blogeditor · 5 de noviembre de 2015
Alex, un amigo que es nutriólogo y que está en la búsqueda de rentar un departamento junto con su novio, fue rechazado en dos ocasiones por los dueños de dos propiedades diferentes. La primera en la colonia Tabacalera, la segunda en la Narvarte. Le dijeron que “no estaban de acuerdo con esas relaciones”, así que por el momento continúan buscando.
Yo también viví una experiencia de discriminación recientemente: hace un par semanas fui a un antro en la Condesa llamado Don Quintín, donde celebraríamos el cumpleaños de un amigo. A los pocos minutos nos corrieron del lugar cuando el personal de seguridad vio que dos de mis amigos varones se estaban besando.
Aunque parecieran casos sin importancia, reflejan una realidad que sigue existiendo en la “ciudad de vanguardia”. De acuerdo con la Encuesta sobre Discriminación en la CDMX del COPRED, elaborada en 2013, los gays son la segunda población más evidentemente discriminada, sólo por debajo de los indígenas, mientras que las lesbianas ocupan la novena posición.
El próximo 23 de noviembre, el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, declarará a la CDMX como “Ciudad Amigable LGBTTTI” ante la presencia de autoridades de otras ciudades gay-friendly de América Latina y Europa. Pero, ¿qué implica que el Distrito Federal sea amigable?
No cabe duda que el Gobierno de la Ciudad de México es de los que más acciones a favor del respeto de las personas LGBT ha emprendido: el INJUVE ha organizado varios seminarios y eventos sobre juventud y diversidad sexual; el COPRED ha puesto atención a la discriminación por orientación sexual en los espacios de trabajo junto con la Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral (ADIL); la Secretaría de Gobierno tiene al Centro Comunitario de Atención a la Diversidad Sexual en la Zona Rosa; la Secretaría de Educación reparte libros que hablan positivamente de la diversidad sexual, entre otras estrategias.
[contextly_sidebar id=”GwwnWrKIDYofYfr9Wlz3MLGLmjWS6BLX”]¿Entonces por qué ocurren casos como los de mi amigo Alex, el que me ocurrió a mí o los que ocurren a todos los gays y lesbianas de la Encuesta de COPRED? Probablemente porque faltan estrategias más amplias e integrales para combatir la discriminación, no sólo en la Ciudad de México sino en todo el país. Por poner un ejemplo, el Gobierno Federal no ha tenido campañas en medios de comunicación contra la homofobia dirigidas a la población en general desde hace más de 10 años, cuando CONAPRED y CENSIDA realizaron algunos materiales como “La homosexualidad no es un problema, la homofobia sí”.
Durante la aprobación del matrimonio y la adopción por parte de parejas del mismo sexo en la Ciudad de México en el 2009 y con la discusión de la Suprema Corte este año, quedó al descubierto la enorme homofobia que existe aún en la sociedad. Bastaba con ver los comentarios en los sitios web de los periódicos nacionales donde se armaban tremendos debates, dignos de un estado teocrático del siglo XIX. Los cambios legislativos per se no necesariamente provocaron cambios positivos en la opinión pública hacia la diversidad sexual, de hecho probablemente provocaron lo contrario al hacer las familias homoparentales tan visibles.
Otra muestra de la discriminación actual se desprende del Diagnóstico Situacional de Personas LGBTTTIQ de México, realizado por la UAM-Xochimilco en colaboración con la organización Inspira este año. En el Diagnóstico, se expresó que 1 de cada 3 participantes de la encuesta dijeron haber sido víctimas de discriminación en espacios públicos y 1 de cada 4 en su propia familia.
En fin, se aplaude el esfuerzo que hacen ciudades como el DF, Puerto Vallarta y Cancún para ser “amigables”, pero es necesario que a raíz de eso no haya una complacencia donde se piense que ya todo está bien y de que estas ciudades son oasis donde las personas LGBT pueden vivir tranquilas, libres de rechazo y violencia. Esperemos que al contrario, que la declaración de la CDMX friendly sea sólo un punto más en el camino, para que se creen estrategias multisectoriales para que a mi amigo Alex no le nieguen la posibilidad de rentar un departamento con su novio, para que a mí no me saquen a empujones de un bar y para que deje de haber asesinatos de odio por homofobia como los que se siguen presentando en todo el país.
*Ricardo Baruch D. (@baruchdom) es activista e investigador de temas de salud y derechos humanos. Miembro de Espolea A.C.