para encontrar su lugar en el mercado mexicano, APP se presenta a sí misma como “líder en el mercado de empaques y papel biodegradable”. Un título que se contradice con lo expuesto por la red internacional Environmental Paper Network, que establece que APP ha estado asociada durante muchos años con la deforestación masiva, el acoso a las comunidades locales y las emisiones masivas de gases de efecto invernadero. Y si bien la compañía se jacta de contar con la certificación de PEFC otorgada supuestamente a los productos que emplean la obtención sostenible de madera y productos derivados de papel, ha quedado demostrado que esto no sería tan así. De hecho, el ejemplo de Asia Pulp and Paper se incluye dentro de los 14 casos de estudio que forman parte del informe de Greenpeace que expone las graves deficiencias de este sistema de certificación forestal. El estudio expone cómo la certificación no garantiza su objetivo de lograr que la madera procedente de la tala de bosques de alto valor para la conservación no sea comercializada bajo el sello PEFC.

Este tipo de certificaciones con lagunas legales son con frecuencia utilizadas por las empresas como un escudo para esconder sus verdaderas prácticas y así poder impresionar a los mercados con sus “innovadores productos biodegradables”. Aunque estas solo son palabras vacías que le permiten a la empresa seducir a los consumidores, sin que estos conozcan el verdadero origen de los productos.

Al parecer, las lecciones que dejaron los incendios previos no bastaron para que las grandes compañías de la pulpa y el papel pusieran un fin a la deforestación de las selvas tropicales. Con la falta de sanciones severas, las autoridades le dieron luz verde a estos grupos para seguir creciendo a expensas de la destrucción y de la contaminación. Pero ahora que el fuego ha cesado y que el humo se ha disipado, hay que continuar visibilizando las acciones de estas compañías para evitar que sus productos de orígenes cuestionables lleguen a mercados como el mexicano y se expandan alrededor de América Latina.

* Louis Leclerc (@webllec) es fundador de AmIntel, una consultora francesa que ayuda a empresas a evaluar riesgos transfronterizos e identificar oportunidades estratégicas en Latinoamérica. Trabajó en Chile, donde fue gerente de la startup C-Radar para Latinoamérica y consultor en varios proyectos de exportación e inversión internacional. Es egresado del Instituto de Estudios Políticos (IEP) de Estrasburgo, donde obtuvo un Master en estrategia corporativa y finanza.