blogeditor · 18 de octubre de 2013

ALBERTO GARCIA-ALIX
¿Ves esa gata? ¿Ves esa mujer de pelo negro, que es una gata?
Regresa. Obsérvala de nuevo:
Que tu mirada se detenga lenta al recorrer el contorno de sus hombros tersos. La percibirás perderse al final de la hoja, insinuada en realidad la Gata, la axila apenas, los labios y los ojos delineados desafiantes…
Ella: ¿es acaso una mujer? ¿Es alguien que tuvo un nombre?
Imaginaras, tal vez, que vivía en Madrid, cerca de la M30, en algún momento de la historia. En plena movida española –digamos, donde todos andaban descarriados buscando explotar, intentando dejar a un lado tanto lastre y atreverse a ser, y dejar hablar a la Gata lo que quiera.
Así deberíamos explotar nosotros. Tomar al vuelo todos los sueños que flotan por el aire mexicano, los deseos de fuerza de todos nosotros, los ritmos de los cafetaleros entusiastas, las peinadoras innovadoras puro pin up porque algo hay qué hacer, esa artesanía de rostros y cuerpos tatuados sexys como la luna, los flecos a la Elvis que caminan por la calle con el Son del que todo lo puede, y mostrar con nuestro dinamismo lo que podemos y somos.
Me gusta pensar que Garcia Alix, contestatario, en los ojos de aquella gata, algo nos grita. Y que ese algo tiene ritmos de ¡muévete!
***
[contextly_sidebar id=”f9cacf8c217d17be26026433bd957da2″]Me gusta pensar el retrato en clave y respuesta, independiente del sujeto y del fotógrafo. Una respuesta a eso situado dentro de la región-estómago que no tiene nombre. Algo irreal, flotante allí, nuevo e imperceptible al momento. Algo que pertenece más allá del abismo de ojos extraños al momento del convencimiento, antes que la cámara capte lo que ocurre. Más allá del dibujo de esa silueta en el hombro, de esos huecos duros que son arruga, del pezón que brota y, sabiéndolo falso, arriesgas. Me gusta pensar el retrato entre ese instante relampagueante en que coincide el click y la memoria propia que se queda en la bolsa.
En fin… deberíamos desterrar de la tierra el buscarle sentido a nuestras obsesiones.