¿La doctrina Trump?

blogeditor · 12 de abril de 2017

¿La doctrina Trump?

Por: Carlos Galina (@CharlieGalina)

La semana pasada Estados Unidos, bajo una orden directa del presidente Trump, decidió lanzar un ataque sorpresa conformado por 59 misiles a una base aérea en Homs, Siria. El despliegue militar fue una represalia al bombardeo con armas químicas por parte del régimen de Bashar Al Assad que dejó un saldo de 86 civiles muertos. Esta acción inmediatamente causó revuelo en la esfera internacional. El ataque a Siria ¿es un caso aislado o es la nueva línea de política exterior de la administración de Trump?

La política exterior de Estados Unidos desde su fundación en 1776 ha desempeñado un papel clave en la esfera internacional. La formulación y dirección de la misma de acuerdo con la Constitución reside en el poder legislativo y ejecutivo. Sin embargo, en la práctica es un hecho innegable que la política exterior es creada y dirigida por el residente de la Casa Blanca. Si bien existen principios establecidos que guían el papel de Estados Unidos en la esfera internacional, la realidad es que cada presidente desarrolla una política exterior de acuerdo con sus ideales y objetivos. De ahí que las doctrinas más importantes de política exterior en Estados Unidos lleven el nombre de los presidentes que la propusieron, la doctrina Monroe, el corolario Roosevelt, la doctrina Bush y la doctrina Obama son solo algunas de una larga lista que han configurado la política externa de Estados Unidos y desempeñado un papel fundamental en la gobernanza internacional.

¿La Doctrina Trump?

Hasta ahora la dirección de la política exterior bajo la administración de Trump se ha definido por tres características: una contradicción constante, una inestable imprevisibilidad y un obstinado antiinstitucionalismo.

Desde el 2013, cuando no había una agenda política en su vida, Donald Trump tuiteó fervientemente contra cualquier tipo de intervención en Siria. Esta postura fue retomada en su campaña presidencial y fue uno de los principales mensajes de su discurso inaugural. Un discurso que se caracterizó por un mensaje proteccionista y aislacionista, estableciendo que la prioridad principal de la administración sería Estados Unidos y después el mundo. Trump llegó a la Casa Blanca rompiendo la línea de política exterior tradicional de la historia política contemporánea de Estados Unidos, la cual partía de que Estados Unidos tenía que desempeñar un papel de líder internacional. En contraste, la visión de Trump veía a Estados Unidos como un país que tenía que involucrarse y resolver sus problemas internos antes que los del mundo. Una visión que se ha puesto en duda desde que anunció el ataque a Siria. Su política exterior se ha convertido en un reflejo de sus tuits y sus 80 días en el poder, una política que cambia cada hora y que se contradice por naturaleza.

Estas contradicciones han creado una política exterior que tiene como base una imprevisibilidad constante. Cuando Trump era candidato en repetidas ocasiones afirmó que ser imprevisible era una gran herramienta que podía utilizar Estados Unidos en la esfera internacional, el ataque a Siria reafirma su modo de pensar. Sin embargo, no queda claro si la jugada de ser imprevisible está teniendo los efectos deseados. A nivel internacional el despliegue de los misiles no fue aplaudido por Rusia, un actor clave para solucionar la situación en Siria, mientras que en Estados Unidos la oposición a Trump ha cuestionado el ataque recordando aquel 2003 cuando el presidente Bush decidió invadir Irak.

Finalmente, la política exterior de Estados Unidos es dirigida por el presidente pero ejecutada por el Departamento de Estado a través de una red compleja de analistas, asesores y burócratas que se encargan de coordinar diferentes instituciones a nivel local e internacional. Donald Trump, en su afán de dirigir el país a su manera caracterizada por un desdén a las reglas y protocolos, ha optado por hacer a un lado a la burocracia.

Los mandatarios internacionales que antes usaban sus secretarías de relaciones exteriores para coordinar visitas y planes de cooperación con Estados Unidos ahora buscan diligentemente a los miembros de la familia Trump para cerrar acuerdos y tener incidencia en la relación de Estados Unidos con sus países. De la misma forma, 7 de 9 posiciones de alto nivel en el Departamento de Estado, que han jugado papeles clave en la política exterior de Estados Unidos, hasta hoy continúan vacantes. Así Trump parte de la lógica de dirigir y supervisar todo personalmente con un pragmatismo que no toma en cuenta los pilares básicos de la diplomacia y la cooperación internacional.

Es muy temprano para determinar cuál es la doctrina Trump. Lo que si queda claro es que cada acción de su administración en los últimos meses ha estado caracterizada por una apuesta a la espontaneidad y un optimismo por obtener el resultado deseado. En las primeras semanas de su administración esta manera de operar le funcionó en la mayoría de los casos, sin embargo, esta chocó contra una pared cuando intentó reformar el sistema de salud de una manera improvisada y volátil que llevó al Congreso a retirar su apoyo a la Casa Blanca en este tema. La decisión de atacar Siria parece seguir esta lógica, queda por verse si esta fue una acción única o si habrá más en las siguientes semanas. Más preocupante aun es que no queda claro cuándo es que esta manera de dirigir la política exterior fracasará en la esfera internacional y cuáles serán los costos.

 

* Carlos Galina es estudiante de Relaciones Internacionales en el ITAM. Sus temas de interés son los procesos políticos de Estados Unidos y su relación bilateral con Mexico.