Centro de Análisis de Políticas Públicas · 14 de enero de 2011
Por: Leticia Ramírez de Alba
Los mexicanos estamos limitados para tomar decisiones adecuadas en todos los ámbitos. Estas limitaciones provienen principalmente de la falta de recursos, preparación e información. Al parecer no estamos trabajando adecuadamente para corregir esta situación. En lo que se refiere a los recursos, buena parte de los mexicanos no tienen oportunidad de desarrollar su potencial dado que desde niños deben enfocarse a realizar actividades tendientes a cubrir sus necesidades básicas, lo cual los condena a replicar esquemas de subdesarrollo. En lo que toca a la preparación escolar hemos sido testigos del bajo rendimiento de los maestros y alumnos de las escuelas primarias mexicanas en comparación con las de otros países. Los resultados del Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes y de las pruebas ENLACE y PISA han evidenciado el gran rezago del sistema educativo mexicano. Estas limitaciones están condenando no solamente a los mexicanos de nuestro tiempo sino a aquéllos que todavía están por venir. Si bien parte de los mexicanos sufren de escasez de recursos y de falta de preparación, los mexicanos con recursos que han tenido acceso a educación de calidad y que, por ende, tienen mayores opciones y pueden tener un mayor impacto en la transformación de la dinámica nacional, también están limitados para tomar decisiones adecuadas debido a la falta de información.
Hoy por hoy, además de afectar las oportunidades y la economía de los mexicanos, la falta de información está provocando inseguridad. Las autoridades mexicanas de los ámbitos local y federal cuentan con muy poca información para generar diagnósticos y análisis que contribuyan a explicar adecuadamente el fenómeno delictivo y a poner en práctica políticas públicas que lo reduzcan de manera eficaz y eficiente. De hecho, el reclamo ciudadano a las autoridades en torno a la inseguridad que se vive en el país no se ha limitado a exigir que ésta se reduzca, sino que también se ha enfocado en presionar a las autoridades para que se transparente la información relacionada con la misma.
La presión por el acceso a la información asociada al fenómeno delictivo por parte de la ciudadanía, además de revelar áreas de oportunidad en materia de transparencia y acceso a la información en materia de seguridad pública, ha puesto en evidencia que la información de que disponen las autoridades de los gobiernos federal y locales es escasa y dispersa. Aunque se han hecho esfuerzos por concentrar la información, es fecha en que no se ha logrado construir una base de datos en materia de seguridad en la que continuamente se registre y actualice información generada por instancias de gobierno municipales, estatales y federales que sea confiable, oportuna y accesible. Asimismo, observamos que buena parte de la información que se registra no está sistematizada o clasificada. Bajo estas condiciones, es muy difícil que se pueda atacar adecuadamente el problema delincuencial en México.
La inseguridad está afectando la tranquilidad y la economía de muchas familias. En algunos lugares el problema es tan grave que parte de la población ha emigrado a otros estados e incluso del país por motivos de seguridad. Los mexicanos debemos trabajar para resolver estos problemas y un elemento esencial para estar en posición de hacerlo es generar información confiable, oportuna y accesible.