blogeditor · 14 de marzo de 2022
En la actualidad resulta imposible no hablar sobre verdad, justicia y reparación en el contexto de desaparición de personas. Sorprendentemente, en México puede conseguirse “reparación”, pero no “integral”: solo en contados casos las víctimas acceden a justicia y verdad. En muchos casos puede saberse la verdad por investigaciones emprendidas por las familias, pero no obtenerse justicia ni reparación integral. Desde hace varias décadas, la verdad sobre la desaparición de personas se ha construido a partir del esfuerzo revolucionario que han hecho los familiares de las personas desaparecidas.
Evangelina Arce es una mujer que desde hace 24 años emprendió la búsqueda de su hija Silvia, quien desapareció la noche del 11 de marzo de 1998 en Ciudad Juárez, Chihuahua. Desde entonces, su objetivo ha sido encontrar a Silvia y que los responsables sean sancionados por sus actos. Doña Eva, como le conocemos, tuvo conocimiento de la desaparición de Silvia 4 días después de que los hechos ocurrieran; el motivo, su yerno no quería decirle que ella había desaparecido.
Desde ese momento, Doña Eva acudió al Ministerio Público de Ciudad Juárez para denunciar la desaparición de su hija. Al llegar, se encontró con una Procuraduría que no reconocía la gravedad de la crisis de desaparición de mujeres que ocurría en la entidad; para que una persona fuera considerada como desaparecida debían transcurrir 72 horas para entonces emprender acciones de búsqueda o actos de investigación. Esa práctica ha sido condenada internacionalmente y hoy en día es una obligación del Estado buscar de forma inmediata a las personas desaparecidas.
La búsqueda de acceso a la justicia de Doña Eva ha sido trastocada, tuvo que recorrer mucho tiempo a través de instituciones que no reconocían la grave crisis de desaparición de mujeres que se vivía en Ciudad Juárez. Asimismo, las Fiscalías basadas en un modelo alejado de la sociedad y de los ideales que comprenden la protección, respeto y garantía de los derechos humanos, sobre todo la perspectiva de género, lesionaron de forma irreparable los derechos de Doña Eva y sobre todo los de Silvia.
En la actualidad es imposible no reconocer que, gracias a la lucha de mujeres como Doña Eva, las instituciones han podido avanzar, aunque aun no lo suficiente para erradicar la desaparición de personas. No obstante, las voces por los derechos humanos cada vez somos más y tomamos inspiración de la lucha de mujeres como Doña Eva, que nunca han permitido que el nombre de su hija Silvia sea olvidado.
Recientemente, el Estado mexicano aceptó la recomendación de la Comisión Interamericana para reconocer la responsabilidad internacional que tiene por la violación a los derechos humanos en el Caso de Silvia Arce y su madre. La desaparición de mujeres en Ciudad Juárez no es un tema novedoso en el contexto de derechos humanos en México, el Estado ha sido sancionado en reiteradas ocasiones por desaparición de personas, tortura y violencia contra las mujeres.
Para mi hija Silvia
Hija, yo sé que tú no estás conmigo, mil veces lo sé, que tú te encuentras en otro mundo perdido.
Yo este año pensé tenerte conmigo con la intención de que tus hijos y yo festejáramos contigo.
Son ilusiones amarte y quererte con mucho amor entre los brazos de tus hijos y yo.
… Y tu familia son tus hermanas y tus hermanos, tus hijos que nunca te olvidarán, y tu madre que siempre contigo está.
Quisiera ver tu luz y el camino me llevara hasta donde estás. Fuiste una estrellita que iluminabas tu camino, y esa estrellita, fugaz.
Fuiste una rosa bonita y alegre y tan risueña y tu perfume se derramó en ese lugar que ya no.
Sin embargo, continuar con el reconocimiento de responsabilidad del Estado frente a una de las más graves crisis de violencia contra la mujer que se ha vivido en México, como lo es la desaparición de mujeres en Ciudad Juárez, implica que un continuo ejercicio de memoria, reflexión y acción por parte de la sociedad que denota la sed en procesos de verdad, justicia y reparación.
En el caso de desaparición de personas, los escenarios son complejos. El objetivo de los perpetradores de ocultar el rastro de la víctima limita las acciones del Estado y los familiares; por esa razón, los instrumentos con los vayan a actuar las autoridades deben contar con enfoque integral de los derechos humanos que tenga como objetivo el esclarecimiento de los hechos, localizar a la persona desaparecida, sancionar a los responsables y reparar a las víctimas.
El reconocimiento de responsabilidad que hace el Estado es un medio de reparación que tiene como finalidad que los Poderes del Estado asuman la responsabilidad que tienen por el incumplimiento de sus obligaciones y la consecuente violación a derechos humanos de las personas; ello, sumado a la instrumentación de medidas de restitución, rehabilitación y no repetición son parte de las acciones que debe asumir el Estado cuando ha aceptado la responsabilidad de sus actos.
En el caso de Silvia y Doña Eva, la disculpa pública del Estado, más allá de ser un compromiso de justicia, debe ser un eco de la memoria de los hechos por lo que nunca debieron pasar Silvia Arce y su familia. Por esa razón, las disculpas públicas deben partir de un verdadero compromiso de derechos humanos. Evangelina esperó 24 años para que el Estado pudiera reconocer la falta de debida diligencia que tuvo al investigar los hechos que motivaron la desaparición de Silvia, así como la búsqueda de su paradero.
De esa forma, las disculpas públicas deben ser la base del establecimiento de garantías de no repetición, su objetivo es poder conocer la verdad de los hechos y que ninguna otra persona se vea lesionada por la falta de diligencia o empatía del Estado. Las instituciones deben de estar al servicio de las personas, nunca contra a ellas.
Del reconocimiento de responsabilidad que hace el Estado, debemos esperar que éste sea una muestra de un compromiso real por atender una de las más graves crisis de derechos humanos que ha vivido México, la desaparición de personas y de manera particular la violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez. Doña Eva tuvo que dar un grito revolucionario para poder obtener una de las reparaciones que le corresponden, aún es necesaria la verdad y la justicia; por eso las disculpas públicas que hace el Estado deben generar un cambio real en la sociedad y en las instituciones. El compromiso de los derechos humanos debe ser una realidad.
Desde la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos reconocemos a Doña Eva como una mujer que día con día ha luchado por la justicia, ha sido una mujer revolucionaria que nunca ha quitado el dedo del renglón para encontrar a su hija.
Silvia Arce no debe ser un caso más, su desaparición debe sumar a los esfuerzos que han hecho las familias de personas desaparecidas para encontrar a sus familiares, regresarlos a casa y garantizar su bienestar. Recordemos, que toda búsqueda de personas desaparecidas debe partir de la presunción de vida, por lo que hoy te estamos buscando Silvia.
¡Vivas se las llevaron, vivas las queremos!
@CMDPDH