La elección de Guerrero: algunas notas

Rubén Aguilar · 1 de febrero de 2011

La elección de Guerrero: algunas notas

El triunfo incuestionable de Ángel Aguirre de la Coalición Guerrero Nos Une (PRD-PT-Convergencia y a última hora el PAN) ofrece diversos ángulos de análisis que vale la pena considerar para esta y otras elecciones:

1) El día de la elección ocurrió en tranquilidad, sólo hubo problemas menores, y lo que sucedió dista mucho del escenario catastrófico que se había previsto para ese día a derivado de las campañas negras y de la cobertura que de las mismas dieron lugar los medios. Es algo que se ha vuelto una constante de las elecciones, en unas más que en otras, y exige saber distinguir entre las campañas negras, el ruido mediático y lo que sucede en la realidad.

2) Pese a las campañas negras los ciudadanos fueron a votar en un porcentaje mayor que en otras elecciones en el estado. Superó es el 50 % que es histórico, para Guerrero. Ese tipo de campañas, de uno y otro candidato, al parecer mantuvieron presente la elección en el imaginario de los electores y al final contribuyeron para que se decidieran a votar.

3) La realidad de la violencia y la exacerbación de la misma, a través de los medios sensacionalistas, no impidió que los electores se decidieran a votar. Fallaron todos los discursos y proyecciones. Es algo que ya ha sucedido en otros estados con altos niveles de violencia: por un lado va el discurso y por otro la realidad.

4) El sistema electoral funcionó bien: se instalaron las casillas, los ciudadanos encargados y los representantes de los partidos se hicieron presentes, el padrón no presentó irregularidades, se contaron los votos, el PREP operó, la información fluyó. Es lo que ocurre en prácticamente en todas las elecciones del país aunque los perdedores siempre cuestionen su funcionamiento.

5) Las empresas encuestadoras ofrecieron resultados de lo más dispar. Demotecnia que dio empate y pronosticó poca participación: erró en todo y está obligada a dar explicaciones. La de El Universal anunció que Aguirre ganaría por 7.0 % y al final resultaron 14.0 %. Esta misma encuesta daba 7.0 % al PAN, que a seis días de la elección decidió apoyarlo, y eso podría explicar el resultado final.

Al final la elección de Guerrero resultó un éxito y superó todas las expectativas. No son unas elecciones ejemplares,  pero se dieron en el marco de la “normalidad”. El perdedor, como ya se preveía, decidió impugnar el proceso. Es ya parte del sistema electoral. El reconocimiento sin más del ganador como ocurre en otros países es algo por conquistar. Exige un cambio de la cultura política.