blogeditor · 4 de mayo de 2020
Hay dos formas de contar la violencia en México. La primera es la que sostiene que la violencia en el país tendría la misma explicación que la presentada en “La guerra de los mundos” de H.G. Wells: un agente externo que llegó para arrebatarnos la calma y al que hay que eliminar. Ésta fue la oficializada en su momento por la entonces administración de Felipe Calderón. La segunda forma es más bien cercana a la trama de Caín y Abel: algo ha pasado que nos estamos matando entre nosotros, entre miembros de una misma comunidad. Las recientes declaraciones de la exembajadora estadounidense Roberta Jacobson a la revista Proceso acerca del conocimiento que tenía Felipe Calderón sobre los vínculos entre Genaro García Luna y grupos de narcotráfico son un llamado a recuperar esa segunda narrativa, hasta hora negada.
El 30 de abril de 2019, el gobierno federal presentó el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. Entre sus principales objetivos para la Estrategia Nacional de Seguridad Pública incluye el inicio de un proceso de justicia transicional para la paz. A través del Plan Nacional de Desarrollo, el actual gobierno federal reconocía que una situación de violencia como la que vivimos no puede ser atendida por los mecanismos convencionales con los que cuenta el estado, por lo que anunció que establecería “lo antes posible el Consejo para la Construcción de la Paz, que será una instancia de vinculación y articulación entre todas las instituciones y actores de México y del extranjero que trabajen por la paz”.1
La justicia transicional es un conjunto de medidas jurídicas, políticas, institucionales y sociales que buscan garantizar que una sociedad envuelta en una situación de violencia –ya sea por una dictadura, ya sea por un conflicto armado- transite a una situación de paz. Este tipo de mecanismos han sido utilizados en países como Argentina, Irlanda, Guatemala, Alemania, Ruanda, Colombia, Indonesia, Camboya, Perú y España, por mencionar solo algunos. Desde hace años diversas organizaciones y personas en la academia han propuesto adoptar un proceso de justicia transicional para atender la violencia de la llamada “guerra contra el narcotráfico”. Por ejemplo, desde el año pasado la organización Justicia Transicional en México (JTMX) ha sido una voz referente que ha publicado constantemente sobre el tema en El Plumaje de Animal Político.2
No obstante, el proceso de justicia transicional en México para la “guerra contra el narcotráfico” no solo pareciera estar en la permanente banca política, sino que luce cada vez más lejano. Las medidas hasta hora adoptadas por la administración federal parecieran más bien perfilarse a la misma estrategia de los dos sexenios anteriores. A la fecha, no solo no se ha constituido el Consejo para la Construcción de la Paz sino que las referencias del gobierno federal a una justicia transicional son cada vez más escasas.
¿Qué tiene que ver Jacobson, Calderón y García Luna con todo esto? Que las declaraciones de la exembajadora estadounidense nos recuerdan que nos enfrentamos a un conflicto estructural del Estado Mexicano, no al “descarrilamiento” de unas cuantas ovejas o a una amenaza externa. Las instituciones y los procedimientos cotidianos para atender crímenes caso por caso son ineficaces para enfrentar esta situación, no únicamente por las deficiencias y la corrupción conocidas en nuestro país, sino por su naturaleza. No existe aparato de justicia penal en el mundo que se dé abasto frente a este contexto de violencia. Para detener esta masacre caínica primero debemos entender por qué nos estamos matando. Los procesos de justicia transicional permiten entender los complejos orígenes de una situación compleja para plantear soluciones, vías de duelo y nuevos mecanismos de convivencia. ¿Realmente podemos reducir este problema estructural de violencia a intervenciones ambulatorias en los códigos penales?
El año 2000 fue una oportunidad histórica desperdiciada. La transición electoral tuvo la oportunidad de ser también una transición a la democracia y a una paz duradera tras los crímenes ocurridos en la llamada “Guerra Sucia” durante la dictadura partidista del PRI. El gobierno del entonces presidente Vicente Fox creó el 27 de noviembre de 2001 la Fiscalía Especial para la Atención de Hechos Probables Constitutivos de Delitos Federales cometidos Directa o Indirectamente por Servidores Públicos en contra de Personas Vinculadas con Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, conocida como “FEMOSPP”. La FEMOSPP inició investigaciones en contra de algunos de los principales victimarios de la “Guerra Sucia” como Nazar Haro (exdirector de la Dirección Federal de Seguridad) y el expresidente Luis Echeverría Álvarez. No obstante, la fiscalía cerró a los pocos años sin lograr una sola sentencia condenatoria. Voces como Ignacio Carrillo Prieto, extitular de la FEMOSPP, y el activista Sergio Aguayo acusaron a Vicente Fox de cerrar la fiscalía por un acuerdo político con el PRI.3
En 2018 el actual presidente Andrés Manuel López Obrador recibió una oportunidad similar aunque en un contexto diferente. A catorce años del cierre de la FEMOSPP, el proceso de justicia transicional prometido por el actual gobierno federal peligra por el olvido en el que se encuentra. Así como diversos gobiernos del mundo están adoptando esquemas excepcionales para afrontar la excepcional crisis de salud por la pandemia de SARS-CoV2 (COVID-19), nuestro país debe reconocer que tiene una epidemia de violencia que no se resolverá si no es a través de un proceso robusto, interdisciplinario e integral. Las declaraciones de Jacobson así lo demuestran. Pretender que la violencia es un enemigo externo es justamente lo que la hace más rampante y más fuerte. Nos estamos matando. Entre nosotros. Y por eso hay que apostar a una reconciliación que garantice verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.
1 Gobierno Federal. “Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024”, pág. 21. Disponible en formato digital a través de este enlace.
2 Para consultar los distintos artículos publicados por Justicia Transicional en México (JTMX) en Animal Político, consultar este enlace.
3 El Informador. “Piden a Calderón investigar la matanza de Tlatelolco”, 1 de octubre de 2008. Disponible en formato digital a través de este enlace. Proceso. “FEMOSPP: Desaparición pactada”, 22 de abril de 2007. Disponible en formato digital a través de este enlace. Proceso. “Desaparece la FEMOSPP”, 19 de abril de 2006. Disponible en formato digital a través de este enlace.