La dignidad no tiene edad: la crisis del edadismo en México

Joel Aguirre · 21 de octubre de 2026

La dignidad no tiene edad: la crisis del edadismo en México

Por Xally Harumi Kauil Delfin*

En las corporaciones de la Ciudad de México y las plazas públicas de Yucatán se arraiga una injusticia basada en el calendario. El edadismo, un sistema de opresión infiltrado con normalidad en el tejido institucional del país, no es un prejuicio aislado. Como lo define el “Informe de actividades 2025 de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán” (Gafas Plateadas, 2024; citado en CODHEY, 2025), es un mecanismo diseñado para jerarquizar la vida humana, decidir quién accede al desarrollo y relegar al olvido a quienes etiqueta bajo criterios estrictos de productividad o caducidad.

La juventud mexicana es la primera en chocar contra este muro invisible en un mercado laboral que les exige experiencia inalcanzable o los condena a la precarización salarial (Haas, 2024; citado en CODHEY, 2025). El informe de la CODHEY (2025) señala de forma contundente que esta discriminación estructural vulnera el derecho humano al trabajo digno y al libre desarrollo de la personalidad, creando una trampa donde el potencial juvenil se diluye en la supervivencia básica.

En el otro extremo, las personas mayores habitan un espacio que el “Diagnóstico de Derechos Humanos 2025 describe crudamente como un estado de abono (Higgs y Gilleard, 2022; citado en CODHEY, 2025). Al salir del ciclo de producción intensiva, su valor social se desploma, navegando entre la invisibilidad y un paternalismo asistencialista. La falta de adaptación digital y la centralización de servicios de salud los obligan a realizar esfuerzos físicos y económicos desproporcionados para acceder a sus derechos, consolidando a este sector como un Grupo de Atención Prioritaria históricamente vulnerado (CODHEY, 2025).

Racismo, sexismo y pobreza generan abismos insalvables de desigualdad

La gravedad del edadismo se intensifica bajo el lente de la interseccionalidad. La realidad de una mujer maya de edad avanzada en comunidades rurales de Yucatán se entrelaza con el racismo, el sexismo y la pobreza, generando abismos insalvables de desigualdad. El informe revela que incluso en derechos civiles básicos como la protesta social, las personas mayores sufren una desprotección alarmante frente al uso de la fuerza pública, evidenciando que el cuerpo envejecido pierde la debida consideración de integridad ante las instituciones de control (CODHEY, 2025).

Para desmantelar este sistema, la CODHEY (2025) subraya la urgencia de actualizar la información estadística en las regiones del país, ya que el rezago de datos impide diseñar políticas públicas efectivas. Es indispensable transitar de la asistencia caritativa hacia una cultura de justicia restaurativa y autonomía formal. Modificar el pacto social en este 2025 es un reto colectivo imperativo; una sociedad que desprecia su pasado y asfixia su futuro renuncia por completo a su propia dignidad humana.♦ 

*Xally Harumi Kauil Delfin es estudiante en la licenciatura en Derecho con vocación en derechos humanos. Ha participado en el Concurso de Derechos Humanos “Sergio García Ramírez”, es voluntaria en causas sociales y actualmente realiza su servicio social como auxiliar de investigación en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán.

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