La cruzada contra los transgénicos, Inquisición anticientífica del s. XXI

blogeditor · 22 de mayo de 2013

La cruzada contra los transgénicos, Inquisición anticientífica del s. XXI

Por: Saúl Vázquez Torres (@sawiev)

 

Foto Greenpeace 1

El pasado jueves 16 de mayo de 2013, un grupo de activistas del la Organización no gubernamental (ONG) internacional Greenpeace decidieron escalar la Estela de Luz para desplegar un mensaje. “No OGM (Organismos Genéticamente Modificados)”. Esto en medio de una campaña llamada #SoyActivista del maíz, para pedir al Gobierno Federal que no permita la siembra de semillas genéticamente modificadas en México. Su carta lleva hasta la fecha alrededor de 40,000 firmas y argumenta lo siguiente:

Convocatoria Greenpeace Gráfica 2

¿Por qué habría uno de oponerse al activismo que está realizando Greenpeace? ¿No es éste lo mejor para el medio ambiente y el campo mexicano? La respuesta es No y las razones para oponerse son las siguientes;

1.- La agricultura arcaica (tradicional) es aún peor para el ecosistema que la agricultura GM, es la resistencia que generan a la maleza e insectos su mayor ventaja. Según lo expuesto en el Encuentro Científico Internacional de 2008, al generar esta resistencia los organismos GM benefician al medio ambiente puesto que reducen el consumo de pesticidas, fertilizantes y agua. Dichos elementos son los que terminan filtrándose a mantos y terminan por destruir la biodiversidad. Asimismo la agricultura arcaica utiliza métodos como la quema (con sus consabidos riesgos como incendios forestales), mientras que la agricultura industrializada de OGM no requiere éste tipo de prácticas.

2.- El intercambio de material genético si bien es difícil de controlar tampoco es negativo. Todas las especies que tenemos hoy en día fueron pasadas por un proceso de eugenesia o selección artificial. Es decir las semillas con mejor sabor/productividad han sido siempre escogidas por los agricultores. La eugenesia en plantas y animales ha sido practicada por milenios por los seres humanos (mejor ejemplo que el perro doméstico no hay), sólo que ahora sucede en un laboratorio en lugar de ocurrir con técnicas tradicionales. ¿Se le demoniza sólo por provenir de experimentación científica? La producción de OGM no impide que se siga sembrando de manera orgánica, es más, abre incluso un nuevo nicho de mercado y le da valor agregado a quien decide realizarlo de esa manera.

3.- A más de 50 años de que se siembren semillas GM no hay pruebas concretas de que éstas representen riesgos reales para la salud. De hecho el premio Nobel Norman Borlaug realizó los primeros experimentos de semillas GM en México en la década de los 40s (aquí se plantó la primera semilla de trigo GM), estudios que eventualmente le valdrían dicho premio Nobel. Hasta el día de su muerte Borlaug estableció estudios demostrando que no existían daños para la salud humana en la práctica responsable de la ingeniería genética aplicada a la agricultura.

4.- De manera contraria a lo que argumenta Greenpeace, la mejor manera para garantizar la autonomía alimentaria de México es la implementación de cosechas GM a nuestra agricultura. Cómo bien lo demuestra en su ya famoso estudio Daniel Cosío Villegas, “La riqueza legendaria de México”, (El Trimestre Económico, México, v. VI, 1940), las condiciones orográficas de México no permiten el desarrollo de la agricultura a gran escala, de hecho según datos del Banco Mundial, el área utilizable para agricultura en México apenas rebasa el 10%, en contraste con un promedio del 30% en los países desarrollados.

Es decir, los activistas de Greenpeace pretenden que nos alimentemos con la tercera parte del territorio necesario para alcanzar nuestra autonomía alimentaria y sin permitir el desarrollo científico. Esto sin tomar en cuenta que, como bien lo indica Cosío Villegas, nuestras variedades endémicas de maíz son menos productivas que el maíz amarillo, la productividad por hectárea de maíz es al menos el triple en EEUU, de tal manera que hoy por hoy México es el segundo importador del maíz norteamericano, puesto que desde el 98 se prohibió la producción de maíz GM, pero se siguió importando (ver Fig. 1) ¿Cómo revertir ésta situación si no es a través de la tecnología GM que aumenta la productividad?

Consumo de Maíz Mexicano Gráfica 3 5.- No hay idea más peligrosa que aquella que quiere prohibir la investigación en OGM sólo por las malas prácticas de algunas compañías. Es decir, prohibir los OGM por los problemas de patentes es tan ridículo como prohibir los teléfonos por las prácticas monopólicas de Slim. Como bien lo indica el ex activista en contra de los OGM, Mark Lynas, en su ya muy famoso discurso en la universidad de Oxford, destruir y atacar las cosechas transgénicas sólo afecta a los agricultores. Es a ellos a quienes va la mayor parte de las ganancias y ventajas, sería cómo no permitirles utilizar tractores y obligarlos a seguir usando el arado. Sin lugar a dudas hay que combatir a quienes quieran monopolizar el mercado. Prohibir patentes no es la solución, puesto que esto sólo desincentiva la investigación. En México hay dos soluciones. Una, que por fin abramos un espacio grande de investigación para los científicos mexicanos (a quienes tanta falta les hace) y desarrollemos nuestras propias semillas GM en instituciones como el IPN o la UNAM, o bien que se adapte la recomendación del economista Xavier Sala-i-Martin a las patentes médicas, es decir, se subsidie la adquisición de las semillas y se libere su producción y uso una vez adquirida la semilla inicial.

A los mitos fabricados por Greenpeace en su carta se le suman muchos otros, como que se está imponiendo la producción de semillas GM a los agricultores. Por el contrario, Mark Lynas muestra en su ponencia que de hecho los agricultores están tan desesperados por usarlas que las han pasado de contrabando a países donde están prohibidas como Brasil.  Es decir, mientras que la postura anti OGM es una prohibicionista, la postura por ellos es una que permite la libertad. Si uno quiere producir de manera arcaica con arado y semillas poco productivas, está en su libertad, incluso puede vender su producto como orgánico, pero ¿por qué cancelar el acceso de quien quiera al avance científico? Poca evidencia científica tienen en contra y más bien están llenos de una retórica que demoniza la investigación y los pone a la par de los ludistas del s. XIX que se dedicaban a destruir las máquinas. Es ese mismo miedo y sin razón la que los impulsa y ese mismo deseo autoritario que impulsó el oscurantismo del s. XIV.  Apoyar la investigación en OGM es en el último nivel apoyar el desarrollo de nuestro país y mayor igualdad. Es decir, la inversión para adquirir semillas GM es mucho menor que la que se requiere en gastos en fertilizantes, pesticidas y otras tecnologías. Permite al pequeño agricultor por fin competir contra los extranjeros (que usan semillas GM), potenciando la reducción de la desigualdad.

 

* Saul Vázquez Torres tiene estudios en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por el ITAM y es miembro de Democracia Deliberada.