blogeditor · 7 de mayo de 2013
El Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) organizó el VI Encuentro Latinoamericano de Empresas Socialmente Responsables, en los primeros días del pasado abril. Ahí, Jane Nelson, directora de la Iniciativa de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de la Universidad de Harvard, planteó su visión sobre las nuevas realidades de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).
Sostuvo que se viven tres tendencias globales en el sector: 1) La práctica de la RSE ya no se circunscribe sólo a las grandes empresas multinacionales sino que ya forma parte de la cultura de las grandes y medianas empresas nacionales; 2) La RSE dejó de ser una práctica aislada y de bajo perfil, para involucrarse más con la sociedad y estar presente en los medios de comunicación y las redes sociales; 3) La colaboración entre sectores está ahora más presente y entre ellos existe interacción e involucramiento.
En su intervención insistió que la RSE debe formar parte del núcleo duro del negocio y no ser vista como algo adicional mismo y sostuvo que “la filantropía sigue siendo impulso del cambio social, por lo que las empresas deben alinear su estrategia de negocio con los programas sociales”, y añadió que por lo mismo “se deben involucrar a las comunidades y a las pequeñas y medianas empresas en los desafíos medioambientales, para crear valor compartido. La competitividad no está peleada con la sostenibilidad”.
En esa misma dirección, para Nelson se hace necesario la colaboración del “sector empresarial, la academia, la sociedad civil y el gobierno, para obtener nuevas políticas públicas” que sean capaces de hacer frente de manera eficaz a problemas como la pobreza, el empleo, la desigualdad y el cambio climático. Asegura que en América Latina hay un creciente desarrollo de la filantropía y la RSE y que en la región se generan “modelos empresariales influyentes” que pueden ser replicados en otras partes del mundo.
La directora del RSC en Harvard también plantea que el paso a seguir, por las empresas en la región, es establecer alianzas estratégicas con las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSCs) y los gobiernos, para desarrollar acciones conjuntas que le permitan hacer sinergia y aumentar su capacidad de incidencia en los proyectos que se propone. No hay duda que en todos los países de América Latina ha crecido la cultura de la RSE, que en México ha tenido particular desarrollo, pero también que todavía falta mucho por hacer. Es apenas el principio.