blogeditor · 3 de febrero de 2015
Por: Javier Berain (@javierberain)
Entre noviembre y diciembre de 2014 el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México levantó una encuesta a la que vale la pena echar otra mirada para comprender un poco más cómo entendemos los mexicanos el fenómeno de la corrupción. En dicha encuesta el Centro preguntó a los encuestados sobre los factores que favorecen la corrupción, sorprendentemente el factor más mencionado por los 509 mexicanos fueron los salarios bajos con 27%. Le siguen “Los funcionarios son corruptos” y “los políticos son corruptos” con 16% y 14% respectivamente.
Da gusto saber que según esta encuesta seis de cada diez mexicanos creemos que la corrupción no es un tema cultural, lo que llama la atención es la forma en que colectivamente tratamos de justificar la corrupción. Al responder que la corrupción es por salarios bajos se puede asumir que existe al menos una razón válida para cometer un acto de corrupción: tratar de compensar lo que el mercado laboral no puede darme a mí y a mi familia. Sin duda en un país donde según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social el 45% de sus 112 millones de habitantes viven debajo de la línea de pobreza, algunos actos de corrupción podrán buscar resarcir la falta segura de ingreso que podrán tener empleados de ventanilla o ciudadanos que buscan realizar trámites. Pero la corrupción es más que cuando el oficial de policía del municipio rural detiene a un ciudadano para señalar que cometió una infracción y poner una multa y –abusando de su posición– decide no poner una multa a cambio de un soborno. Es más que cuando el Agente del Ministerio acepta un soborno para agilizar un trámite y dar una solución más rápida a un problema.
Lo primero que tenemos que entender como sociedad es que la corrupción es una calle de dos vías, sabemos todos que el sector público es sujeto de actos de corrupción pero también el sector privado puede ser victimario, no sólo víctima, de este problema. Por ello es clave que el Sistema Nacional Anticorrupción establezca una clara responsabilidad no sólo de quien recibe un soborno, sino también de quien lo otorga. En palabras llanas, tanto peca quien mata la vaca como quien le agarra la pata, y la ley debe reconocer este proverbio.
[contextly_sidebar id=”zDtVixHw8HBFhihUdkMZoMyPZr8hzGaD”]Otro factor que debemos de reconocer como sociedad es que no existe justificación para la corrupción. Aunque el fraseo de la pregunta es “factores que contribuyen”, no podemos dejar de asumir que aunque no se justifique se comprende como sociedad de alguna manera la corrupción. Esto no es sino una falacia que hemos construido socialmente. Si con buenos salarios se combatiera a la corrupción no veríamos altos directivos de empresas privadas y altos funcionarios de gobierno cometiendo actos de corrupción. El exgobernador de Tabasco, Andrés Granier, está acusado por fraude fiscal e enriquecimiento ilícito, ¿Estaba mal pagado? Su ex tesorero José Saíz compró un Ferrari de 4.6 millones de pesos ganando 96 mil pesos al mes. ¿96 mil pesos al mes es un mal sueldo cuando el salario mínimo es de 1,800 pesos al mes? Ejemplos de esos los hay en otros gobiernos locales como Coahuila y en altos funcionarios federales de Pemex y CFE. En el sector privado también tenemos ejemplos de esto. Tras los escándalos de corrupción, el Director Jurídico de Walmart de México y Centroamérica tuvo que renunciar, al igual que el Director Administrativo de Walmart EEUU. Dudo que sus sueldos fueran bajos.
Desgraciadamente la corrupción, si no se pone un alto, desconoce fronteras de clase, raza o nacionalidad. Las personas seguirán cometiendo actos de corrupción hasta que los costos de cometer un acto de corrupción sean mayores a no cometerlo. Dejemos de engañarnos con explicaciones falaces como nuestra cultura o bajos sueldos. Si queremos elevar los costos de cometer un acto de corrupción tenemos que acabar con la impunidad; de nada sirve aumentar las penas si estas no se aplican. De nada sirve, en términos de combate a la corrupción, subir el salario mínimo si será igual de fácil cometer un acto de corrupción. Riegos mínimos para delinquir por un flaco Estado de Derecho: la fórmula perfecta para que nunca acabe la corrupción.
* Javier Berain es integrante de Transparencia Mexicana (@IntegridadMx) capítulo en México de Transparencia Internacional, organismo de la sociedad civil que promueve políticas públicas y actitudes privadas en contra de la corrupción y a favor de la cultura de integridad, promoción de la legalidad y rendición de cuentas.