Redacción Animal Político · 22 de marzo de 2023
Los embates presidenciales contra el INE generaron una preocupación social más que fundada. La ciudadanía tomó las calles de manera contundente dejando en claro que, a pesar de sus deficiencias, el INE es una institución apreciada y respaldada. Pero, ¿se salió a defender al INE o a la democracia?, eso no queda claro.
La democracia es mucho más que las elecciones. La existencia de procesos electorales periódicos y confiables es un elemento necesario, pero no suficiente para hablar de democracia.
La vida democrática requiere de Estado de derecho, respeto a las minorías, garantía de libertades y derechos, instituciones sólidas, contrapesos, prensa libre y plural, rendición de cuentas, valores éticos en la vida pública, una oferta política que represente al conjunto de la sociedad y una ciudadanía en toda la extensión de la palabra, entre muchas otras.
Lo vivido en días recientes descubre, de nuevo, la pobreza de nuestra democracia. Fueron sentenciados en tribunales norteamericanos Genaro García Luna y Tomás Yarrington, dos altos funcionarios mexicanos que se suman a una larga lista de políticos criminales sentenciados en EUA y que gozan de impunidad en México. Por cierto, la participación de actores políticos de alto nivel en asesinatos, desapariciones y torturas no se investiga nunca. Adicionalmente, se documentó que el ejército espía ilegalmente a través de una instancia que tampoco tiene sustento legal. La SEDENA fue respaldada por el presidente, el Congreso no ha llamado a cuentas al General Secretario y la FGR no lo investiga. Esto ha sido la realidad mexicana por largo tiempo, ¿de qué democracia hablamos?
La democracia en México siempre ha sido un asunto pendiente, ahora el desmoronamiento es mayor y la pulsión autoritaria se encuentra más viva y con un orgullo cínico.
¿Se puede hablar de democracia cuando los partidos solo se representan a sí mismos?, ¿hay democracia con niveles de impunidad casi absolutos, cuando la ley se viola a plena luz del día desde las más altas esferas del poder político?, ¿qué democracia se sostiene con más de 100 mil personas que continúan desaparecidas, con más de 4 mil fosas clandestinas, con decenas de miles de cuerpos en espera de ser identificados, con cientos de miles de asesinatos?, ¿qué democracia se buscaba defender al respaldar al INE?
Proteger al INE no es suficiente. No hay democracia si grupos criminales controlan amplias zonas del territorio, tampoco la hay si la vía civil cede ante el embate militar, ni si la vida no puede ser garantizada, ni con impunidad absoluta, ni si se siguen consolidando los vínculos político-criminales. Nuestra vara democrática se encuentra muy bajo si pensamos en democracia solo como elecciones.
La democracia no es solo la lucha por el poder, si los políticos no lo entienden no hay democracia posible, tampoco si el análisis crítico se centra en el INE mientras se le da la espalda al Estado de derecho y el resto de elementos que hacen posible una democracia, si los medios no cuestionan permanentemente y si la ciudadanía no exige la agenda democrática como un todo.
Antes de la actual reforma electoral no había democracia, tampoco la habrá si se detiene el ataque al INE y se abandona el resto. La democracia se defiende respaldando al INE y además exigiendo Estado de derecho, contrapesos, ética en la vida pública, eliminando el discurso de odio, fortaleciendo instituciones, desmantelando redes político-criminales, garantizando derechos y libertades, reduciendo la violencia, protegiendo a las minorías, desmilitarizando al país y ejerciendo una ciudadanía de tiempo completo. No es solo el INE.