blogeditor · 24 de marzo de 2015
Don Roberto, ahora te me fuiste tú. Tanto qué agradecerte, incluyendo el haberme dado la vida después de nacer.
Es un hecho que los mexicanos dominamos dos disciplinas en las que, inclusive, destacamos a nivel internacional: la simulación y el complicarlo absolutamente todo. Un ejemplo de ello es la reciente reforma electoral que, además de haber sido moneda de cambio para que el PAN le diera el “sí” a la reforma energética, dizque contribuiría a consolidar nuestra democracia.
El resultado, una reforma bastante mediocre que hizo que le saliera muy barato al presidente Enrique Peña Nieto el apoyo panista a su reforma estructural y un verdadero revoltijo en la normatividad electoral que está provocando que planear, operar, supervisar y fiscalizar las elecciones tanto federales, como locales sea una misión casi imposible.
Es muy probable que en la cabecita del intermitente presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, se haya asomado la idea de atarle las manos principalmente al partido del presidente Peña Nieto para que no se sirviera con la cuchara grande en las elecciones intermedias (en las que se renovarán a los diputados federales) y en las locales (en donde se renovarán algunas gubernaturas, presidencias municipales y congresos estatales).
[contextly_sidebar id=”0oPCtmlyMEYJfKqPmV29eMEXiTi3ZdsE”]Sin embargo, la genialidad de Gustavo Madero sólo provocó un galimatías incomprensible para muchos operadores electorales (ni qué decir de un ciudadano de a pie), la hiper concentración de atribuciones y obligaciones en el órgano electoral ahora nacional (responsable no sólo de elecciones locales, sino ahora también de todas las elecciones locales), la generación de inconsistencias en su interpretación y aplicación por parte de las autoridades electorales que está dando paso a verdaderas decisiones aberrantes y/o contradictorias, sujetas en muchas ocasiones a presiones y chantajes políticos (es muy probable que no le entiendan nadita a la ley electoral y tengan que improvisar según sea el caso), y a la simulación por parte de los distintos partidos políticos a su cumplimiento (le hacen como que les importan y las cumplen).
En resumen, tenemos leyes electorales recientemente reformadas que prácticamente son un desastre y que, en un afán por regular absolutamente cada paso de los procesos electorales, están provocando la judicialización de las elecciones y sobre todo, el debilitamiento y la pérdida de credibilidad y confianza de una institución que nos ha costado mucho a los mexicanos construir (y financiar), que es el instituto electoral ahora nacional.
Lo interesante del diseño institucional tan caótico en México, es que hace florecer entre los mexicanos el ingenio a niveles casi infinitos. Un ejemplo de esta feria de simulaciones en el que se ha convertido el proceso electoral actual, es cuando se hace pasar a un candidato o precandidato a algún puesto de elección popular como un sesudo intelectual, académico o analista de políticas públicas que es capaz de escribir un libro y por tanto, presentarlo ante una audiencia que ¡oh casualidad! vive en el mismo distrito, municipio o delegación por el que va a contender a un cargo. Tal es el caso del Doctor Ricardo Monreal, quien el pasado 18 de marzo (día del aniversario de la expropiación petrolera), presentó su magna obra (¿académica?) “Reformas estructurales. Mitos y realidades” en el Junior Club ubicado en la Colonia Hipódromo Condesa, ubicada en la Delegación Cuauhtémoc, demarcación que aspira administrar bajo los colores del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
Al respecto ¿qué pensará la tan agobiada autoridad electoral? ¿Estará enterada? ¿Tendrá capacidad para enterarse? De ser así, ¿tendrá la suficiente fuerza institucional para hacer algo al respecto? ¿No ha sido el partido Morena quien ha denunciado actos anticipados de campaña del Partido Verde Ecologista? ¿El partido Morena es un claro ejemplo de aquéllos que sólo ven la paja en la mano ajena?
Sólo puedo decir: ¡Gracias Gustavo Madero, eres grande!
La Miscelánea de Don Marce
La bolita está ya en cancha de los señores diputados y las señoras diputadas. Ahora es momento en que analicen adecuada y conscientemente la minuta de la Iniciativa de Ley General de Transparencia que tienen en sus manos. Si proponen cambios y ajustes, esperemos que sea para fortalecerla, para hacerla más operable y no para acotarla y hacerla disfuncional. Por lo pronto, será necesario que acoten ese espacio de tiempo tan amplio que propuso el Senado para que el Poder Legislativo en su conjunto establezca las reglas y los procesos para transparentar su día a día. Que no se les olvide al Congreso de la Unión que la transparencia debe ser obligación del Estado Mexicano en su conjunto, no sólo del Poder Ejecutivo.
Los estamos observando.
La Panza es Primero
Para algunos, tomar café es un acto reflejo y una necesidad de todos los días, sobre todo para aquéllos que necesitan tomar una taza para poder despertar por las mañanas (en especial los habitantes del mundo godín). Sin embargo, hay otros suertudos que pueden tomar una taza de café (o muchas) como parte de un momento de placer, ya sea en la soledad, en la compañía de un libro, de buena música, de un amigo, de muchos amigos, de un ligue o de una discusión acalorada sobre política, deporte o religión o, inclusive, de todas al mismo tiempo.
En el Café 42, ubicado en la calle de Orizaba casi esquina con el parque Río de Janeiro, en la Colonia Roma, se pueden hacer algunas o todas de estas cosas disfrutando un buen café ya sea de Oaxaca o de Veracruz, preparado con máquina, o de manera mucho más artesanal a través de goteo (algunos dirán que de manera más mamila, pues). Es una gran recomendación que vale la pena conocer.