La educación a distancia sin piso parejo

blogeditor · 2 de abril de 2021

La educación a distancia sin piso parejo

La pandemia originada por el Covid 19 nos obligó a migrar a la educación remota. Esto ha ampliado las desigualdades en distintos rubros. Por un lado, entre los niños y jóvenes que no pueden acceder a condiciones mínimas para asegurar su permanencia en el sistema educativo y el aprendizaje. Por otro lado, entre las mujeres quienes han asumido, principalmente, las responsabilidades de la educación en casa.

Aún cuando la tasa de mortalidad del Covid 19 en niños y adolescentes es baja, el virus está marcando sus vidas para siempre. De acuerdo con la UNESCO, al menos un tercio de los estudiantes en el mundo no han podido acceder al aprendizaje a distancia, poniendo a toda una generación en riesgo. Incluso, los afortunados que pueden romper esta barrera enfrentan el reto de, bajo las condiciones actuales, aprender habilidades básicas para poder desarrollarse en la edad adulta.

Hace pocos días la Encuesta para la Medición del Impacto Covid 19 en la Educación (ECOVID-ED 2020) dejó ver que México no está lejos de esta situación, pues cerca de 740 mil estudiantes inscritos en el ciclo escolar 2019-2020 no concluyeron, 58.9% por alguna razón asociada con el Covid-19 y 8.9% por falta de dinero o recursos.

Para este ciclo escolar (2020-2021), una cantidad importante de niños y jóvenes de entre 3 y 29 años no se inscribieron, particularmente porque consideran que las clases a distancia son poco funcionales para el aprendizaje (26.6%); porque alguno de sus padres o tutores se quedaron sin trabajo (25.3%), o porque carecen de computadora, otros dispositivo o conexión de internet (21.9%).

Para poder garantizar la educación de los niños en tiempos de pandemia, las familias han tenido que incrementar sus gastos en este rubro. Por ejemplo, 28.6% de las viviendas con población de 3 a 29 años inscrita hizo un gasto adicional para comprar teléfonos inteligentes, 26.4% para contratar servicio de internet fijo y 20.9% para adquirir mobiliario (sillas, mesas, escritorios o adecuar espacio para el estudio). Sin embargo, quienes no han podido cubrir estos gastos han quedado prácticamente fuera del sistema educativo.

Estos miles de niños que no concluyeron o que no se inscribieron a este ciclo escolar se encuentran en una situación de desventaja frente a sus pares, lo que indudablemente incrementa las desigualdades, pues el rezago educativo les impide adquirir las herramientas necesarias para insertarse en el mundo productivo y obtener empleos bien pagados. La educación es un arma poderosa para que los niños y jóvenes puedan romper con el círculo intergeneracional de la pobreza.

Pero la educación a distancia no sólo está afectando a la población en edad escolar, sino a las madres de familia, quienes históricamente han asumido las labores de cuidado dentro del hogar. De acuerdo con la ECOVID-ED 2020, los estudiantes en educación básica son los que han requerido más apoyo en esta nueva modalidad educativa, este rol ha sido asumido particularmente por las madres. El 84.4% de los estudiantes de preescolar, 77% de los inscritos en la primaria y 6 de cada 10 estudiantes de secundaria han sido apoyados por sus madres en sus labores escolares. Esto implica que, adicional a las labores domésticas y de cuidado, las mujeres han sido los sustitutos de los profesores dentro del hogar. Este desequilibrio histórico en las labores domésticas, de cuidado y ahora en los roles de enseñanza limitan las posibilidades de crecimiento de las mujeres en muchos planos.

Es cierto que el Covid 19 está replanteando la forma en la que concebimos la educación, por ello debemos asegurar recursos y diseñar estrategias que generen un piso mínimo para los niños, niñas y adolescentes con el mayor riesgo de deserción escolar. Además, debemos seguir avanzando en impulsar la corresponsabilidad en todos los ámbitos, para que las situaciones de emergencia sanitaria no sean tan desventajosas para las mujeres.

@simetriamx