blogeditor · 6 de noviembre de 2012
¿Ficción o realidad? Debo confesar que cuando vi por primera vez la Guerra de las Galaxias disfruté la película y aplaudí la imaginación de George Lucas por haber conceptualizado y dado vida a un mundo lleno de seres inimaginables, incluidos los famosos clones, esos inolvidables robots blancos. Un auténtico tributo a la ciencia ficción.
Hace poco más de una semana estuve en Washington y un tema -de los muchos conversados- me quedó dando vueltas en la cabeza: los Drones. En una plática con Anthony D. Romero, Director Ejecutivo de ACLU (American Civil Liberties Union) me comentaba sobre el trabajo que están desarrollando ante este asunto y la repercusión que está teniendo en el terreno jurídico, constitucional, mediático e informativo.
La traducción al español de drone es “zángano” y hace referencia a ese insecto o al sonido que emite. En el caso al que me refiero, un drone es un vehículo aéreo no tripulado, una especie de robot que podría haber salido perfectamente de la imaginación de Lucas. ¿Cuál es la relevancia para Estados Unidos, para México y para el mundo?
En Estados Unidos se están invirtiendo sumas millonarias para el desarrollo y equipamiento de estos “vehículos aéreos no tripulados” con fines civiles…. Si, como leen: para fines civiles. A pocas personas les sorprendió saber de su existencia en la Guerra contra Irán o sobre su uso en Afganistán. Existe un cierto “consenso” respecto a su uso en la guerra, pero ése no es el punto hoy en día. La cuestión es que actualmente, el Congreso de Estados Unidos ha solicitado a la instancia reguladora del espacio aéreo en ese país abrir justamente ese espacio para los drones en el año 2015. ¿Con qué fines? Supervisión policiaca, uso fotográfico, entre otros, algo que desde una óptica poco ingenua suena a espionaje hacia los ciudadanos. Estos vehículos no tripulados también se han desarrollado en la tierra y se trata de una especie de “mulas” terrestres capaces de transportar armamento, disparar y hacer una infinidad de cosas. Hace algunas semanas hubo una expo en Las Vegas en la que hicieron su flamante aparición.
Como bien señala el New York Times, los drones se han convertido en el terreno bélico, en sinónimo del poder militar y también representan una especie de provocación al mundo por parte de Estados Unidos. De lo que se habla poco es del uso que se está haciendo de los mismos, en dónde se están empleando para matar blancos específicos. En otras palabras, se les puede programar para que eliminen a enemigos concretos y hay casos documentados, de acuerdo con la prensa y asociaciones civiles en aquél país, en donde han eliminado a sus propios ciudadanos.
Hoy por hoy, los drones son herramientas cruciales para el combate al terrorismo. La administración Obama ha señalado que su uso es legal y forma parte de las acciones militares permitidas por el Congreso a partir de los ataques del 11 de septiembre. Desde esa óptica, la eliminación de objetivos militares humanos no es un asesinato…
El Pentágono posee hoy alrededor de 7 mil drones aéreos, comparados con menos de 50 existentes hace poco más de una década. Leon Panetta está desarrollando actualmente una fuerte campaña para pedir más recursos al Congreso para gastos de defensa. ¿Cuánto será dedicado a los drones? La prensa ha informado que para el presupuesto 2012, el Pentágono solicitó 5 billones de dólares para tal fin.
¿Cuáles son las implicaciones legales y constitucionales de este hecho? De acuerdo con ALCU y en seguimiento a las demandas que ha interpuesto, la CIA y el ejército están desarrollando acciones ilegales pues están seleccionando blancos humanos fuera y lejos del campo de batalla y de las zonas de conflicto, asesinando a personas definidas como “enemigas” sin un juicio o cargo de por medio. La rama ejecutiva, señala la Asociación, tiene listas de enemigos susceptibles de ser eliminados sin control alguno por alguna otra rama del gobierno. El contenido del programa, los criterios para determinar a un enemigo y las listas son secretos. En términos internacionales el país se adjudica el derecho a usar armas letales para eliminar a enemigos en zonas en las que ya no hay conflictos o fuera de las zonas de Guerra de los países enfrentados, como es el caso de Pakistán, Yemen y Somalia, entre otros. (Para ver los casos en litigio desde el 2010 sobre este tema, aquí está el link.)
A nivel nacional (estadounidense) existe un acalorado debate sobre el uso de los drones “internos”, esos que se piensan emplear en la supervisión y salvaguarda local. Se sabe que los armadores y productores de estos vehículos han planteado la posibilidad de no sólo equiparlos con cámaras de fotografía y video, sino también con armas. ¿El Big Brother volador y armado?
Esto abre un debate interminable no sólo sobre la seguridad y las herramientas empleadas para garantizarla, sino sobre la privacidad y la libertad. (Sugiero revisar el Reporte de ACLU sobre las recomendaciones que hace al gobierno en este campo.)
Como mexicana, y vuelvo al inicio de mi post y el tema sobre el que les comentaba no podía dejar de pensar, me preocupan varias cosas. Cuando leo y escucho a altos funcionarios del Poder Ejecutivo en Estados Unidos decir que a los narcotraficantes en México hay que tratarlos como si fueran terroristas y Al Qaeda, me da un poco de frío. Por supuesto que no los defiendo, pero si ése es el enfoque y el punto de partida de nuestro país vecino para aproximarse a un tema compartido y en donde existe corresponsabilidad, no puedo dejar de imaginar que podamos tener drones más allá de la zona fronteriza entre nuestros países incursionando, no sólo para supervisar sembradíos de plantaciones ilegales sino cazando, literalmente, a los delincuentes mexicanos y a quienes consideren sus enemigos.
¿Cuál es la posición oficial del gobierno mexicano al respecto? ¿O será que el gobierno estará esperando a tener un caso documentado o reportado en la prensa para empezar a pensar en el asunto, para hacer preguntas a sus contrapartes estadounidenses y para considerar las implicaciones no sólo bilaterales del tema, sino las legales y constitucionales? ¿Las áreas de colaboración y cooperación militar y de seguridad implicarán aceptar este tipo de vehículos aéreos y tal vez terrestres considerando que ya existe una nueva generación de drones? ¿Aceptaremos drones en el área de cooperación policiaca y de seguridad en México? ¿Qué tanto debemos abrir el tema en el país? Corresponde, asumo, a la sociedad poner sobre la mesa los temas que nos interesan y que no son necesariamente sobre los que quiere hablar el gobierno. ¿La administración que entrará en funciones a partir de diciembre tiene idea del tema? ¿Los medios están investigando algo al respecto? ¿Los abogados y la Suprema Corte tienen algo que decir sobre la Constitucionalidad del uso de estos artefactos? ¿Los defensores de los derechos humanos que posición tienen al respecto?
Ya sé que nuestra afición por no ver más allá de nuestras fronteras es grande, pero hay momentos en que valdría la pena dejar de hacerlo. A veces pienso que los mexicanos imaginamos que los asuntos internacionales son pura ciencia ficción. ¿Ustedes, qué piensan?