La guerra sigue

Rubén Aguilar · 22 de marzo de 2011

La guerra sigue

A pesar de la evidencia que la guerra contra el narco es “fallida”, un fracaso, para ser más claros, nada indica que el presidente Calderón vaya a cambiar de estrategia hasta el fin de su mandato.

Los narcotraficantes, “minoría ridícula” como él les llamó, seguirán ahí cuando él haya dejado de ser presidente. Será así porque son parte de una realidad y un problema de salud pública que estará siempre presente en la sociedad. El general Galván, secretario de la defensa, en comparecencia de meses atrás ante diputados y senadores afirmó que el Ejército seguirá en la calle enfrentando al narcotráfico los próximos cinco o diez años.

El 25 de marzo se cumplen dos años de la publicación del documento Drogas y democracia: hacia un nuevo paradigma firmado por los expresidentes Ernesto Zedillo (México), César Gaviria (Colombia) y Fernando Henrique Cardoso (Brasil). El texto es un referente fundamental de la discusión sobre cómo hacer frente al problema de las drogas y el crimen organizado si realmente se quiere resolver el problema a fondo.

El enfoque prohibicionista y represivo en la lucha contra el narcotráfico ha fracasado a nivel mundial. Desde que se implementa esa estrategia ha crecido el cultivo, la producción, la venta y el consumo de las drogas y también la violencia, la inseguridad y la corrupción, señala el texto.

La propuesta de los expresidentes es ver el problema como uno de salud pública y no de seguridad nacional. En otras palabras: que el énfasis no esté en la represión y sí en la educación y la salud. Se considera también caminar hacia la legalización de las drogas, iniciando por la marihuana.

Es evidente que la guerra -sólo hay que ver los resultados de la estrategia implementada por el presidente Calderón- no resuelve el problema sino que crea otros incluso más graves que atentan contra la seguridad de las personas y vida democrática.

La discusión mundial sobre el problema de las drogas avanza hacia el enfoque de salud pública y la pertinencia de la legalización. En Estados Unidos en 16 de sus estados está legalizada la marihuana médica. El gobierno de México camina en sentido contrario.