blogeditor · 11 de noviembre de 2014
Impunidad, corrupción, debilidad institucional, ingobernabilidad, escalada de violencia son palabras comunes, ya naturales en la vida cotidiana de los mexicanos.
A pesar de los esfuerzos del gobierno de mostrar hacia afuera a un México pujante, democrático y en desarrollo, la realidad es aplastante, innegable.
El gobierno en todos sus poderes y niveles ha sido reiteradamente demandado a hacer su trabajo y cumplir sus obligaciones en favor de nuestro país, en favor de todos sus habitantes y no sólo de un pequeño grupo con privilegios; no se ha pedido más, sólo el que se cumpla con los mandatos constitucionales.
Sin embargo, se ha visto que la ruta ha sido privilegiar los intereses privados por encima del bien común, arrasando en el camino todo lo que se pone al paso. La constitución, las leyes, las instituciones, el presupuesto y los bienes de la nación, la vida, dignidad, bienes de quienes aquí habitamos.
Se está despojando a la mayoría de los mexicanos y de sus jóvenes de las ilusiones de vivir en y luchar por nuestro México querido y orillando a pensar en alternativas no pacíficas para levantar y hacer escuchar la voz, porque se ha comprobado la ineficacia del diálogo y la interlocución para avanzar hacia en bien común.
Actualmente se disputa la Comisión Nacional de Derechos Humanos, institución ciudadana que rápidamente perdió su misión al ser secuestrada, como muchas otras instituciones, por intereses privados al amparo del gobierno.
[contextly_sidebar id=”S2jQfSRicddwM89ai7bNKoyLX9pfRAi5″]El gobierno en sus tres niveles y poderes puede seguir cavando la fosa de México, tan profundo como lo desee, mucho más difícil será la salida para todos. Pero si en algún gobernante o representante hay un mínimo interés por tomar un rumbo distinto, a favor del bien común, no permitan que en la CNDH se siga perpetuando la simulación y el despilfarro del erario público. Se insta a privilegiar sí, la capacidad técnica, pero mucho más importantes la autonomía y compromiso probado para levar a cabo el papel de defensor de igual manera para enfrentar las presiones políticas y económicas. Bajo estos criterios las candidaturas que los cumplen son contadas y resultan interesantes perfiles como el del Dr. Carlos Pérez Vázquez.
Ante el contexto de emergencia nacional, un grupo de organizaciones de la sociedad civil comprometidas con la defensa y promoción de los derechos humanos en distintos ámbitos, consideramos fundamental transparentar y fijar un conjunto de criterios básicos para la selección de quien será Presidente(a) de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
La CNDH actualmente se encuentra desgastada tanto en su legitimidad para responder a la sociedad como en sus capacidades institucionales para la defensa urgente de los derechos humanos frente a decisiones autoritarias y las imposiciones del Estado, los partidos políticos, la iniciativa privada nacional y trasnacional o el crimen organizado.
En este sentido, planteamos los siguientes criterios para contribuir a que el Senado de la República elija a una persona para encabezar la CNDH que más allá de la capacidad técnica, cumpla con autonomía y compromiso PROBADOS para llevar a cabo el papel de defensor de las personas afectadas en nuestra sociedad y para enfrentar las presiones del poder político y económico:
* Nancy Pérez Garcia es Directora de Sin Fronteras IAP (@Sinfronteras_1) y Consejera Honoraria de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal