blogeditor · 4 de mayo de 2014
Por: Odile Cortés
La estrategia anti corrupción debe comenzar en las empresas mismas. Mucho se ha hecho desde “el corruptible” para disminuir el costo de la corrupción en México, que calcula el Fondo Monetario Internacional es de alrededor del 9% del PIB.
El Pacto Mundial, la iniciativa de Naciones Unidas a las que cerca de mil empresas en México se han adherido a la fecha, busca que los participantes se adhieran al principio de anti corrupción no sólo en papel, sino en la práctica y para ello generó en semanas pasadas un Foro de Iniciativas de Integridad donde los involucrados en un acto de corrupción, gobiernos y empresas, pudieron no solamente compartir datos y prácticas, sino refrendar sus compromisos por combatir la corrupción desde ambos frentes.
Se ha impulsado desde el gobierno federal y en varios de los locales el Gobierno Digital, con el que se abre la información a los ciudadanos para muchos de los trámites por los que antes incluso pagaban a coyotes. También se han identificado trámites engorrosos e inútiles con el fin de acelerar procesos burocráticos y facilitar que la población haga sus propios trámites y en próximos días incluso se realizará la Expo Compras de Gobierno, con el fin de abrir espacios para pymes y cualquier empresa que cumpla con requisitos para poder vender al gobierno sus productos y servicios.
Pero esto, aunque honroso, no es suficiente. Es vital que las empresas mismas empiecen a trabajar bajo códigos de ética férreos. No basta con códigos y reglamentos firmados, es importante que existan organismos de auditoria eficientes y con el poder de ejecutar decisiones de manera inmediata ante casos de corrupción.
Los casos de Wal-Mart y Hewlett-Packard no son solamente preocupantes por el hecho mismo sino por las implicaciones que tienen. Ambas empresas transnacionales se jactan de tener conductas anti corrupción en sus propios países, pero vieron en México la oportunidad de ser corruptos tal vez por la poca probabilidad que existe de ser detectados. Es más, Wal-Mart matriz actúo con mayor prontitud ante el caso que el mismo gobierno mexicano.
Por eso fortalecer el compromiso de las empresas en México en temas de corrupción es tan relevante. El Pacto Mundial exige a las empresas que se adhieren a sus 10 principios que “trabajen en contra de la corrupción en todas sus formas, incluidas la extorsión y el soborno”, por lo cual en el Foro que se llevó a cabo dos de las empresas mostraron sus prácticas con el fin de inspirar a otros a hacerlo.
Asur, empresa que se encarga de la administración de 8 aeropuertos en México, contó su experiencia en la implementación de un sistema interno de denuncias. El objetivo era salvaguardar el patrimonio de la empresa, no solamente el físico sino el intangible como lo es su reputación y después de un análisis minucioso se dieron cuenta que en donde tenían un mayor riesgo de caer en prácticas de corrupción es en el manejo de proveedores. Por ello generaron un Comité de Auditoría, con un departamento dedicado a la auditoría interna y creando en paralelo un sistema de denuncias que consta de un correo electrónico y una línea de atención telefónica. Hasta el año pasado habían recibido 175 denuncias, investigadas al 100% por el departamento mencionado.
Otro de los ejemplos fue la Cámara Internacional de Comercio, quien en 2005 fuera pionera en México en contemplar estos temas, incluyendo una Cláusula Anticorrupción para sus miembros, creando un Manual Anticorrupción para facilitar la práctica en las empresas y generando sinergias importantes con autoridades nacionales en el tema.
[contextly_sidebar id=”d80a7dad2b7aa90aebf129c4e0670fcc”]Muchos de los esfuerzos que en las pequeñas y medianas empresas se han realizado provienen de exigencias de sus clientes o de las buenas prácticas que empresas filiales han realizado en otros países. Tal es el caso por ejemplo de una aseguradora como PanAmerican, que aunque en México es de reciente creación, ha adoptado las mismas prácticas de cumplimiento que su casa matriz americana, asegurando un fuerte código de ética en sus empleados y evitando cualquier clase de soborno en sus operaciones, incluyendo el trato con la red de médicos y hospitales con las que tienen relación en sus pólizas de seguros.
La corrupción no solamente merma al país sino a las mismas empresas; el fraude interno genera importantes pérdidas para las empresas, de acuerdo con Price Waterhouse Coopers, el 69% de los encuestados han experimentado una apropiación indebida de activos, lo que normalmente denominamos el “robo hormiga” que puede llegar a erosionar a pequeñas empresas tanto como para obligarlas a desaparecer.
Como cierre para el Foro organizado por el Pacto Mundial, considero importante rescatar los siguientes elementos:
El verdadero reto está en la congruencia, todo esto será útil sólo cuando las empresas garanticen que actúan de la misma forma dentro y fuera de transacciones comerciales. ¿Cuál es el punto de firmar un código de ética si el CEO prefiere dar una mordida que pagar su multa? Es importante entender que la corrupción es una actitud, no una acción aislada, y que mientras más fomentemos la transparencia y rendición de cuentas a nivel personal, menores serán los casos de corrupción que deberán atenderse.
* Alicia Odile Cortés Abascal es Directora de Proyectos en la consultora IntegraRSE, internacionalista del CIDE con un posgrado en Responsabilidad Social y miembro activo del tercersector.