La fuga de profesionistas mexicanos y la razón detrás de ella

blogeditor · 23 de diciembre de 2020

La fuga de profesionistas mexicanos y la razón detrás de ella

En México existe un término que usamos para quien muestra una preferencia al extranjero con menosprecio de lo propio. Le llamamos malinchistas” a quienes entran en esta categoría. El origen del término deriva del nombre de Malintzin o Malinche, mujer que desempeñó un papel crucial en la conquista española como intérprete, consejera y amante de Hernán Cortés.

Para los mexicanos esta palabra tiene una amplia connotación negativa. Cuando nos acusan de malinchismo nos sentimos avergonzados y traicioneros. A pesar de ser un insulto, el etiquetado de malinchista se ha presentado más contra los graduados que salen del país para desarrollarse profesionalmente en el extranjero.

Se critica la fuga de talento, pero es una realidad que en México los jóvenes están privados de las oportunidades y experiencias, pero sobre todo de las condiciones que necesitan para crecer profesionalmente.  Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el 8% de nuestros profesionistas sale del país en búsqueda de mejores oportunidades. Asimismo, un estudio patrocinado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), “Transformar a México”, señaló que 1.2 millones de mexicanos altamente calificados se marcharon del país entre 1990 y 2015. Este es un número muy aproximado al de la población de Chipre.

Los jóvenes mexicanos que toman esa decisión se van del país a pesar de las acusaciones de malinchismo por parte de sus compatriotas, ya que ellos saben que ese tipo de críticas no tienen sentido cuando uno analiza la realidad.

No son malinchistas por negarse a valorar más la presencia física que el esfuerzo intelectual

Datos de la OCDE demuestran que México es el país que más horas trabaja del grupo; irónicamente, al mismo tiempo, somos el tercer país menos productivo de los 37 países que conforman la organización, por lo que podemos deducir que esas horas no están siendo efectivas.

En entrevista, un médico y una cocinera explicaron que en sus respectivos ámbitos es común no tener un horario fijo. Ambos participantes tenían salarios bajos a pesar de trabajar en ocasiones más de 90 horas por semana, sin ser remunerados por las horas extra. La carencia de este tipo de incentivos justos resulta, inevitablemente, en poca satisfacción laboral. 

Tampoco son malinchistas por querer un salario justo

Datos de la Encuesta Nacional de Egresados muestran que sólo 4 de cada 100 egresados obtiene un sueldo mayor a 15 mil pesos mensuales, mientras que el resto de los nuevos profesionistas ganan entre tres mil y 8 mil pesos al mes. Para dar una idea, ocho mil pesos al mes equivale a 332.61 euros mensuales, lo cual implica una gran diferencia al promedio de 750 euros por mes que ganan los recién graduados en Alemania, por ejemplo.

Mucho menos lo son las mujeres por exigir sus derechos

Las mujeres mexicanas presentan la menor participación laboral (La tasa más baja de la OCDE) y más del doble de desempleo; pero las que sí trabajan se ven expuestas a varias injusticias como la brecha salarial, que hace a México resaltar como el país con la peor brecha salarial en Latinoamérica según Acción Ciudadana Frente a la Corrupción, y el quinto peor dentro del grupo de la OCDE.  Principalmente son mujeres jóvenes las más afectadas, ya que su desempleo es casi seis veces mayor que el de los hombres.

Las causas de la ya mencionada baja participación laboral de la mujer son las largas horas laborales que dificultan el que una mujer pueda encontrar el equilibrio indispensable entre la vida laboral y personal. Esta baja laboral, además, provoca una fuerte dependencia económica hacia sus parejas.

Asimismo, en México la incapacidad de maternidad es de únicamente 84 días mientras que en Alemania las mujeres tienen hasta 98 jornadas libres, además de la posibilidad de un permiso familiar que puede durar hasta 4 años con el 60 por ciento del sueldo. Como resultado, muchas  mexicanas se ven forzadas a dejar su trabajo para permanecer en casa después de dar a luz, ya que además a sus parejas sólo se les aprueba cinco días de licencia de paternidad.

¿Por qué serían malinchistas por no conformarse ni aceptar abusos?

Hay 18 millones de mexicanos sin contrato estable y bajo el riesgo de ser despedidos sin indemnización y sin defensa ante cualquier reducción salarial. En nuestra constitución aún faltan regulaciones específicas a favor de los trabajadores. México tiene que aspirar a medidas que ciertos países como Francia han adoptado para proteger a sus trabajadores en los tiempos modernos, como la nueva ley laboral francesa que prohíbe que los empleadores contacten a sus empleados fuera de las horas laborales establecidas.

Además de eso se debe considerar como otra injusticia a la jerarquía institucional de las empresas, la cual impide el crecimiento profesional de los empleados. Según la Encuesta Nacional de Egresados, más de la mitad de los egresados en México no tienen promociones en su primer empleo.

Y, más importante aún, no son malinchistas por querer una buena calidad de vida

A pesar de los problemas con el salario, la falta de leyes y la desigualdad, predomina otro conflicto en la mente del migrante mexicano: la inseguridad. En el 2019 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía registró una cifra histórica de asesinatos en México: 36 mil 661 personas. Principalmente las mujeres son las víctimas de esta extrema violencia. Tan solo en enero de este año murieron 320 mujeres, es decir, 10 casos por día según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Los jóvenes mexicanos están preocupados. No consiguen oportunidades laborales y pronto se enfrentarán a aún más competencia, ya que la Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe (CEPAL) predice que para 2025 habrá un total de 47 millones de pérdidas laborales en la región.

México es un país bellísimo, rico en cultura, historia y biodiversidad. El buscar oportunidades fuera no es sinónimo de menosprecio a su tierra de origen. Para ellos tampoco es fácil dejar el lugar en donde crecieron y en donde se encuentran sus seres queridos.

Pero, ¿cómo van a sacrificar su bienestar, su deseo de tener un trabajo digno , y sus planes de crear una familia cuando, por ahora, no hay señales de que esto mejore?

En este caso, habrá que replantearnos el insulto que tanto se usa, porque si ser ‘buen mexicano’ significa no darse su lugar como profesionistas o como ciudadanos de un supuesto sistema equitativo, entonces sí, ¡qué malinchistas!

 

 

Fuentes:

OCDE, American Community Survey, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Universidad Nacional Autónoma de México, Reporte Especial Covid 19, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Instituto Mexicano del Seguro Social, Deutsche Welle, Encuesta Nacional de Egresados 2019, Rango Mundial de Transparencia Internacional.