msfmexico · 2 de agosto de 2012
“La epidemia de Ébola puede contenerse si se actúa de forma adecuada”
El Ébola es una enfermedad poco común, pero la doctora Olimpia de la Rosa, coordinadora de emergencia de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Uganda, la conoce bien. En 2007 ya participó en una intervención de la organización contra el Ébola en Bundibuyo, también en Uganda. Cinco años más tarde, lidera los esfuerzos médicos de un equipo de emergencia dispuesto a contener la expansión de la nueva epidemia.¿Cuál es la situación actual y cuántas muertes ha causado la epidemia?
De momento se han notificado 36 casos sospechosos y 14 de ellos han muerto. Las pruebas de laboratorio han confirmado oficialmente que se trata del virus del Ébola.
¿Cuál es el epicentro del brote?
En el hospital de la localidad de Kagadi, situado en el distrito de Kibaale, en el este de Uganda. Allí se encuentran ingresadas 18 personas sospechosas de haber contraído la enfermedad y es donde hemos lanzado una intervención de emergencia para evitar que el Ébola se propague.
¿Hay miedo entre la población?
Hay preocupación en la comunidad, pero el hospital sigue abierto y la situación en la zona es de calma. Si se actúa de forma adecuada y se evita el contagio, la epidemia puede atajarse.
El presidente de Uganda ha llamado a los ciudadanos a que eviten el contacto directo entre ellos. ¿Qué piensa MSF sobre esto?
Es cierto que evitar el contacto directo es una buena medida de protección, pero las personas que no tienen síntomas no son contagiosas, por lo tanto no hay que tener miedo a salir a la calle. Disminuir el contacto es una medida general de protección contra la fiebre hemorrágica del Ébola, pero realmente solo está justificada en la zona de Kibaale.
¿El Ébola es incurable?
No hay un tratamiento específico para la enfermedad, pero hay gente que la supera. La tasa de mortalidad depende del virus del Ébola del que se trate. Hay cinco tipos, y en este caso es el Ébola Sudán, que apareció por primera vez en ese país en 1976. No es el más virulento, aunque puede producir una mortalidad de hasta el 70%.
¿Qué tratamiento reciben los enfermos?
Los casos más graves necesitan cuidados intensivos paliativos. Los pacientes a menudo están deshidratados y por tanto necesitan rehidratación. Hasta la fecha, no hay un tratamiento específico o una vacuna para el Ébola. Existen varias vacunas en desarrollo, pero podrían pasar varios años antes de que estén disponibles.
¿Qué está haciendo MSF para detener el brote?
El objetivo de la intervención de MSF es evitar la propagación del brote y que se produzcan nuevos casos. Esto lo hacemos tratando a las personas que ya están infectadas y estableciendo un sistema de detección para identificar nuevos casos lo antes posible, con el fin de aislarlos y tratarlos. Hemos establecido equipos de promoción de la salud para informar a la comunidad sobre los síntomas de la enfermedad y para explicarles de qué forma evitar el contagio y reducir este riesgo.
¿Por qué se necesitan trajes especiales para atender a los pacientes?
El Ébola es una enfermedad que se contagia rápidamente a través del contacto directo con personas o animales infectados, y puede transmitirse por contacto con la sangre, con cualquier fluido corporal e incluso por contacto con la ropa que haya llevado una persona enferma. Por eso es necesario llevar estos trajes, con el fin de evitar que los equipos queden expuestos al virus.
¿Cuándo se registraron los primeros casos?
La declaración del brote fue el día 28 de julio, cuando se hicieron públicos los resultados de los análisis, pero los primeros casos aparecieron hacia el 12 de julio. Los primeros síntomas del Ébola se parecen a los de otras enfermedades infecciosas, y por eso cualquier persona que los presente debe ser tratada con la máxima precaución. El primer caso parece haber sido una pequeña de 3 meses, cuya madre también estaba enferma. Cuando la niña murió, la familia intentó averiguar la causa sin éxito. Hubo incluso algunos rumores de brujería y magia. Unas 65 personas asistieron al entierro. Quince enfermaron y, de ellas, 11 han muerto.
¿Por qué es tan frecuente el contagio durante los entierros?
Los contagios se producen por contacto estrecho con los fluidos de la persona enferma, por eso los funerales son fuente de gran preocupación, en especial si no se toman medidas de precaución a la hora de manipular el cadáver. La mayoría de los muertos en este brote son personas que asistieron al funeral de la niña.
¿Se ha extendido el brote a la capital, Kampala?
De momento el lugar donde se han registrado la mayoría de los casos es Kibaale, que es dónde hemos lanzado nuestra intervención.
MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA FIEBRE HEMORRÁGICA DEL ÉBOLA
(Basada en información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), diciembre de 2011)
El virus del Ébola pertenece a la familia de los Filoviridae (filovirus), y comprende cinco especies distintas: Zaire, Sudán, Bundibugyo, Costa de Marfil y Reston. Las tres primeras se han asociado a importantes brotes en África, con una elevada tasa de mortalidad (25%–90%).
El virus del Ébola se transmite por contacto directo con sangre, secreciones y otros líquidos corporales, así como órganos o tejidos, de personas infectadas. El periodo de incubación es de 2 a 21 días. El virus puede propagarse en entornos como los centros de salud si el paciente no está aislado y el personal sanitario convenientemente protegido, o en funerales y entierros, en los que parte de cortejo puede manipular el cadáver. En algunos países se han documentado también casos de infección humana asociados a la manipulación de chimpancés, gorilas y antílopes infectados.
La enfermedad suele manifestarse con la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa, dolor de músculos, cabeza y garganta, síntomas habitualmente seguidos por vómitos, diarrea, petequias, insuficiencia renal y hepática, y en algunos casos hemorragia interna y externa.
Se realiza mediante análisis de muestras de sangre en laboratorios especializados. La manipulación de las muestras supone un peligro biológico extremo y solo se realiza en condiciones de máxima contención biológica. Existen también nuevas técnicas mediante métodos no invasores, con análisis de muestras de saliva y orina, y análisis de muestras no activas que permiten diagnósticos de laboratorio rápidos.
No existe por el momento un tratamiento curativo específico contra el virus. El único tratamiento que puede ofrecerse al paciente son cuidados intensivos paliativos, que pueden tener un impacto positivo en su recuperación. Más concretamente, el tratamiento de soporte o sintomático (por ejemplo para hacer frente a la deshidratación) puede reducir su sufrimiento y maximizar las posibilidades de recuperación. Existen varias vacunas prometedoras en proceso de desarrollo, pero no están aún listas para su utilización en terreno.
En los centros de salud, los casos sospechosos deben mantenerse estrictamente aislados del resto de pacientes, al tiempo que se identifica y realiza seguimiento de las personas con las que hayan podido estar en contacto: estas últimas son sometidas a un control estricto, con toma de temperatura dos veces al día y hospitalización inmediata y en aislamiento en caso de aparición de fiebre. Estas medidas incluyen al personal sanitario que haya estado en contracto directo con algún paciente infectado o material contaminado.
La protección del personal sanitario es esencial, en especial el que realice procedimientos invasores como la colocación de un catéter intravenoso, o el que manipule sangre y otros fluidos. Todos los empleados de los hospitales deben utilizar trajes integrales de protección biológica: bata, guantes, máscara y gafas. El equipo de protección no desechable no debe reutilizarse a menos que se haya esterilizado debidamente. De la misma forma, deben esterilizarse las prendas de vestir o la ropa de cama de los pacientes infectados.
Asimismo, la población de las comunidades afectadas debe ser informada sobre la naturaleza de la enfermedad y sobre las medidas de contención que se implanten, incluyendo las relativas a la manipulación de cadáveres en los entierros.
El virus del Ébola se identificó por primera vez en 1976 en una provincia ecuatorial occidental del Sudán y en una vecina región del Zaire (actual República Democrática del Congo), después de que se registraran epidemias en las áreas de Nzara y Yambuku, respectivamente. Desde entonces, se han documentado unos 1,850 casos y más de 1,200 fallecimientos.
El reservorio natural del virus parece encontrarse en los bosques pluviales africanos y en algunas áreas del Pacífico Occidental. Aunque gorilas, chimpancés, monos y antílopes han sido fuente de contagio a seres humanos, no se cree que estos sean el reservorio sino que estos animales resultan infectados por el reservorio natural: algunos indicios apuntan a los murciélagos, pero, a pesar de los extensos estudios realizados hasta la fecha, el ciclo de transmisión natural no se ha determinado aún con certeza.