blogeditor · 29 de julio de 2012
Por: Omar Feliciano, medios digitales
El 17 del julio subí el informe alternativo sobre la situación de los derechos reproductivos de las mujeres, las adolescentes y las niñas a la red social Scribd, la cual permite compartir documentos para su lectura y descarga. La respuesta, tanto para el documento en inglés como en español, fue que el material era para adultos y era necesario que su personal revisara el materia personalmente. Una semana antes, mi amigo Julián Beltran, me dijo que el filtro que usaba el ministerio de cultura de Colombia le había impedido entrar a la página web. Dicho filtro es utilizado para evitar que los trabajadores vean pornografía en sus horarios de trabajo. Julián me reenvió los correos electrónicos:
En la definición de nuestra categoría para páginas calificadas como aborto se encuentra la siguiente descripción: Aborto. “Sitios que proporcionan información o argumentos a favor o en contra del aborto, describir los procedimientos de aborto, ofrecer ayuda en la obtención o evitar el aborto, o proporcionar información sobre los efectos, o falta de ella, del aborto.” Ejemplos: gynpages.com y abortionfacts.com Blue Coat no selecciona qué categoría o categorías están bloqueadas o permitidas. Esta decisión se controla con la directiva definida por nuestros clientes. Si cree que una categoría o un sitio determinados deben bloquearse o permitirse, haga clic aquí <http://sitereview.cwfservice.net/sitereview.jsp?policy=view&locale=es> para obtener más información sobre cómo cambiar la directiva de acceso a Internet.
De inmediato me hizo pensar en el caso de la doctora Rebecca Gomperts, quien forma parte de Women on Web y escribió en enero de este año un post en Facebook sobre el misoprostol, medicamento que permite realizar un aborto en el hogar antes de las 12 semanas de gestación. El post fue eliminado pues se consideró que violaba las condiciones de Facebook. Tal acto de censura llamó la atención de activistas alrededor del mundo y las protestas hicieron que Facebook rectificara su política y enmendara su acto de censura contra la doctora Rebecca Gomperts. La declaración oficial fue:
“Estamos muy contentas de reportar que Facebook canceló su censura al post de la Dra. Gomperts sobre cómo usar misoprostol para un aborto seguro. Gracias a todos los que contactaron a Facebook y que como muestra de solidaridad postearon información en sus propios sitios.”
El Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), desde hace 20 años, ha pugnado porque el debate sobre el aborto se dé dentro de un marco amplio que permita valorar todos los aspectos desde los jurídicos hasta los bioéticos para que así los tomadores de decisiones puedan diseñar políticas que vayan de acuerdo con los derechos humanos y, especialmente , con los reproductivos, de tal manera que se resguarde la autonomía reproductiva. Sin un debate informado es imposible trascender la “retórica de los fetos” y mostrar que el acceso a la interrupción del embarazo se trata de una cuestión de vida o muerte para muchas mujeres.
Por otra parte, las mujeres al tener que decidir si continuar con un embarazo o no, también deberían poder tener acceso a toda la información para así llegar con plenitud de conocimiento a una decisión de acuerdo con sus planes de vida. Si bien los dueños de las redes sociales forman parte de la iniciativa privada y pueden decidir qué se hace público o no, también es cierto que el acceso a la información es un derecho humano y los empresarios no tendrían por qué censurar aquellas corrientes de pensamiento que no van de acuerdo con sus posiciones morales, sobre todo si el informe alternativo se realizó para presentarse en Nueva York ante el Comité que vigila el cumplimiento de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de Naciones Unidas tuvo el propósito de dar cuenta, desde la perspectiva de una organización de la sociedad civil, del estado que guardan los derechos reproductivos en México.
Esto no es tema menor. ¿Cómo es que una red social evalúa la información y cómo es que llega a considerarla peligrosa a tal grado de censurarla? Esto ha sido un tema recurrente para mí, un tema de reflexión sobre cómo es representado y valorado el cuerpo de las mujeres gestantes y a qué tipo de información se les permite el acceso. Tal pareciera que la información sobre interrupción del embarazo se asocia y agrupa con aquello que se califica como peligroso, por ejemplo, armar una bomba. Todo indica que lo relacionado con los cuerpos de las mujeres gestantes debe sólo considerase desde un punto de vista el cual está alejado del terreno de los derechos humanos.
Es, por lo menos sospechoso, que los filtros para identificar material sensible no sean lo bastante refinados como para identificar las diferencias entre un “material para adultos” y un informe alternativo sobre los derechos reproductivos de las mujeres en México o un sitio sobre web sobre información legal para que las mujeres puedan obtener un aborto legal y un sitio que promueve la venta e ingesta de misoprostol. Es reprobable que la censura sobre información básica para que las mujeres tomen decisiones libres e informadas, permanezca en manos de personajes anónimos de internet sin ningún criterio público sobre cómo es que deciden eliminar o no cierta publicación.
Internet, se encuentra en un momento crucial en el que pareciera que los derechos de autor y la lucha contra la pornografía infantil tienen como daños colaterales limitar la información sobre sexualidad. También parece que las usuarias de internet se han unido la tendencia de abandonar el internet para refugiarse en redes sociales, como Facebook, que se parecen a internet, saben a internet, pero no lo son, pues la radical libertad de expresión y el libre acceso a los contenidos que caracteriza esta red está ausente. Paradójicamente, esta condición de las redes sociales les da seguridad a la mujeres en términos de la protección de su información personal de potenciales acosadores.
Los informes alternativos sobre los derechos reproductivos de las mujeres mexicanas deberían ser accesibles para todas las personas. La información para acceder a un aborto legal, por ejemplo por violación, también debe estar disponible. Sin embargo en las pugnas contemporáneas por definir los usos internet, parece que las mujeres y su libre acceso a la información sobre la interrupción del embarazo enfrentan las mismas trabas en las redes que en los medios tradicionales.