Encuesta Global de Drogas y el uso de sustancias psicoactivas en México

blogeditor · 7 de diciembre de 2021

 Encuesta Global de Drogas y el uso de sustancias psicoactivas en México

El pasado lunes 22 de noviembre fue publicada la décima versión de la Global Drug Survey (GDS). La GDS es una encuesta en línea que busca explorar las dinámicas de uso de sustancias psicoactivas, legales e ilegalizadas a nivel global, por lo que se considera la mayor encuesta sobre drogas existente hasta el momento.

Si bien no es una muestra probabilística y al responderse por internet llega a un segmento particular de la población usuaria de sustancias, lo cierto es que permite comparar tendencias entre países, identificar el uso de nuevas sustancias psicoactivas y el cambio en las dinámicas de uso debido a contingencias particulares como la reciente pandemia por COVID-19.

Las encuestas sobre uso de sustancias psicoactivas son fundamentales para diseñar y evaluar políticas, programas y proyectos en relación con esta práctica, identificando las necesidades de la población usuaria de acuerdo con sus patrones y dinámicas diferenciadas de consumo.

En México tenemos encuestas nacionales sobre uso de sustancias psicoactivas desde 1988 y se levantan en hogares cada cinco años aproximadamente. Estas encuestas buscan, en términos generales, conocer cuántas personas entre 12 y 65 años usan y/o han usado diferentes sustancias psicoactivas y cómo se distribuye esta prevalencia por sexo y por grupos etáreos. Asimismo, las encuestas nacionales permiten cuantificar el universo de necesidad de atención por uso problemático y/o dependencia y el acceso a servicios de prevención y tratamiento.

Una de las principales limitaciones de las encuestas nacionales de uso de sustancias es que se levantan en hogares, lo cual deja por fuera a segmentos de población usuaria de sustancias que vive en condición de calle o de vivienda irregular (hoteles de paso, albergues, etc.). En segundo lugar, el que la información se recolecte en los hogares puede aumentar los sesgos de deseabilidad social, esto es, es posible pensar que, dado el estigma asociado al uso de ciertas sustancias psicoactivas, las personas sub reporten estas prácticas.  Al respecto, es posible pensar que la GDS, al autoaplicarse a través de un dispositivo electrónico, permite obtener respuestas más precisas en relación con las prácticas de consumo de sustancias ilegalizadas. Para ello, necesitamos comparar los datos y analizar su consistencia.

Por su parte, la GDS, además de los sesgos que supone no partir de un universo conocido de casos y su aplicación por internet, no permite reconstruir trayectorias de consumo. Sin embargo, la principal bondad de la GDS es que nos ofrece un panorama sobre los consumos actuales, mismos que pueden ser comparados con las GDS de años anteriores. Adicionalmente, este año la GDS indaga sobre dinámicas de uso de sustancias antes y después de la pandemia por COVID-19. Asimismo, ofrece información sobre dinámicas de uso de sustancias en contextos de encuentro sexual e indaga sobre precios y calidad de las sustancias; todas éstas son dimensiones que, hasta el momento, no han sido consideradas en las encuestas nacionales de consumo de sustancias psicoactivas.

Ninguna encuesta es perfecta y máxime cuando intenta producir información sobre comportamientos altamente estigmatizados y criminalizados como lo es el uso de sustancias psicoactivas en nuestro país. En ese sentido, tener información que podamos complementar nos ayuda a tener un panorama más amplio no sólo de las prevalencias de consumo, sino también de las dinámicas y contextos de uso.

¿En qué nos beneficia a las personas usuarias de sustancias responder estas encuestas?  

En primer lugar, queremos que las políticas, programas y proyectos en relación con el uso de sustancias sean basadas en evidencia, es decir, respondan a nuestras necesidades e intereses y para ello es fundamental visibilizar nuestros patrones y dinámicas de consumo. Es necesario además tener información que permita analizar en el tiempo cómo cambian estas dinámicas, las nuevas sustancias que se introducen a los mercados y cómo ello se asocia con eventos históricos, políticos e institucionales particulares.

En segundo lugar, ofrece datos para contrarrestar prejuicios que se pregonan en relación con el consumo de las sustancias. En particular, nos permite evidenciar como no todo uso es abuso y cómo las personas que tienen patrones de uso problemático son un segmento muy pequeño del universo de personas usuarias y, por lo tanto, deberíamos poder contar con mejores y más diversas estrategias públicas de tratamiento.

En tercer lugar, responder la encuesta nos ofrece un espacio para reflexionar sobre nuestras propias prácticas y quizá encontrar que tenemos algunas ambivalencias en relación con ciertos consumos que antes ni nos habíamos preguntado.

Si aún no has respondido la encuesta, entra a la página aquí y participa.

La GDS es anónima y confidencial y tu información ayuda a visibilizar las prácticas de consumo de sustancias; también nos brinda elementos para desmantelar narrativas estigmatizantes y estereotipadas en relación con las personas que consumimos sustancias psicoactivas tanto legales como ilegalizadas.

Si tienes comentarios sobre la encuesta, escríbenos. En el Programa Política de Drogas estaremos felices de leerte.

* Angélica Ospina Escobar (@angelicaospina5) es una apasionada por la reducción de daños. Profesora Investigadora del Programa de Politica de Drogas del CIDE (@cideppd) y miembro fundador de @Redumex.