Alejandro Martí · 2 de noviembre de 2011
Mucho se dirá en los próximos meses de campañas electorales sobre el rumbo que debe seguir la estrategia de seguridad en el país más allá del 2012. En aras de diferenciarse los hoy aspirantes y futuros candidatos dirán hasta lo imposible con tal de convencer a un electorado escéptico y desencantado de la política.
Creo que uno de los temas principales será el de mantener o retirar al Ejército de las tareas que ha tenido que asumir en los últimos años.
Antes que nada es muy importante que no escatimemos la gratitud para con los miembros de nuestras fuerzas armadas, que aún bajo un marco legal que no es el más óptimo, han combatido con lealtad y valor a quienes quieren mantener secuestrado a México.
Pero ésta debe ser una situación temporal y excepcional. El Ejército no puede mantenerse expuesto a los riesgos de la lucha contra los cárteles, no sólo en términos de la capacidad de fuego, sino sobre todo por el riesgo de que el poder corruptor de esas mafias termine por penetrar en una de las instituciones con mayor credibilidad y solvencia.
Por eso, independientemente de los matices que cada uno de los candidatos quiera darle al tema, es imprescindible que planteen un plan creíble y perfectamente delineado para regresar al Ejército a sus cuarteles. Y el eslabón indispensable para que ello ocurra es la profesionalización y depuración de los cuerpos policíacos a nivel estatal y municipal.
En la última reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública los gobernadores se sintieron atacados cuando el presidente Calderón aseguró que no contamos con policías confiables. Considero que lejos de sentir que se trata de un tema de repartir culpas, cada nivel de gobierno debe tomar acciones serias para integrar cuerpos policíacos confiables, honestos y capaces.
Desde la sociedad civil organizada y particularmente desde México SOS hemos insistido en la urgencia de que se aplique el mando único policial como una medida que ayudaría mucho a reducir los tramos de corrupción y que eficientaría mucho recursos y operación.
En la Policía Federal Preventiva tenemos un modelo policial que ha funcionado, pero también en otras entidades que ya han adoptado el mando único con buenos resultados: ahí están Aguascalientes y el Distrito Federal, por poner dos ejemplos.
Es muy importante que en las plataformas que seguramente ya están elaborando los equipos de campaña de los diferentes partidos tomen en cuenta este tema toral para el fortalecimiento institucional: sólo con policías confiables y bien pagadas en todo el país se podrá contener la violencia.
De nuestra parte seguiremos al pendiente de que quienes aspiran a llevar las riendas del país tengan una agenda clara en materia de seguridad.