La hora de Puebla

Dejemos de Hacernos Pendejos · 29 de marzo de 2011

La hora de Puebla

Por: Sandra de la Fuente

Puebla ha sido testigo en las pasadas elecciones del 2010 que cuando hay participación ciudadana podemos comenzar poco a poco a limpiar de raíz todo aquello que no nos gusta. En Puebla logramos demostrar que de nosotros dependía el que alguien pudiera o no, llegar al poder. Ahora bien, como sociedad, hemos ganado una batalla importante, pero no podemos estar ni continuar esperanzados a que el “nuevo” gobierno hará absolutamente todo lo que se necesite para arreglar de nueva cuenta este estado y además en seis o tres años, sacarnos de los últimos lugares en los índices de educación, de Estado de Derecho, de competitividad, de transparencia o de cualquier tipo en los que nos encontramos.

 

Seguir pensando eso, con una actitud conformista y esperando a que alguien más venga y resuelva las cosas, seguramente no va a cambiar nada. Incluso, me atrevería a decir que  quedarnos de lado viendo las “grandes acciones” de los demás,  daría pie a que Puebla sea una vez más un nicho de poder de intereses partidistas o particulares.

 

El gobierno tiene intenciones de hacer las cosas diferentes y lo ha gritado a los cuatro vientos. Cierto es que no podríamos calificarlo cuando todavía no cumplen ni 100 días en sus puestos, pero también sería absurdo decir que no se nota ninguna diferencia (insisto, de buenas intenciones, están llenos los panteones). Sin embargo, nada de esto será posible durante la gestión de ningún gobierno, en ningún estado y en ningún país si los ciudadanos no hacemos lo que nos corresponde.

 

Cuando hablamos de participación ciudadana, nos imaginamos momentos o manifestaciones activistas (las cuales son válidas y necesarias) a las que nosotros “ciudadanos de a pie” no tenemos acceso o simplemente están alejadas de nuestra realidad. Tristemente y de acuerdo a la ley las actividades de participación ciudadana a las que tenemos acceso son pocas, limitadas o tristemente desconocidas y como siempre, podríamos entrar en una cómoda zona de espera, pero UNA VEZ MÁS, sería inútil quedarnos ahí.

 

Participar activamente en el “ser” ciudadano, es hacer lo que te toca, en dónde estás, con lo que tienes, lo mejor que puedas y pensando siempre en un bien más colectivo que individual. Cierto es que no podemos empezar a preocuparnos en un bienestar común si no tenemos primero resuelto el propio, pero sería peligroso caer en el extremo de esta forma de pensar. Nos encerraríamos en un círculo vicioso y hasta cierto punto maquiavélico donde no importaría el medio con tal de lograr mi propio bienestar (a pesar de que el de junto no lo haga).

 

Puebla ha vivido más de 80 años de gobierno de un partido que ha demostrado que los recursos, la política, los espacios públicos, las relaciones, las candidaturas, los funcionarios públicos y un largo etcétera..son negociables. Pero también ha demostrado que son pocas las personas que pasan de la inconformidad a la acción y que esas negociaciones se dieron -en buena medida- porque nosotros lo permitimos como sociedad. No pensamos que simplemente con la transición que acabamos de vivir, estamos seguros de que el gobierno entrante no lo hará. Pensar eso sería como  como decir que la simple transición es la solución, cuando el problema en este estado es mucho más de fondo que de forma.

 

Aprovechemos el sentir general. Hoy nos hemos dado cuenta que nos encontramos en el momento perfecto como sociedad para hacer nuestro papel: una sociedad activa, despierta, exigente, con conocimiento de sus derechos y responsable, MUY responsable con sus obligaciones.

 

Puebla necesita una sociedad que se preocupe por los espacios públicos, por su basura, por su patrimonio histórico, por la transparencia con la que trabajan sus servidores públicos, por sus escuelas, por su turismo, por su comercio, por su derecho a la rendición de cuentas, por sus espacios verdes, por sus niños, por su campo, por sus egresados buscando empleo, por sus representantes en el Congreso, por el destino de nuestros impuestos, por los emprendedores; por los que simplemente, le apuestan a Puebla TODOS LOS DÍAS por hacer de éste, un mejor lugar.

 

Sí… de acuerdo, no corresponde a la sociedad arreglar todos los problemas que tenemos; pero también es cierto, que si nosotros como sociedad no nos Dejamos de Hacer Pendejos, el gobierno…no lo va a hacer solo.