La guerra sucia y el Estado de México

blogeditor · 1 de junio de 2017

La guerra sucia y el Estado de México

La cantaleta es tan aburrida como eficaz y suena más o menos así.

Morena es un apéndice del régimen venezolano y su intención es crear una dictadura semejante en nuestro país. Su líder Andrés Manuel utiliza operadores como Eva Cadena para administrar una operación tan corrupta como la priista. No son de izquierda porque sus lacayos —como Delfina Gómez— son igual de conservadores que del Mazo o Josefina. En resumen, el proyecto de esa izquierda divide al país y es un peligro para México.

Toda guerra sucia parte de una sencilla premisa: las acusaciones deben ser parcialmente ciertas para surtir efecto entre los votantes indecisos. Para quienes ya militan en el bando contrario, el discurso de odio es una oportunidad para regurgitar ignorancia y confirmar prejuicios. Comentaristas, influencers, comunicadores y columnistas han construido exitosas carreras siguiendo esta sencilla fórmula.

Vamos por orden.

Es cierto que el régimen de Nicolás Maduro es despreciable y Morena no ha sabido distanciarse. En general, la izquierda latinoamericana tiene el mismo problema. Lo que no se puede afirmar es que tengan la capacidad —o la intención— de crear un gobierno similar porque no hay evidencia que lo soporte. Me pregunto por qué todos estos falsos expertos y periodistas no le reprochan al gobierno de Peña su tibieza ante el régimen xenófobo de Donald Trump. El doble estándar empieza a dibujarse.

El siguiente tema es la rapiña. Los medios que viven de la publicidad gubernamental dicen que toda la corrupción es igual, que “robar poquito” no es distinto que robar mucho, que Andrés Manuel se rodea de corruptos para seguir limpio. La verdad es que no hay manera de comparar la corrupción del PRI con la de la izquierda. El desvío de recursos —comprobado— de los Duarte, los Moreira y los atlacomulcas es infinitamente mayor al que podríamos especular sobre Eva Cadena, Delfina y Bejarano juntos. Para ponerlo en perspectiva, los operadores de Morena tendrían que llenar treinta camionetas Lobo con billetes de $500 para transportar el dinero desviado en el Estado de México y Veracruz —más de 120 mil millones de pesos.

También hay muchas homofobias y machismos. Aunque Delfina y Andrés tienen una postura imperdonable —someter nuestros derechos sexuales y reproductivos a votación— es cierto que el pacto que firmaron Josefina y del Mazo con el Frente Nacional por la Familia es mucho más pernicioso. Abrazan un régimen de exclusión que pretenden cristalizar en la Constitución del Edomex y en todos sus programas de gobierno. El fascismo del PAN y el PRI es tan frontal como belicoso; no acepta el diálogo ni permite el debate.

Los movimientos sociales de izquierda no pueden gestarse sin crear consciencia de clase y entendimiento del privilegio. Para lograrlo hay que distinguir, dividir, enseñar, conversar, acordar. Si algo nos ha enseñado la historia es que los derechos no se piden, se arrebatan. Efectivamente, un gobierno para los pobres es un peligro… para los ricos.

Morena está cerca de gobernar el Estado de México y la élite gobernante está muy preocupada. Buena señal, sin duda. Quienes no deben estar preocupados son los mexiquenses. Nuestra experiencia en la CDMX indica que, aunque ningún partido es perfecto, estamos mejor cuando gobierna la izquierda.

Este chairo los prefiere porque roban menos y no son tan homofóbicos.

 

@lujambioalberto