¿La disciplina militar transmuta en lealtad político-electoral?

blogeditor · 29 de noviembre de 2022

¿La disciplina militar transmuta en lealtad político-electoral?

“La Guardia Nacional instruyó a su personal desplegado en la Ciudad de México a que asista a la marcha de este domingo 27 de noviembre, que encabezará el presidente Andrés Manuel López Obrador”, según informó El Universal, luego de acceder a una “tarjeta informativa interna” donde el general Malcriades Meléndez “convocó a los elementos, incluidos los guardias nacionales provenientes de la extinta Policía Federa, para que ‘sin excusa ni pretexto’ acuda a la movilización vestidos de civil”. Agrega la nota: “De acuerdo con fuentes federales, en los elementos de la Guardia Nacional hay malestar por esta convocatoria, principalmente de los provenientes de la Policía Federal por el trato que se le ha dado”.

La Guardia Nacional (GN) negó que exista documento alguno con esa instrucción, sin embargo, el contexto la hace creíble. En otra nota, el mismo medio reúne múltiples ejemplos que, junto con imágenes y testimonios circuladas en redes digitales, enseñan instrucciones similares a personal de instituciones civiles diversas.

¿Por qué nos debe importar esta información que podría confirmar que tanto en instituciones civiles como militares hubo quien ordenó asistir a la reunión pública de apoyo al presidente? En cualquier caso, civil o militar, utilizar la autoridad sobre una persona subordinada en una institución pública para ir a mostrar ese respaldo es un acto contrario a la ley y como tal debe tener consecuencias. Parece imposible que así suceda y eso desde luego es grave, pero me concentro en las implicaciones para la relación entre el poder civil y el castrense.

Preguntándonos sobre los costos y beneficios de la militarización para el Ejército, en una de las entregas de nuestra serie Descifrando la Conferencia Presidencial documentamos la caída desproporcionada en deserciones en la Sedena y dejamos la hipótesis de que ese hecho podría estar asociado a la mejora en los recursos disponibles para esa institución, misma que, a su vez, explicaría al menos en parte los crecientes mensajes políticos de respaldo militar al gobierno federal.

La pregunta que venimos haciendo y cuya relevancia es actualizada por la nota de El Universal es cuál es la relación actual entre el presidente y las secretarías de la Defensa Nacional y Marina. Gracias a la filtración del grupo Guacamaya pudimos confirmar que esas dependencias ejercen un margen amplio de poder autónomo a través del cual imponen sus proyectos de reforma y sus condiciones en la relación con el Congreso de la Unión.

En el Programa de Seguridad Ciudadana de la la Universidad Iberoamericana Ciudad de México acabamos de comenzar el ciclo Conversando con la Academia, iniciando con el doctor Abelardo Rodríguez Sumano, referencia en la investigación y la docencia en seguridad nacional y relaciones entre las instituciones civiles y militares. El especialista trazó una narrativa profunda interpretando la lealtad histórica de las Fuerzas Armadas a la institución presidencial. La sesión fortaleció la problematización que desde múltiples saberes venimos haciendo para tratar de entender los alcances de esa lealtad hoy día.

Lo que podemos confirmar es que las instituciones castrenses se han alineado a un proyecto político que reinterpretó su rol, responsabilizándolas de contribuir al “progreso del país”, según lo ordene el presidente. Fundamentan lo anterior acudiendo al Artículo 1º de la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, donde se establecen sus “misiones generales”, una de las cuales dispone “Realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país”. Desde esa postura todo es posible y hemos llegado a “la nueva autonomía” militar gracias a la cual “el  presidente puede asignarle sus propias funciones al ejército”.

Supongo que nadie con seriedad podría negar que la expresión pública masiva de apoyo al presidente del domingo 27 de noviembre fue pensada también -o quizá principalmente- para fortalecer la preferencia a su proyecto y partido de cara a los próximos procesos electorales. Por eso, lo que nos informó El Universal obliga a una pregunta tan grave como urgente: ¿la disciplina militar viene transmutando en lealtad político-electoral?

@ErnestoLPV